domingo, 2 de agosto de 2015

Feliz cumpleaños, hijo

Aquella madrugada me asustó el cólico con que me desperté pero esperé a que amaneciera para decirle a mi esposo. Decidimos llamar a mi madre, que me dijo que no era cólico y que me tenía que trasladar al hospital...
Así comenzó el camino que me llevaría a tener en mis brazos a mi primogénito. Era un viaje hacia lo desconocido, lo que me daba temor y me ponía intensas ganas de que todo terminara pronto: las horas en la sala de labor, los regaños de las enfermeras, las súplicas del médico para que me relajara... y en algún momento, me dijeron "aquí está su niño, y está bien".
Sorprendida, pregunté por qué no lloraba, en todas las películas había visto que al nacer, los bebés lloran, de modo natural o porque les dieran una palmada en el diminuto trasero para provocar el llanto, pero mi hijo tenía el cuerpo plácidamente envuelto en una sábana y no hacía ruido. Estaba asustada. "Porque es más valiente que usted", dijo el doctor, hastiado de mis lágrimas de miedo. ¡Qué alivio! ahí estaba el cuerpo pequeñito que contenía toda la vida que vendría, de ahí en más no iría sola por el mundo y aprenderíamos juntos sobre los recovecos que se recorren por el mundo.
Ahí estaba ya, después de las pesadillas en donde algo salía mal, después de las noches sin poder acomodar el cuerpo para poder dormir un poco, de la extraña sensación de no poder mirar mis pies, de aquella compulsión por comer mangos a toda hora y de las horripilantes agruras.
Mis dedos tocaron otra sorpresa: antes del embarazo mi estómago era hundido y ahora estaba plano, luego de haber sido un nido cálido y redondo para mi hijo.

Entonces, así era ser madre: un dolor que crecía junto al miedo, y en el punto álgido, una alegría que desbordaba todas las orillas, que desaparecía el terror, que ensanchaba al corazón hacia el infinito y lo eterno, que ponía dulces manantiales en los ojos y hacía temblar el cuerpo de ternura.

Cuando dejamos el hospital, cuando una enfermera ceremoniosamente puso en mis brazos a mi criatura y me dijo a qué hora coma, a qué hora duerma y cómo se bañe, sentí que era responsable de absolutamente todo lo que pudiera sucederle en adelante. Su vida sería lo que yo sembrara en ella. Fuerte, impresionante, pero inexplicablemente, ahora tenía la fuerza, ahora tenía una razón que explicara mi presencia en el mundo. Ahora era alguien, era madre.

Hace cuarenta y un años que me acompaña esa felicidad, y seguimos aprendiendo. Pero lo que hemos sabido siempre, desde aquel inicio, es que somos indisolubles, que somos parte de lo que siempre es, de lo que siempre vale.
Doy gracias a la vida por darme la oportunidad de aprender de esta manera.

jueves, 23 de julio de 2015

Recordando la vieja máquina de escribir...

Estoy fascinada porque un amigo me puso un programita en mi compu que hace que cuando escribo mis importantísimos asuntos, mi teclado suene como máquina de escribir...
Es que recuerdo aquellos tiempos en los que las colegiaturas de mis hijos y nuestra manutención dependían de la velocidad y ritmo de ese mágico sonido...

En esta foto, la imagen de la primera máquina eléctrica que me tocó usar, cuando llegué a la ciudad de México a trabajar en el Instituto de Ingeniería de la UNAM.



Un tiempo después ésta fue mi favorita, la máquina de esfera, porque le podía cambiar los tipos de letra y hasta el color de la tinta porque había cintas de color sepia. Se me descomponía con frecuencia hasta que el técnico descubrió que yo era demasiado rápida al escribir y se trababa la esfera, já já.



Además de trabajar en una institución, ponía anuncios en el periódico para mecanografiar trabajos. Desde luego lo más socorrido eran las tesis, hice muchas pero además me tocó hacer el directorio de la sección amarilla para uno de los estados que ya no me acuerdo si era Sinaloa, y me especialicé en hacer tablas de números o cantidades para unos ingenieros, usando una máquina que era mecánica y tenía el carro largo para que cupieran unas hojas grandes que llamábamos "sábanas" y que casi nadie quería hacer.



Lo mejor era que me gustaba mucho escribir a máquina, era muy satisfactorio que mis jefes se sorprendieran porque podía tomar dictado directamente a la máquina, cuando necesitaban algo rápido y era más lento tomarlo en taquigrafía para luego transcribirlo.
Quizá esa velocidad la desarrollé porque cuando estaba en el Instituto de Ingeniería un ingeniero me pidió que mecanografiara la lista de libros de su biblioteca, que había dictado en una grabadora revisando libro por libro. Como tenía que conectar el aparato para escuchar, me daba pereza detenerlo a cada rato, así que procuraba ir al ritmo de la voz.

