miércoles, 26 de diciembre de 2007

Después de la cena...


De repente una se olvida de la capacidad que puede desarrollar para comer, y creo que en estos días muchos de nosotros nos volvemos conscientes de eso. No hay manera de evadir las galletas que se hacen sólo cada año, el pavo, los romeritos, el bacalao que me convida la vecina, los buñuelos y pasteles, el ponche de frutas o de vino, los tamales, en fin, las delicias de temporada.
Aunque difícil, seguiremos disfrutando y comiendo en estos días. Con todo y los cargos de conciencia, ni modo.
Pensar que es sólo una vez al año ayuda...

viernes, 21 de diciembre de 2007

Dificultad...


Tengo difícil el día cuando amanezco con problemas para entender al mundo y a mis semejantes, aún los más próximos. Tengo dificultad para saber por qué me siento así, de malas, frustrada, deprimida, triste, con los ojos hechos agua y la garganta de nudo. Tengo dificultad para lavarme el coco diciéndome que son hormonas, que es el cambio, que llegó la feliz etapa de la menopausia, que son normales mis dolores de huesos, que así punzan las articulaciones a todas las mujeres aunque las veamos sonrientes y luciendo espléndidos maquillajes y sonrisas...
Me cuesta trabajo tener calma cuando las cosas son distintas de como las pienso o simplemente son, aunque no sean diferentes, es arduo y trabajoso encontrar un sitio en el mundo cuando está una cargando un saco de huesos un tanto roídos, un equipaje de dolores y penurias y por más que rasca una el monedero no encuentra esas monedas en las que se grabaron la sonrisas, las frases ahora ausentes de "soy la más feliz", los momentos en que una se sintió tan adorada y a la vez enamorada...
Difícil ver o sentir que tu pareja está tan lejos, tan ajena a todo eso que te pasa, tranquilo mientras en tu cabeza se asientan telarañas o molesto cuando empiezas a tratar de removerlas porque lo involucras en una fantasía llena de recriminaciones y amarguras...
Difícil atinar a deshacer la bola dolorosa entre garganta y pecho, ese trago que se atora y lastima y nunca deja de crecer.
¿Una pastilla? Increíble pero maravilloso. Con eso veré claro, la angustia pasará a ser cosa de risa, mis problemas existenciales serán sólo fantasmas, el mundo volverá a ser colorido, mi marido casi un galán cinematográfico y mi vida color de rosa sin el fastidio del hígado atravesado por los malos humores ni esos aspavientos en el corazón que parecen presagiar el fin del mundo-de mi mundo-.
Voy por ella, por la pastilla que nos hace felices y adorables, que nos hace despertar con la sonrisa previamente marcada, durante el sueño igualmente feliz, sereno, y sobre todo nos hace recuperar la sensación de ser una persona amada con su respectivo y respetable lugar en el mundo, una persona asentada y madura que no causa problemas ni molestias, que vive conforme con su vida y sobre todo, que está convencida de ser feliz. La pareja ideal, sencillamente.

martes, 18 de diciembre de 2007

A diez años de Acteal, va de nuevo mi carta...

Carta que llegó a destiempo.

Me dueles. Me duelo. Me avergüenzo de ver tus manos yertas, tu mirada ciega en un horizonte que quizás desde siempre no fue tuyo. Me dueles porque la vida no te dio ni una respuesta y porque a tus preguntas contestó el silencio de la muerte.

Me duele tu sangre regándonos la tierra, tu cuerpo ancestral herido, abierto como un cristo que no puede redimirnos. Me duele que tu voz no se escuchara cuando eras dueño de tu tiempo y tu semilla, cuando cantabas en una dulce lengua y respirabas olores de hierba y leña.

Me duelo porque tengo atorado en la garganta un nudo ciego que la vergüenza no me deja desatar.

Me duelo y sin embargo ¿qué derecho he ganado para dolerme de tí porque te han asesinado? Inútiles resultan indignación o pena cuando tu luz ha sido cercenada sin que pudiera verla porque nunca estuve, ni te hablé, ni te toqué los callos de las manos...

Me duele no haber sido simple o fuerte o sabia o inocente como tú. Me duele ver que estoy tan lejos, que la causa que impone esa distancia finalmente se llama “diferencia” porque a quién quiero engañar: tú y yo somos distintos.

Me dueles porque aún en tu muerte sigues siendo cifra. ¿Quién supo de tu alma, de tus ganas, de tu vida? ¿Quién supo de ti, lo que te hacía llorar, lo que te daba miedo?

Me dueles. Me duelo. Porque pisando el mismo suelo nunca tuvimos una única bandera. Porque mis penas eran otras y a mí no me escupieron balas en un templo porque no siempre rezo; porque no sé sino hablar el castellano que no entiendes, porque quizá la tierra no reconozca el sabor de mi sangre, porque ignoro tu nombre y porque no me escuchar: porque al igual que todo lo demás, te llego tarde.

Sé que me dueles porque el trago amargo en mi garganta no se quita. Es un crespón que llevarán mi vida y mi vergüenza mientras viva.

martes, 4 de diciembre de 2007

Documental de Mandoki

Fuimos Alex, Paola, Francisco y yo a ver el documental. Claro que sabíamos ya muchas cosas. Lo que nos hizo el documento fue enfrentarnos a una realidad que creímos haber vivido pero no fue en carne propia. Vibramos con toda esa gente en el zócalo gritando "fraude, fraude", entendimos por qué nos aferramos a los sueños, vimos que somos muchos pero no todos quienes hacemos algo más que sólo desear un cambio.
Entendimos que no se puede reclamar y quejarse mientras nuestras acciones sean sólo esas. Tenemos que buscar la manera de participar, hacer acciones ciudadanas, ayudar a los demás a encontrar su conciencia -já, qué pretenciosa-.
Vimos con lágrimas el lloro de la gente, decepcionada otra vez, robada. Pero firme.
Y sí, tenemos una larga historia de mediocridad, de conformismo, de derrota.
Pero tenemos mucha gente que sigue con el puño en alto, que está por encima de mezquindades y oportunismos, que tiene el corazón claro como su conciencia y que a pesar de todo no pierde la esperanza.
Me siento avergonzada por hacer tan poco, por no poder estar allá, codo con codo. Por haber creído que otro sueño estaba roto.
En la gente, en el pueblo, en eso creo. ¿Cómo se puede con sólo eso, sin el poder que se requiere, hacer el cambio?
Un rompecabezas, eso es México: sin ton ni son, con una corrupción escandalosa que ni siquiera intenta el disimulo. Un barril de riquezas para algunos que nos van dejando a todos secos. Y cuando vuelvo a perder el piso de mi esperanza me traslado en el recuerdo a los pueblos en donde la gente no sabe de tener doble rostro sino de jornadas con esfuerzo, con hambre, con muy poca justicia, que de todos modos vive con decencia, honrada y honrando. Y con esos rostros que pueden ver de frente me renuevo un poquito y pienso en que quizás más temprano que tarde sea su hora. Para que no se vayan, para que no se desvenen cruzando al otro lado, para que tengan sus parcelas, sus casas, sus escuelas. Para que seamos más iguales, menos adoloridos y tengamos otros sueños...
Chale.

Crisis migrañosa


Entre sus fauces
mi cabeza martillada.
Aquí está el monstruo,
nada lo detuvo.

El retumbo, el retumbo…
el ruido que decapita
y la luz que apuñala.