miércoles, 24 de noviembre de 2010

Días tranquilos

Después de los avatares en el DF y el tremendo cansancio que me dejó la ciudad, este remanso de Ensenada es una maravilla.


Visita de los amigos, vino, una película de la muestra de cine francés, una comida con mis amigas, una gripa, dos gripas: la de Iris y la mía, el cumpleaños de Alonso su hijo, los traídos y llevados tamales de Merino, aire frío, la Nube aterida en su canasto, y sobre todo: ¡hogar, dulce hogar!

domingo, 21 de noviembre de 2010

Presentación de "Poemas en un cuaderno", por Estela Guerra G.

Originaria del Estado de Veracruz, Liz Durand es en realidad ciudadana de todos lados.  Mujer extremadamente sensible y creativa, se ha desarrollado en diferentes expresiones del arte y en distintos estados de la república. 
Pintora y poeta, formó parte del grupo de Mujeres Poetas de Azcapotzalco junto con María Elena Solórzano, Juana María Naranjo y otras quienes dieron vida poética a la Casa de la Cultura de Azcapotzalco, a diferentes espacios de la delegación y del Distrito Federal, como bibliotecas, plazas públicas, estaciones del metro, escuelas, etc. 
Hace algunos años Liz Durand emigró del Distrito Federal y parece que por fin ha encontrado arraigo en Ensenada Baja California, desde donde nos visita hoy para rememorar aquellos tiempos y aprovecha para presentar sus Poemas en un cuaderno. 
En estos textos encontramos la voz que la caracteriza como poeta: de líneas sutiles y diáfanas, Liz no se esconde tras un lenguaje rebuscado o críptico. De fluida imaginación, sus metáforas la muestran como una mujer a veces etérea, otras,  enamorada y concreta. 
Según Óscar Wong, la poesía es una combinación de inteligencia y emoción.  Y Liz tiene bastante de ambos requisitos.  Las palabras de Liz expresan dolor, propio y de los otros, como el poema escrito para conjurar la tristeza de ver a su hija al borde de la muerte: 
...“Esta tarde volvió a llenarse mi estómago de clavos 
ante esa imagen atroz que me atormenta”... 
Pero dentro de su dolor Liz recuerda: 
“Yo soy fuerte: yo soy madre”
Y Liz aunque no sea fuerte, su condición de madre y poeta,  la obligan a resistir ante el miedo y el dolor que le provoca la amenaza de  muerte de su hija. ¡Qué gran consuelo poder expresarse como lo hace Liz ante la fatalidad! 
Se dice que uno no escoge ser poeta, sino que la poesía nos elige. Y como los poetas auténticos Liz también es capaz de conmoverse con las cosas sencillas de la vida como el milagro de el nuevo día, tal como lo señala en su poema Comienzos: 
“Como soñar con la piel y con los pasos. 
Como beber la lluvia, 
Como querer que siga dando vueltas 
el tiovivo feliz del ciclo que comienza”
Tal vez, caracterizar cada día de muertos a la Catrina, le han hecho imaginarse el Monólogo de la muerte: 
“Vengo a dar testimonio de que el Tiempo 
es el señor de todos los destinos. 
Cómo quisiera a veces
Saber lo que es la vida, 
cuál es el atractivo 
feroz de su conquista! 
Más cómo sentir sin venas 
cada pálpito, 
los síncopes del miedo o la alegría” 
Con Liz Durand no se sabe si está contemplando los paisajes de la naturaleza o de su interior ya que encuentra imágenes de insólita belleza: 
“Con rumores de grillo se aposenta la noche.
El acolchado sonido del bosque 
reclama tramos de oscuridad 
para perpetuar su espíritu. 
Flota en las briznas que caen desde las flores, 
se posa entre pétalos de orquídeas, 
se mira en el espejo de las aguas”.
En Liz también hay rebeldía, cuando se asume como parte de la humanidad atravesada por la violencia y la hostilidad que como muchos de nosotros, también a ella le provoca náusea.  Sin embargo, no queda más que escribir, escribir y dar testimonio de su época, hablar de lo que siente, piensa y ve porque con seguridad, los poetas escriben de lo que muchos otros ven pero no saben nombrar. 
¡Felicidades Liz por tu regreso poético!
Estela Guerra Garnica 
noviembre de 2010

sábado, 20 de noviembre de 2010

Algunas vistas y reseña del regreso

Sin palabras

Nube en manos de Alex con Stu al fondo

Superbién portado
por San Miguel

A la entrada

Cielo nublado gris mar
La carretera con sus bemoles
Cafetería del Palacio de Bellas Artes
El centro con la torre Latinoamericana al fondo
Pozolería La Casa de Toño, en Sta. María la Rivera

