martes, 1 de junio de 2010

Hojas sueltas de mi cuaderno: diciembre de 2001

Si escucharas los pájaros
entibiarías tu corazón con agua de su canto.
Dulces suenan las gotas, arpegio de sus alas.
Juegan con rayos de sol en la mañana,
hienden el viento perfumado donde acunan vuelos.

Si escucharas los pájaros
sentirías entrar un eco por la orilla de tus ojos,
cálida tromba de color trinando de reflejos.
Alentarías tus escondidas alas,
encontrarías quizá tu voz, perfumarías tu sueño.

Se entibiaría tu corazón si escucharas a los pájaros
que hacen denso este aire de trópico y palmera,
que azulean en las tardes con graznidos celestes
picoteando semillas, desmantelando frutas.

Perfumarías tu boca con su canto, mi amor,
si oyeras a los pájaros
en esta tarde dulcísima en la que quiero mirar
que das la vuelta en esta esquina,
antes de que la noche apague en su silencio
la copa de mi trino.




Diario
01.01.2002

Aliento esta costumbre añeja
de hacerme acompañar por las palabras.
Sigo vertiendo sílabas
en los cuadernos de mis años,
sigo bordando en tinta lo pasado.

Un aliento pequeño me palpita,
una esperanza tenue pero firme.
Seguiré, ya lo sé.
Aunque nadie lo sepa,
sé que hoy no moriré.