viernes, 24 de febrero de 2012

Ah, las madres...



Sigo con la visita de mi madre. Hablamos hasta por los codos desde que nos levantamos, ni siquiera hago la la bici fija porque desde que pongo el café comenzamos a platicar sobre su infancia, sus abuelos, sus padres, su escuela. Es una maravilla que pueda recordar tanto, a mí ya se me olvidan las cosas y ella tiene 80 años pero está guapa y entera como siempre.
Nomás llegó y comenzó a tejerme una bufanda que está a punto de terminar porque parece araña que no puede separarse de sus hilos, jamás se cansa. Hemos ido a las compras, al cine y al café y pasamos largas horas no sé haciendo qué.
Me doy cuenta del privilegio que es tenerla así y aquí, y doy gracias por ello. También es muy divertida, cuando platica me tiene botada de la risa con sus expresiones y sus ideas. Por lo que platica, por los detalles que comparte de mi abuelita, me hago cargo de que provengo de una dinastía de mujeres bravas pero sensibles y divertidas, inteligentes y por si fuera poco, hermosas... ¡qué privilegio!

1 comentario:

Alex Escalante dijo...

Qué padre que nos compartas esos momentos familiares e íntimos. ¡Dale un saludo a tu mamá de mi parte!