viernes, 19 de noviembre de 2010

El regreso

La poca movilidad que me permite mi columna desde hace semanas es lo que quizá sea parte de lo que percibo en esta enorme metrópoli que es el Distrito Federal. Las distancias son descomunales en tiempo y en esfuerzo, apenas puedo imaginar que viví en esta ciudad que te devora y deja exhausta. Salir a cualquier parte implica ser asediado por el aire enrarecido, las multitudes y el ruido, y al regresar a casa los pies desfallecen y reclaman a gritos su descanso.
Y eso que no pude salir sino uno que otro día, pero decir caminar a la parada del micro o el metro es caminar bastante, y con la dichosa plantilla que ahora debo usar, es bastante incómodo y doloroso. Además los consabidos cuatro pisos ya se sabe que irritan lo que el médico llama sacroilíaco...

Pero esta ciudad, también sabemos, es una encantadora. Tiene tales atractivos que uno termina dispuesto a terminar a punto de colgar los tenis con tal de visitarla, admirarla, caminarla, probarla. En cada esquina hay un asombro, una delicia, un hallazgo. En el café de Bellas Artes, cuando fui de regreso del Instituto de Rehabilitación, tomé un expresso delicioso acompañado de una exquisita copa de zapote negro a la naranja. Tenía unas finas tiritas de cáscara de naranja caramelizadas y doraditas, crocantes en el paladar, que me hicieron sentir al paraíso. Los tacos de moronga en el mercado de Azcapotzalco, de rechupete literalmente porque son tan bien servidos que se desbarata la tortilla. Otro de mole verde perfumado con hoja santa y vein te pesos, y la comida fue estupenda. Tampoco me faltó probar de nuevo los pescuezos de pollo con salsa valentina en la rosticería para el tentempíé de antes de la comida, que, eso sí, cortesía de Alex, fue en Plaza Antara, en un restaurante buenísimo que me obsequió dos copas de mezcal muy fino y donde pedí chamorro alemán, con puré de papa y chukrut.
No fue tanto, pero suficiente para que valiera la pena, ya he dado cuenta de la comida en casa de mi hermana con toda la familia, donde ella, como mayora de cocina, nos agasajó con sus recetas de comida casera y con platillos que sabe que me gustan...
Ahora, con los pies latiéndome como corazones y con el regusto de un helado del Roxy`s y un expresso del Café Europa de Polanco, espero las pocas horas que me separan de abordar el avión que me retorne a casa.
Me queda en las pupilas la extraordinaria visión de un puesto de frutas en el mercado: granadas chinas, nísperos, zapotes negros, guayabas, mandarinas de color naranja subido, en fin, todas esas delicias que o poco se ven, o no se conocen por mis lares...
Para mañana ya tengo cita con el quirpráctico para que me de una buena afinada después de estos excesos, y espero que por la tarde mis amigos me acompañen con una copa de vino para festejar el regereso. Iris, la eterna gran amiga, lista para recogerme en la terminal de autobuses de Ensenada... y la Nube duerme y duerme, ajena por completo al viaje que le espera.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Noche de encuentros y poesía

Adriana, tía Tere, Gaby, Bere
Estela Guerra y María Elena Solórzano, presentadoras
Aspecto del lugar
Firmando autógrafos
Mi hermana Sandra y yo

 
Inicio de la presentación
Como dije, estuve feliz con el reencuentro: de mis amigas chintololas de Azcapotzalco, con la familia, con los amigos del DF... El guitarrista que nos acompañó, excelente, con muy buenas canciones. Una noche para recordar...

jueves, 11 de noviembre de 2010

Un buen desayuno

¡Increíble! a la salida de urgencias del INR desayunamos en un cafecito: enchiladas rojas de pollo, un vaso de jugode naranja, una enorme taza de café con crema y una charola de pan, con excelente atención y rapidez por la fabulosa cantidad de $ 33.00!
Me inyectaron para dolor y me dejaron mareada y con trememendo sueño... y el dolor no desapareció.

