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miércoles 18 de noviembre de 2009

Trabajos



Estos días han sido un poco agresivos para mi por el frío, pero es delicioso recogerse y disfrutar del calor del hogar. Lo malo que los perros a las cinco de la noche ya quieren merendar porque está oscuro, andan todos descontrolados.
Foto: CarmenAmato me había pedido una portada para su libro, ya en edición y éste ha sido mi último intento por conseguir atrapar la idea que tenía, sin que sepa y anún si ha sido de su agrado... Aquí los diferentes estadios del cuadro, la del fondo claro es la final.
Mi alumna sigue avanzando en su exploración con el acrílico sobre tela, su bodegón va cobrando cada vez más vida.
Esta mañana ha dado señales de vida en amigo de quien no supe nada en mucho tiempo. Bienvenido, Daniel, a ésta tu casa.
Y como dijo Aquél: ¡Salud y saludos! Hey maestro, mándame las fotos de tu último trabajo para presumir!
Este viernes, curso de redacción en el CETYS para los alumnos de leyes, me entusiasma trabajar con los jóvenes.
Y el proyecto de Huajuapan, resucita!!! Acaban de poner a mi disposición cuarto con baño para el tiempo que lo requiera, de modo que habrá que comenzar a calentar motores, qué alegría. A ver si por ese derrotero encuentro finalmente un camino más claro para estos pasos vacilantes que han estado confundidos todo el año, sin que sienta yo que llego a un claro. Dejaré que la vida me aconseje en otros lares, porque aquí la verdad es que sigo sin norte...
Ahhhh huele delicioso! Estoy haciendo ya mi ponche de frutas, sólo le falta la caña que al rato voy a buscar. Amigos, ya lo saben; pueden pasar a degustar.
La tour de cine francés bien en general, al parecer las películas que me perdí no estuvieron tan buenas, excepto la de los niños, ojalá pueda verla después rentada.
Paolita ya con un pie en su casita nueva, seguiremos en espera de la magna inaugugración!
Bueno, anoche estaba triste escuchando una música de las que dan mordidas en el corazón, pero esta mañana me siento animosa y agradecida con la vida, dispuesta a continuar mis pasos con la mejor disposición...
Las cosas de la salud no tan bien pero con cuidados y medicamento pronto tendré mi recuperación.

miércoles 11 de noviembre de 2009

Mapas, vidas



Antenoche, trabajando en mi estudio, en la quietud del silencio y el reposo...

lunes 9 de noviembre de 2009

El tío Jesús

Lo conocí en el año de 1970, cuando llegué a la ciudad de México procedente de Guadalajara. Era esposo de mi tía Tere, una prima de mi madre a quien veía yo de niña cuando ella nos visitaba en Orizaba cuando navidad.
Mi tía estaba entonces por dar a luz a su primera hija y buscaba a quien dejar en su lugar mientras regresaba de su incapacidad. Así fue como entré a trabajar al Instituto de Hidráulica de la UNAM y conocí al tío Jesús.
Primero me impresionó su seriedad, reforzada por unos gruesos lentes de cristales verdosos que le conferían un aire adusto que ciertamente contrastaba con su gentileza y educación.
Como yo salí del instituto debido a los problemas que todavía había en la universidad -secuelas del 68- que provocaban que no entraran los autobuses a las facultades, y debido a la inseguridad de caminar hasta la salida de la Ciudad Universitaria, dejé de ver a mis tíos con aquella frecuencia, pues cuando trabajé donde mi tía nos íbamos a comer a su casa de la Av. Coyoacán, por la fábrica de refrescos Jarritos.
Con el tiempo ellos se separaron y sólo sabía de mi tío por referencia de mis primas. Para ellas era todo un personaje: siempre apoyando cualquier necesidad que tuvieran, cualquier sueño que quisieran emprender, cualquier pena que debieran curar. Lo veían con mucha frecuencia y siempre admiré que a pesar del divorcio con mi tía, él fuera un padre verdaderamente ejemplar, porque es más común observar que los padres se alejan hasta llegar a ser completos desconocidos para los hijos.
Mis primas en cambio viajaban con él, salían de vacaciones, le consultaban las cosas importantes y disfrutaban enormemente de su compañía. Sé cuánto amor y admiración ha crecido en ellas.
Ayer, como tantos otros fines de semana de sus vidas, salieron a comer juntos, y a cierta hora se despidieron.
Como la vida es veleidosa siempre nos sorprende, ésta fue la ocasión para darnos otro golpe repentino: por la mañana mi tío sufrió un infarto que le arrebató la vida.
Estupefacta escuchaba yo las palabras de mi hijo cuando llamó para avisarme. Pensé en las niñas -que en realidad son mujeres hechas y derechas- y pude sentirlas inconsolables en su asombro, en su tan repentina orfandad cuando tenían todavía en la boca el gusto de las palabras que intercambiaron con su padre apenas horas antes.
Y a pesar de la inmensa empatía que sentí por ellas y su pena, soy incapaz de encontrar una palabra, un pase mágico, un oráculo donde resguardarlas de tan descomunal dolor.
Aquí va lo que tengo, mi corazón, mis letras, mi recuerdo, para un hombre que me dejó asomarme, aunque de lejos, al conocimiento de lo que es un verdadero y entrañable padre. Descase en paz.
Y a mis primas, mi cariño, aunque en este momento y a esta distancia, parece tan inútil.