¡Cómo ha cambiado todo! A mediados o finales de los años noventa iba de visita a Ensenada -donde ahora vivo- para ver a mi hija, y nos íbamos a un café a revisar los correos. Ella también es veloz en el teclado porque le gusta, y cuando nos poníamos a escribir la gente en el "café-internet" se detenía para mirarnos porque además, por supuesto que no vemos el teclado.



Ahora, para nutrir la nostalgia, he recurrido al truco del programa con sonido de máquina de escribir en mi computadora sólo para sentir de nuevo aquellos aires que se fueron, aquellas sensaciones de estar haciendo algo útil y bueno que me permitía salir adelante con mis hijos, con la vida.

lunes, 6 de julio de 2015

Pensando en las causas que se tienen en la vida

El mundo está lleno de causas, las que abraza la gente para conseguir que algo cambie, por ejemplo. Pienso en cuántas cosas debieran cambiarse para que este mundo fuera más equitativo y siento cómo me rebasa el esfuerzo. Porque, mirando detenidamente, a veces parece que lo único que podemos hacer en esta vida es tratar de enderezar un rumbo muy torcido por otros que nos precedieron y otros que, en el mismo tiempo en el que nosotros ponemos un granito de arena, ellos lo tiran por la borda.

A veces, cuando me levanto y por alguna razón me alcanzan las noticias, o cuando voy por el mercado y escucho alguna conversación o si una amiga me comenta cosas, siento que cada vez me cuesta más trabajo sostener mi optimismo y me da por pensar si realmente seguirá valiendo la pena seguirlo intentando.
Porque no veo que, con todos los años que he trabajado voluntariamente en comunidades, con todos los esfuerzos que he hecho en algún momento por darle ayuda a alguien, el mundo realmente cambie: siguen asesinando mujeres en todos lados, siguen siendo explotados los niños, sigue estando la riqueza sólo en unas manos, y así hasta el infinito...

Pero no, sé que no tengo que dejarme llevar por el desaliento y que no ha llegado la hora para que deje de creer en el granito de arena. Sé que, no importa cuánto me cueste, seguiré creyendo que alguien como tú que me lees, o alguien que jamás me ha leído ni me leerá, hará su parte, construirá pequeños puentes hacia el mundo que queremos, y que, eventualmente, el mundo -y el ser humano- serán mejores. Y no importa que no me toque verlo ni que nadie recuerde mi existencia, lo importante es que no deje de hacer mi parte.

lunes, 29 de junio de 2015

Homenaje al Encuentro Internacional de Mujeres Poetas en el País de las Nubes, de Emilio Fuego, FILTijuana. 2015


El Encuentro Internacional de Mujeres Poetas en el País de las Nubes nace en un lugar de Oaxaca, y Huajuapan de León fue su sede por muchos años. Sucede que un día, Emilio Fuego cayó en la cuenta de que había coloquios y congresos de poesía en muchas partes, pero siempre había sólo poetas varones. Resolvió que las mujeres deberían tener un espacio y discurrió poner un anuncio en el periódico anunciando un Encuentro para Mujeres Poetas. El aluvión de cartas recibidas en aquel entones por correo postal fue una respuesta que sigue dándose a pesar de los 21 años transcurridos desde entonces…
No era un encuentro apoyado por ninguna institución, no se contaba con recursos y Emilio decidió que ocurriera en un lugar donde la población no tuviera oportunidad de conocer actividades culturales acostumbradas –o pareciera más bien reservadas- para las grandes ciudades. Así que diseñó un encuentro donde participara la comunidad, recibiendo a las poetas en sus hogares. A cambio, durante ocho días las poetas entregarían su trabajo por esas comunidades en escuelas, plazas o parques.

No mucho después de ese inicio, comenzaron a brotar los frutos y con la anuencia de Emilio empezaron a llevarse a cabo encuentros en varias partes del país. Algunos de estos proyectos o encuentros incluyen las antologías de poesía de las participantes. A excepción del que organiza Martha Elena Hoyos llamado País de las Nubes en el Camino del café en Quindío, Colombia, celebrado cada dos años, los demás no cuentan con aportaciones institucionales, o cuentan parcialmente con apoyos de alguna especie y en todos los casos se suman las comunidades en donde se realizan.

