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Quién puede imaginar una vida sin locura...

Ven, siéntante, te invito a estarte quieta un rato. Olvida que no puedes moverte, que tu columna ruge con estrépito y escupe su baba negra de dolor. Prueba a estar así tan solo, sin decision alguna que te lleve al camino ni a la danza. Así, sentada, quieta. Palpitante tan sólo en el lugar de la laceración, sin ánimo ni prisa para desencadenar pasos, movimientos, apuraciones. Una muñeca rota, eso es, eso eres por lo pronto, la muñequita plana de papel que dibujó Alejandra aquella noche. Tapoco tienes a dónde ir, cargada como estás de dudas y de noches, acosada por esa especie de desesperación, crónica que produce caries en tus horas y tus días, levanta postemillas que punzan en horas inoportunas, se inflama en calentura y te vuelve densa, tumefacta, desvalida. Quédate como estás, echada de costado pero no maja desnuda sino flaca y sola, sitiada por dolores que están fuera de tí, acosada por dardos que preguntan cuándo o hasta cuándo. Así, no muevas la cadera que se te quiebra la cint...

Ligera recaída

Estoy pintando varias horas al día y me sucede como siempre: me meto al cuadro y no me entero de lo que ocurre en el mundo. Por eso es hasta la noche o la mañana siguiente cuando veo que me duele bastante la columna en la parte de la cintura. Creo que al pintar hago algún movimiento que me afecta, quizá inclinarme hacia adelante o agacharme para cubrir la parte inferior del cuadro ya que siempre pinto de pie. El caso es que anoche tuve que dormir con un parche medicado para el dolor y ahora mismo lo tengo bastante importante. Eso sí: mientras pinto no siento absolutamente nada. (Pablita ya está de regreso luego de varios días en Bajamar, qué dicha. Siempre los hijos son la luz de nuestros ojos)...

La obra del día

Sí, ya sé que debería ser una buena obra: de caridad, de humanidad, etcétera. Pero hablo solamente de la obra plástica que hice el día de hoy o mejor dicho que armé porque algunos dibujos fueron hechos hace tiempo y solamente los reuní en una composición para mi proyecto de Todas somos una. Por lo demás, seguimos sin novedad: el clima caluroso, mucha tierra, la mata de chile reventando, los rosales aún heridos no sé si por la plaga, por el agua mala o las hormigas. En fin, la vida...

Segunda visita

Hoy tuve mi segunda visita con el Dr. Chong, un chino recién llegado a Ensenada que me recomendó una señora cuando me vio prácticamente inmóvil con la dolencia de mi columna. Amablemente me dio el teléfono y luego de buscarlo sin éxito, le dejé recado en su contestadora y luego llamó para darme la primera cita, que fue hace una semana. Tengo que decir que he mejorado mucho desde la primera vez, aunque por las noches sigo sin poderme acomodar, moviéndome cada minuto aproximadamente para ver a qué hora me acomodo sin molestias, y así todo el tiempo hasta que me vence el sueño. Hoy tuve la segunda sesión, y de nuevo tuvo que deshacerme los nudos que se me hacen en los músculos de espalda, hombros y cuello. Al principio es doloroso porque hasta me truenan pero al final me siento relajada y sin dolor. El doctor dijo que quiere hacerme un masaje más profundo y eso será en dos semanas. Mientras tanto espero seguir bien como hasta ahora. Ayer fui a Tijuana, hacía un calor insoportable, más que...

Trabajos de Sofía

Primero la mancha, el color local, la composición. En el último paso, definición del color, ajustes a la composición.

Un día con aire

Hoy tuve la clase con mi alumna por la mañana, contrario a la costumbre de las tardes. Terminó un bodegón con frutas e inició un autorretrato. Como hacía calor abrimos la puerta del estudio pero el viento está tan fuerte que nos hizo un batidillo de papeles y cosas que salieron volando, a Sofía le cayó en la mano uno de mis dibujos y tuvimos que cerrar la puerta. Cuando vinieron a recogerla me dijeron que la reja de la cochera se había abierto de par en par y me la cerraron, así que fui a ponerle una correa de perro para asegurarla porque no tengo cadena. El viento sigue, no sé si esto es lo que llama Santana la gente de aquí, que es cuando hace mucho viento, mucho calor y levanta tanta tierra que las casas quedan con su desierto particular cada una, con la consiguiente tarea de lavar y limpiar ropa y papeles y todo lo que haya. Por otro lado la angustia que ahora vive conmigo como si fuera la tierra de mis uñas -o mejor dicho la pintura que siempre traigo pegada porque estoy trabajand...

Arte para curar

Ayer me llamaron muy temprano avisando que mi hermano agravó. Yo no podía viajar a Tijuana hasta en la tarde, por lo que me puse a pintar para no terminar comiéndome las uñas. Cuando pinto me meto al cuadro y el mundo se queda suspendido, en otro plano. Me quedo en el mundo del color y la textura, en donde lo único que existe son las formas, sensaciones. No importa el tema, cualquiera sirve. De modo que comencé a refugiarme en el dibujo de la fachada de la casa que ocupamos. Soleada, con sus techos de teja. Sé que como la poesía, la pintura ayuda a que me cure: de la ansiedad, de la angustia, de dolor. Provoca en mí una introspección que me serena en algunos casos, o que simplemente me hace olvidarme de todo, incluso de mí. Es mi otro hogar ese espacio especial en el que se da la creación, el encuentro con mi yo desconocido y oculto. Es el lugar donde me curo. En la foto, una parte del proceso de mi cuadro todavía sin terminar.