Ir al contenido principal

Divagando

Sí, a veces hay momentos en que los sentimientos o las emociones son como las ventanas empañadas cuando llueve. Depende de lo que tengamos adentro, las luces parecerán vitrales o semejarán lágrimas. Nos sentiremos felices o completamente solos. Protegidos o a la deriva.
Hay momentos en los que el corazón se seca porque el rumor del río nunca se acerca y la sequía va provocando grietas por donde todo se nos va.
Y hay también los instantes en lo que se nos crece el corazón y la dicha explota adentro de una y por más que quisieras compartirlo es imposible, ningún signo se acerca a la infinita dicha y paz que sientes, a la auténtica alegría que mueve a tu corazón...
Y pensando en esos extremos veo porqué es grande ser humano, tener esta capacidad para tantísimos registros, vivir una y otra vez cualquier tipo de abismos y crecer, y amar, y disfrutar, sea que conquistemos las cumbres o que ellas nos devoren para que regresemos, lamiendo nuestras heridas y con las alas rotas pero con voluntad para seguir.
Para volver a caminar escuchando el trino de pájaros pequeños y modestos que cantan solitarios en plena media noche quién sabe si por amor o soledad; para volver a encontrar la fuerza de la vida naciendo de una grieta de cemento coronando en una flor; para sentir una ternura infinita cuando aspiramos el aroma de un bebé o contemplamos unas nubes en el cielo increíblemente azul.

Me alegra darme cuenta, saber que aunque pequeña parte de la creación, tengo esta capacidad única, grandiosa, de sentir y de pensar, de percibir, expresar... mis herramientas para seguir y seguir.

Comentarios

Alex Escalante ha dicho que…
Muy bonito, Lisie! Gracias!

Lo que más te gustó

Otros tiempos, nuevos tiempos, más tiempos...

     Quién pudiera decir algo acerca de esto que vivimos: tiempos de contingencia, de pandemia, de aislamiento y por desgracia de miedo. Vamos como los ciegos dando tumbos por cada día nuevo, diferente, tratando de insertarnos a esta llamada nueva normalidad que nos toma por sorpresa y a la que con tanto trabajo nos acercamos. Nos preguntamos cómo será el futuro, cuándo volveremos a reconocer un rostro en la calle si solamente vemos cubrebocas. Nos preguntamos cómo van a crecer los seres que recién llegan, sin el acercamiento y el abrazo y tanta calidez que acostumbrábamos si vemos cuánta falta nos hace luego de pasar estos meses encerrados y aislados.      Nuevos tiempos y nosotros tratando de aprender a incorporar los nuevos accesorios: gel de alcohol, mascarillas, cubrebocas, atomizadores, cloro, desinfectantes, sana distancia... nuevos tiempos en los que en los restaurantes y en todo lugar se siguen nuevos detallados protocolos para  evitar contagi...

Mi terapia de shock

Laberinto. Poema Liz Durand Goytia, 21 de marzo Día Mundial de la Poesía