lunes, 4 de julio de 2011

¡Cómo quisiera!

A veces me canso, me canso mucho. De seguir presentando la batalla, de construir cada hora de mis días intentando ponerle la dosis necesaria de luz, de energía y optimismo...
Porque a veces la carga de los días es más pesada, no hay manera ni fuerza que pueda levantarla. El dolor ¿cuánto pesa? ¿cómo correrlo del sitio en que se instala?
Cómo quisiera pasar por el dolor sin tener que atravesarme, sin tener que lastimar, sin sentir esta negra densidad resbalar por mis mejillas tan abundantemente que me nublo y me ahogo.
Cómo quisiera, una vez más, cerrar los círculos sin que implique esta punzada, este dardo en mi corazón y en otros porque estamos conectados.
Desearía que todo fuera una palabra, una sola: "adiós" "perdón" o la que fuera y que al pronunciarla se llevara todo hasta su nuevo sitio y la vida siguiera tintineando toda, llena de luz, y nosotros no tuviéramos penas que superar ni dolores que domar...
¡Cómo quisiera!

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