sábado 7 de noviembre de 2009

Egos, egos

Me pregunto, cuando se me atraviesa una de esas personas que cargan dentro de sí un ego tan descomunal que se alcanza a percibir desde lejos, cómo harán para ir por la vida tan solos, tan llenos de sí mismos. Cuando una se asoma hacia su interior no puede menos que sorprenderse: son como el hombre invisible por dentro.
Sin embargo, inconscientes de su vacío o no sé si debido a él, van por la vida haciéndole sentir al mundo que nadie los merece, que ninguno está a su altura. Imagino que debe ser frustrante encontrar tanta mediocridad en los alrededores, pero por otro lado eso mismo que creen les hará pensar que ellos mismos son el pináculo de la creación y se regodean en lo poco que son.
Digo lo poco que son porque su única medida es su persona. No guardan dentro de ellos lo que muchos de nosotros: lo que nos dejan los demás, lo que aprehendemos de esos seres humanos que vamos conociendo a lo largo de la vida y nos permiten conocer sus valores, sus virtudes, sus sueños, y crecemos con ese acercamiento, vamos poniendo en nuestra jicarita todo eso que encontramos y de repente aquí o allá tenemos para compartir y seguirla llenando a cada paso.
Todo eso, por si fuera poco, con satisfacción y alegría, la de recibir y compartir con nuestros semejantes.
Entonces no dejo de asombrarme al conocer a este -digámosle creativamente Guillermo G., para que cobre una fisonomía- personaje tan pagado de sí mismo que no identifica ni si quiera los lindes del respeto hacia los otros, intolerante con la miseria que cree que padecen los demás. Tan vacío que mueve a lástima porque no se puede hacer nada por él que no sea alejarse por el bien propio.
Una vez impuesta la distancia, lo que sigue es desear que en algún punto de su vida descubra que eligió el camino difícil y solitario, y esté a tiempo de dar un reset que le quite la ceguera y acabe con ese enajenante y terrorífico vacío.
Y mientras eso ocurre, me siento inclinada a darle un pésame por su pérdida esperando, por su bien, que no sea irreparable.

miércoles 4 de noviembre de 2009

¿ Se acuerdan?

Recién me escribió una de mis amigas sobre algo que leyó en mi blog, de cuando las lluvias en Valle Dorado, en el Df. Pues aquí van sus palabras, para que no sea sólo uno el punto de vista sobre el asunto:

"El otro dìa leyendo tu blog, no me bajaste de burguesa porque mi casa en Mèxico està precisamente en la calle que se inundò de Valle Dorado, me hubieras oìdo reìrme a carcajadas por la descripciòn. En parte tienes razòn con respecto a las autoridades pero tambièn debemos aclarar que lo que pasò ahì no fue precisamente una inundaciòn por la lluvia sino que se reventò una tuberìa que las autoridades ya sabìan que estaba dañada y quizà fue por eso que actuaron rapidamente, por otro lado a mi no me ha tocado nada de la ayuda. Lo que si tengo que reconocer es la invaluable ayuda de los soldados porque a ellos les tocò el desalojo y la limpieza de todo. Precisamente fuimos a ver la casa y el panorama en la calle de Caracas es todavìa muy triste".

Bueno, pues mi querida amiga, deseo que pronto esté recuperada lo más posible tu casa, y gracias por compartirme tu opinión.

martes 3 de noviembre de 2009

La Catrina del pintor





Muestra del arte de un colega... en el Café Arábiga, recién abierto en el puerto. Fotos de Irina y Alonso.

lunes 2 de noviembre de 2009

In memoriam

El mismo día en que hubo anunciación
usted imaginó los zapatitos,
la cuna, las colchitas,
Le vinieron los miedos,
qué nombres. qué colores , cuántos meses.
La modificación de la rutina
los avisos
la nutrición y los antojos,
las horas con insomnio
y sobre todo el enigma,
La rumorosa certidumbre
de atestiguar la magia de otra vida.

Pero la vida es vuelco, empuñadura.
A veces río que corre,
a veces sangre que se rueda.
Las dieciséis semanas de esa vida
extinguieron una a una sus plaquetas.
Y qué dolor, qué grito ni qué llanto
podrían decir de qué tamaño era la pérdida.

Silencio y más silencio había.
Con mil lágrimas mudas
salaba usted las noches
y pasaba las horas extendiendo silencio por los vientos.

Desgarraduras en el cuerpo
usted no las sentía.
Únicamente imaginaba cómo,
de qué color hubieran sido los rizos de su niño.

Y en ese mismo día de la sorpresa
usted abandonó los zapatitos y la cuna,
se acuclilló en el filo de su pena
y comenzó a vivir con rasgaduras.