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Sueños que se cumplen y memorias que acuden

Vine al DF a Ciudad Universitaria para inscribirme y al terminar entré a visitar el museo Universum para terminar comiendo su restaurante... y Héctor se hace presente de una manera vivísima, primero porque recién anoche su hija me entregó el portafolios donde él guardaba, por año, todos los recuerdos que tenía de mí y una libreta en donde escribió que me querría hasta el último de sus días, como cumplió; y luego porque yo sé que él tenía una liga especial con ese lugar. En el restaurante hay una música de piano y un ambiente idénticos a esos lugares y esos días que compartimos, cuando le gustaba ponerse al piano y tocar mis piezas favoritas. No puedo evitar llorar y el atento y discreto mesero voltea para otro lado tratando de no apenarme y el trago de café es muy amargo pero rico igual que los recuerdos que ruedan por mis mejillas frías y solas; igual que esa imagen del rostro querido al cual mi destino se ató de forma indisoluble hace más de treinta años. Aunque él ya no esté tomán...

Fin del propedéutico UNAM a distancia

Luego de algunos vuelcos y horas de incertidumbre, lecturas y cuestionarios, termina el curso propedéutico que inició en diciembre. A mitad del camino me sentí más segura, un poco más confiada para continuar sin sentir que andaba en un túnel. Espero la evaluación para mañana pero confío en tener buenos resultados. Lo que aprendí me ha dado invaluables herramientas no sólo para seguir estudiando y saber mejor cómo, sino para tener más claridad a la hora de hacer análisis y tomar decisiones. No, no me fue fácil, hay que recordar que asistí a clases regulares, es decir en escuela, solamente en la primaria. Cuando la secundaria tuve que comenzar a trabajar y así seguí hasta ahora. En los noventas hice la secundaria en el INEA en tres meses, y el año pasado la Prepa en dos meses con examen del Ceneval, por eso me resulta de mucha utilidad lo que vi ahora en la universidad. Implica dejar cosas, actividades, activismo cultural, para disponer del tiempo que requiero para estudiar, y me pare...

Historias de Año Nuevo... o la triste realidad

Don Nayo Su mamá murió porque estaba enferma del “latido”. Así sin más ni más, un día se murió y quedaron los hijos solos. Una de ellas comenzó a tener problemas y le daba por quitarse la ropa y cambiarle el nombre a todo el mundo. A veces se orinaba encima y sentada en su solar pedía café a los vecinos, que la invitaban a asearse para convidarle el café. Un día se fue caminando -parecen ser errantes todos los hermanos- y por el rumbo del Sauzal la atropellaron. “Quedó con todas las tripas de fuera”, dijo una vecina. La recogieron con una pala y la metieron en un costal. Dejaron de fuera la cabeza y amarraron al cuello el costal. Así se la entregaron a don Nayo. No sé si desde entonces, él también se desconectó por completo. Aquí pasaba camine y camine a todas horas con cara de atribulado, todo flaco y con una larga melena canosa que cubría con una gorra; a veces esculcaba los botes de basura y aunque no hablaba, respondía a veces mi saludo. Lo vi varias veces en casa de mi ve...

Esta Navidad

Recordando la infancia de mis hijos. Felicidad y amor para todos

De las fragilidades

Aunque sean avisos o falsas alarmas, hay momentos que nos ponen a pensar en la fragilidad de la vida. No en la frágil vida de los demás, sino en la propia. Siempre he pensado que hay que estar lista en todo momento para emprender el viaje último, que quizá eso sea lo que quite el conocido temor a ese paso. También he manifestado que no entiendo a los demás cuando tienen miedo al sentirse cerca del umbral... Pero cuando soy yo quien siente cosas extrañas en cuestión de salud y el pensamiento que viene a mi cabeza es el de la posibilidad de estar en el lindero, lo que he sentido es eso, un poco de susto. Me pregunté por qué y traté de hacer recuento: no creo tener pendientes, la gente a la que quiero lo sabe, las cosas que he querido hacer las vengo haciendo, voy cumpliendo mis sueños paso a paso y hace mucho que concluí que no cambiaría mi vida porque me gusta ser lo que soy, he venido esculpiendo poco a poco esta especie de flor rudimentaria -pero al fin flor- olorosa y con ci...

Tiempo de...

Mucha gente dice cosas lindas de la Navidad: que la cena, que los regalos, que paz y amor y villancicos y Niño Dios y árboles con foquitos... Y me pregunto qué es, cómo se arma este juguete que me llega sin instructivo ni carga tradicional familiar ni nada particular. A mí me pesa la Navidad porque es cuando se nota mucho lo que tienen o no tienen los demás. Me pesa que viene con frío bajo los puentes y en las calles y no trae bebidas calientes para todos. Me pesa que las diferencias luzcan tan grotescas y que, como nunca, mis manos no puedan llegar a todos lados. Y tanto brillo en estos días, entonces ¿nos deja un poco ciegos? Quizá más encerrados en la fiesta propia, natural, aunque muchos dicen que es cuando comparten y eso es bueno. Repartamos nuestra Navidad, nuestro interés genuino por el otro, el migrante que va sobre la Bestia, la mujer que fue atacada, el niño maltratado, los indigentes. Hagamos una pequeña lonchera con nuestra mejor comida y esos grandes deseos de que me...

Comienzos y finales...

Bueno primero los comienzos. Puedo decir que pongo palomita a varios de mis propósitos del año, y llevo alguno que otro al siguiente, para seguir cumpliendo... Inicio el estudio a distancia en la universidad, un poco confundida todavía con respecto a los sitios, los enlaces, correos, foros y demás, pero confiando en que aprenderé a manejar todo para bien y para continuar. Finales, porque según el calendario acaba un ciclo, todo es según el color del cristal con que se mire pero en fin, haremos caso de esta última hoja del almanaque para decir que sí, que cerramos otro año de vida, de proyectos, de crecer en amigas y amigos, de encontrar sorpresas en los atardeceres o los amaneceres, de poder continuar disfrutando del café, tan conocido, paladeado y nuevo en cada taza, igual que la vida, antigua amiga nuestra desde antes de nuestros días y durante ellos y aún así sorpresiva y diferente cada vez que la encontramos en la minúscula florecilla que brota de una grieta del cemento como seña...