Ir al contenido principal

¡Can can por todos mis amigos!

Sí, mis eternos tesoros, estos que relucen cada que abro mi cofre, cada que necesito el brillo de esas joyas para que me iluminen ciertas oscuridades que me aquejan, y que si bien son de paso, no dejan de percibirse densas y pesadas...
A esos amigos con sus palabras, con sus abrazos y con sus buenas intenciones, muchas gracias. Porque toman un momento de su quehacer de cada día para mandarme una palabra o muchas, un abrazo, una oración que me ayude.
Y aquí estoy, lamiendo las heridas que van camino a la sanación en algún momento, ninguna herida queda abierta para siempre, ya dije antes,  y tengo suficiente material de curación con todos ustedes.
El amor de mis hijos, el amor, siempre el amor, me irá recuperando...

Comentarios

Lo que más te gustó

Otros tiempos, nuevos tiempos, más tiempos...

     Quién pudiera decir algo acerca de esto que vivimos: tiempos de contingencia, de pandemia, de aislamiento y por desgracia de miedo. Vamos como los ciegos dando tumbos por cada día nuevo, diferente, tratando de insertarnos a esta llamada nueva normalidad que nos toma por sorpresa y a la que con tanto trabajo nos acercamos. Nos preguntamos cómo será el futuro, cuándo volveremos a reconocer un rostro en la calle si solamente vemos cubrebocas. Nos preguntamos cómo van a crecer los seres que recién llegan, sin el acercamiento y el abrazo y tanta calidez que acostumbrábamos si vemos cuánta falta nos hace luego de pasar estos meses encerrados y aislados.      Nuevos tiempos y nosotros tratando de aprender a incorporar los nuevos accesorios: gel de alcohol, mascarillas, cubrebocas, atomizadores, cloro, desinfectantes, sana distancia... nuevos tiempos en los que en los restaurantes y en todo lugar se siguen nuevos detallados protocolos para  evitar contagi...

Mi terapia de shock

Laberinto. Poema Liz Durand Goytia, 21 de marzo Día Mundial de la Poesía