Ir al contenido principal

El viaje del poemario...

Después de la noticia de que me habían editado 300 ejemplares de un poemario, había que recogerlo en Toluca. Es decir, 2,772 kilómetros lejos de aquí. Y había que recogerlos rápido. La fortuna que tengo en amigas sirvió para que una de ellas me hiciera favor de recogerlos al tiempo de ir por los suyos, y llevarlos a mi amado Valle de Anáhuac. ¡Otro avance!
Días después era hora de pedirle al hijín que los buscara en casa de mi amiga, pero las ocupaciones de un hombre importante no son fácilmente removibles o modificables, así que había que esperar.
Y de pronto ayer ¡zas! avisos telefónicos de que mis ejemplares iban camino a casa de mi hijo.

La historia viene de dos años atrás, cuando me animé a enviar una carpeta con textos y la idea de que no perdía nada enviándolos. Como al año me buscaron para que dijera un título que ahora no recuerdo. Y un año después, me avisan que fui seleccionada y que ya están. La paciencia tiene su recompensa en forma de inmensa alegría.

Ahora falta traerlos a Ensenada. ¿Cómo será que hagan el recorrido?

Comentarios

Lo que más te gustó

Laberinto. Poema Liz Durand Goytia, 21 de marzo Día Mundial de la Poesía

Esta mañana Dr. Chipocles

Desde la cama me puse a ver noticias. Sé que no es -ni con mucho- la mejor manera para levantarse, pero lo hice sin pensar. Encontré que estaban dando un reportaje acerca de un médico en el Hospital de Pediatría de la ciudad de México, en donde todavía ando por suerte. El doctor especializado en oncología ha sido bautizado por sus pequeños pacientes como "Dr. Chipocles", que es la manera que tenemos los mexicanos para denominar a alguien que es muy bueno en lo que hace, y lo que no sé es por qué se eligió el nombre de un chile -chipocle, chipotle- para eso. El caso es que este médico inusitado es tan sensible que no solamente se disfraza de distintas cosas para ir a trabajar como el famoso Dr. Patch Adams, sino además, al ser entrevistado sobre su trabajo, termina diciendo, con la garganta cerrada y lágrimas en los ojos, que se considera un ser especial por poder hacer el trabajo que hace. Y lloró cuando mencionó a sus niños enfermos que ya no están con nosotros. Tengo que ad...

Infografía Modelos Conductuales en Psicología Clínica

Para quien le sirva mi tarea: