lunes, 22 de diciembre de 2014

Pequeña disertación nocturna para sanar un alma...


Te busco a ti, palabra,
morada de mi corazón cristalizado.
Espero por tu sol,
por ese tibio viento que me derrita el hielo
que ha dejado el dolor.

Te busco a ti, palabra,
laberinto que acoge con ternura,
calor que me guarece del graznido de cuervo
de esta noche sin alas.

A ti te busco en el cajón más negro de mis días,
en el momento en que rota me deshojo.
Busco tu redondez de luna llena,
tu voz enmielecida,
tus rasgos de rapaz huidizo
porque es muy densa la pena que me agobia
y alcanza para que se oscurezca mi morada.

Asomo mi frente por la reja
para saber que arriba está la estrella,
palabra de mil picos
que se rompe sobre mi cabeza,
confeti de luz que me pronuncia,
palabra que redime y me consuela.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Comparto una fracción de Mrs. Dalloway, de Virginia Woolf


Leí esta novela en inglés y esto me pareció tan hermoso que quise compartir. No soy traductora ni novelista y espero que mi rudimentaria traducción les de una idea de la belleza del texto original. (
Estaba yo en una clase tan aburrida que me puse a transcribir lo que leía...)

“Él permaneció de espaldas a su silla, exhausto pero confiado. Permaneció descansando, en espera, antes de interpretar nuevamente, con esfuerzo, con agonía, a la humanidad. Permaneció muy alto, en el respaldo del mundo. La tierra se estremeció debajo suyo. Rojas flores crecieron a través de su carne: sus hojas espinosas se mecían con un susurro alrededor de su cabeza.

La música comenzó de nuevo sus sonidos metálicos contra las rocas. Es la corneta de un auto calle abajo, murmuró. Pero aquí arriba no puede ser encañonada de una roca a otra, dividida, reunida en toques que crecían en suaves columnas (que la música puede verse es un descubrimiento) y se convirtió en un himno tejido ahora alrededor de ese chico aborregado soplando su pipa de pompas de jabón (Aquél es un anciano tocando su silbato de un centavo en la casa común, murmuró) que como el chico permaneció quieto burbujeando su pipa, y luego, conforme más alto escalaba,  hizo su exquisito llamado mientras abajo transcurría el tráfico. Esta  elegía del muchacho está tocada entre el tráfico, pensó Septimus. Ahora él se retira de la nieve y las rosas cuelgan de él, las delgadas rosas rojas crecieron en las paredes de mi habitación, se recordó a sí mismo.  La música se detuvo, se acabó el centavo, razonó, y se dirigió al siguiente kiosco.

Pero recordándose en su roca, como un marino disparado en una roca. Me dirigí a la orilla del bote y caí, pensó. Fui debajo del mar. He estado muerto y aún así, ahora estoy vivo pero déjenme todavía descansar. Suplicó (otra vez hablando a sí mismo- fue horrible, horrible!) y como antes de despertar, las voces de los pájaros y el sonido de las ruedas chirriando y murmurando en una extraña armonía sonando más alto y más alto y el durmiente siente que está dibujado en las playas de la vida, se siente disparado hacia la vida, el sol creciendo más caliente, el sonido llorando más fuerte, algo tremendo está por suceder…

Sólo tenía que abrir sus ojos, pero tenía un peso encima de ellos; un miedo. Se tensó; empujó; miró: vio el Parque Regent frente a él. Largos estambres de luz del ocaso pastaron a sus pies. Los árboles ondularon amenazantes. Te damos la bienvenida, parecía decir el mundo. Y como para probarlo (científicamente) a donde quiera que miraba a las casas, a las vías, a los antílopes estirándose  sobre las palizadas la belleza se derramaba instantánea. Mirar una hoja estremeciéndose en el arrebato del aire con un gozo exquisito. En lo alto del cielo, moviéndose rápidamente, meciéndose, cambiando de dirección abruptamente, remolinando sobre sí misma dentro y afuera, rondando alrededor y aún así en perfecto control, como si un elástico la sostuviera; y los vuelos subiendo y bajando; y el sol poniendo manchas ahora a esta hoja, ahora aquella, en muecas, deslumbrando con oro suave la pureza del buen ánimo; y ahora y nuevamente el chillido (podría ser el claxon de un auto) sonando intermitente sobre las ramitas del césped, y todo esto, calmo y razonable como era, hecho de cosas ordinarias como era, fue la verdad ahora; belleza, esa era ahora la verdad. La belleza estaba donde quiera”…


Traducido en sept de 2012

jueves, 11 de diciembre de 2014

Espirales

Danzas por los días con tu canción de sangre, la sangre que soñaste en todas partes con terror, con paredes altas y cerradas como la casa de angustia en la que te hallas, y quieres hablar, quieres saber o quieres perdonar, que te perdonen,que alguien grite que te espera, que alguien diga que ahí está, que no hacen falta manos porque llegaron todas y que tu voz es todas esas voces que cantan y denuncian y se elevan y terminan en añicos mientras el sueño continúa y la espiral te sigue hundiendo pero tú no vas a parar, no dejarás de buscar esas estrellas que no alcanzas a ver, no partirás de la tierra hasta que todo, todo diga que nunca paraste de buscar y de seguir y de asombrarte y de amar.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Extemporánea

Cómo partir los universos que me habitan para que los conozcas, 
cómo servir en qué copa licores que me embriagaron, 
que no existen ya, mas que en el fondo de un recuerdo 
gastado y escondido que sin embargo me conforma.
Cómo dar de esa parte de mí que no conoces porque no fue tu tiempo, 
porque tu primavera nació ayer y yo hace tiempo que dejé el verano.
Juntando sólo las manos transcurramos en los distintos calendarios
y compartamos la luz que va quedando.