Instituto Nacional de Rehabilitación

Antes de comenzar el viacrucis sobre mi columna y ahora también cadera, debo decir que la presentación de mi plaquette fue muy agradable, sobre todo porque pude reunirme con mis allegados a quienes tenía mucho tiempo de no ver. Gracias amigos, familia, por haber acudido a mi convocatoria. Estuve tan contenta que no sentí para nada el frío, aunque quizá mi columna sí lo resintió.
Esa misma noche comenzó un pequeño dolorcillo de la cadera derecha hacia la rodilla, aunque con las horas aumentó y para la mañana ya me impidió sentarme a tomar el café con  mi hermana Sandra. De ahí en adelante no he conocido descanso, pues el dolor no me da treguia alguna a pesar de las pastillas relajantes. No he dormido en estas dos noches y en este momento el dolor me tiene inmovilizada, ha sido un verdadero triunfo levantarme al baño. Por fortuna anoche mi hijo me facilitó esta micro computadora y por eso pude, a las cuatro de la mañana en que ya no pude más y sentía que estaba al borde de la desesperación, buscar los datos del INR, para preguntar si me pueden atender.
La señorita me indicó llegar a urgencias para que controlen el dolor y luego solicitar consulta externa.
Ahora la pregunta es: si me cuesta tanto solamente ir los diez pasos al baño ¿cómo voy a llegar al instituto, que queda según parece por Xochimilco, y estoy en Azcapotzalco? Solamente imaginar bajar los cuatro pisos de este edificio sin elevador y caminar hacia el metro sin mi bastón me tiene un poco angustiada...
Tendré que comenzar a mover redes para ver si alguien me puede ayudar...
¡Me urge quitar este dolor que no me deja pensar!

lunes, 8 de noviembre de 2010

Heladas: la ciudad, Nube y yo

El departamento está a 14 grados y casi desde que llegué descubrí que no traje abrigo ni chamarra. Estoy enrollada en una cobija de la Nube, que está envuelta en una sábana de franela de la que no asoma ni los ojos, y tengo puestos dos pares de calcetines, unos míos y otros enormes de mi hijo. Mis dedos  saltan erráticos por el teclado porque tengo las manos congeladas y me di a la tarea de encender velas por todo el departamento para intentar calentarlo.
Me gustaría que mañana hiciera menos frío, pero sé que no puedo ser tan optimista. así y todo, creo que vendrán algunos amigos a la presentación de mi poemario. Las generosas presentadoras, Estela Guerra y María Elena Solórzano, invitan el café o chocolate para el frío durante la lectura. Mi amiga Alicia Olivera quedó de traerme un rebozo porque no traje con qué cubrirme el pescuezo y no tolero el aire helado. Mauricio dijo que necesito ir por unos guantes, a ver si al rato en el centro de Azcapotzalco, donde hay de todo como en botica...

jueves, 4 de noviembre de 2010

Una visita diferente...

Esta vez todo indica que la visita del personaje Águila de Acero que registré antes en este blog, tuvo ahora consecuencias que nunca imaginé pero que afortunadamente no pasaron del vandalismo. Siento pena por ella porque sé que su razón está fugada permanentemente y por lo tanto ni siquiera pude sentir enojo, aunque la sorpresa inicial fue bastante desagradable. Al preguntar a mis vecinos si habían notado algo en la hora y media que salí, me enteré de que me había buscado la chica en cuestión. Seguramente pensó que no quise abrirle porque destruyó el timbre a macetazos e hizo polvo plantas y macetas.
Ya en ocasión anterior en que no le di dinero se había molestado pero su frustración se tradujo en degradarme: en lugar de mamá, me llamó tía con insistencia, corrigiéndose cada que me decía mamá. Venía por comida y pedía dinero pero yo sólo le daba fruta. A veces gritaba desde la acera "Mamá, dame para mi desayuno", y le ofrecía yo algo o se iba a comprar a la tienda, corriendo como una niña.
Lo lamentable es que como no puede entrar en razón, sencillamente dejaré de asomarme cuando venga; no puedo reclamarle ni explicarle nada, solamente, como el resto del mundo, dar la espalda...

miércoles, 3 de noviembre de 2010

La Catrina en el Panteón de Ensenada

Fotografía Iris Armendariz
Fotografía Iris Armendariz


Fotografía Iris Armandariz

Fotografía Iris Armendariz


Lectura de poemas en la Esquina de la Democracia. Foto Iris Armendariz

Fotografía Alonso Magaña

Fotografía Iris Armendariz


Apoyo fotográfico: Iris Hernández Armandaris, Alonso Magaña
Transporte: Adriana Ibáñez
Caracterización: Liz Durand Goytia


martes, 2 de noviembre de 2010

Altar de Muertos



Mi muy modesta conmemoración del Dia de Muertos, la más importante fiesta tradicional de México para el  mundo,,,