Derivados del proyecto de Emilio Fuego han surgido otros encuentros: en Cd. Juárez, Cd,Cuauhtémoc, Huajuquilla, Cd. Delicias y Casas Grandes en Chihuahua; en el Condado de Río Arriba, en Nuevo México y en Alpaine. Se han hecho dos en Costa Rica, el de Los Puños de la Paloma se hace en Argentina desde 2005 hasta la fecha, hay uno en la Cuenca del Papaloapan desde hace tres años, uno bienal en Quindío, Colombia, uno en San Fernando del Valle de Catamarca, en Argentina, y en San Luis Potosí Mujeres de Palabra.
Generalmente los hospedajes son por parte de familias que “adoptan” el número de poetas que pueden hospedar, y los alimentos pueden ser proporcionados tanto por las familias hospederas como por restaurantes lugareños.
En todos los casos o en la mayoría se incluyen visitas a escuelas primarias, secundarias y prepas con lecturas y talleres además de los recitales.
Otro proyecto derivado del Encuentro es El Biombo Poético, de la poeta Alma Estela Suárez Mendoza, consistente en la exhibición de poemas en biombos que pueden ser colocados en calles o salas para exhibición de la poesía. Este evento se realiza anualmente en la ciudad de México.
Con respecto al País de las Nubes, es notable que la participación de las mujeres poetas a lo largo de ya más de 20 años ha provocado que adolescentes que tomaron talleres hayan publicado ya obra con apoyos institucionales de sus gobiernos municipales, y que haya una Casa de Cultura autogestionada como resultado de que su organizador es un joven que desde niño estuvo cerca del proyecto de Emilio Fuego escuchando lecturas en su escuela. El joven heredó una casa y resolvió convertirla en un lugar para la cultura en donde ha presentado poemarios de algunas de las Mujeres Poetas del País de las Nubes.

Los lazos permanentes entre familias hospederas y poetas ha derivado no solamente en sólidas y fraternales amistades, sino en viajes internacionales de visitas mutuas y proyectos conjuntos.
Otra de las actividades derivadas del Encuentro de Mujeres Poetas son los talleres voluntarios que por quince años han coordinado al inicio la profesora Guadalupe Herrera durante dos años, y luego la Lic. Alicia Olivera Vázquez, cabeza de una de las familias hospederas que han apoyado por años al Encuentro y que trabaja previamente en las escuelas seleccionadas para participar en los talleres anuales para cuando Liz Durand se  traslada a la ciudad a terminar con los niños los trabajos de plástica, literatura y recuperación de patrimonio cultural que son exhibidos en el Museo Regional de Huajuapan.
De igual manera la poeta ha dado talleres voluntarios en Teziutlán, en la Cárcel de Huajuapan y en las oficinas de Cactus con la coordinación de la poeta Betty Cariño, Q.E.P.D., otra de las Mujeres Poetas en el País de las Nubes.

Uno más de los proyectos que derivan del Encuentro son los Tendederos Poéticos que se han instalado en calles, parques, festivales y plazas de muchas ciudades del país y del extranjero, incluso con intercambios por correo postal entre países.
Es importante mencionar que en el estado de Chihuahua es en donde tenemos el registro más amplio de encuentros derivados del País de las Nubes, pero también en donde, debido a esos espacios tomaron auge los talleres literarios y algunos proyectos editoriales, pues tenemos conocimiento de que en Nuevo Casas Grandes se hizo la antología coordinada por Lilvia Soto. Otro proyecto editorial importante derivó del encuentro de Cd. Cuauhtémoc,  es conocido como “Poetazos” de Rafael Cárdenas, que en últimas fechas ha publicado a poetas del colectivo Mañana Lloverá, de Tijuana, entre otros.

Por otra parte, varias de las mujeres poetas del País de las Nubes tienen actualmente funciones de promotoras o editoras, y algunas han recibido premios y no dudamos que muchas no están mencionadas aquí solamente porque no tenemos el registro:
Marcela Reyna, Premio Elías Nandino de poesía joven en 1995
Carmen Amato el de Mujer Cultura 2006 otorgado por el Ayuntamiento de Ciudad Juárez y el "Chihuahuense destacada 2010 en el área de literatura" otorgado por el Congreso del Estado de Chihuahua.
Dolores Castro Varela, Premio Nacional de Artes y Ciencias 2014 en Literatura.
Arely Jiménez, obtiene Segundo Lugar en Concurso Internacional Sobre Literatura y Libertad. 2015
Liz Durand obtuvo el Reconocimiento por trayectoria otorgado por la XXXIII Feria Internacional del Instituto  Politécnico Nacional 2014.

En cuanto a la organización, Emilio Fuego solicitó siempre a las poetas que tuvieran disposición de apoyar, su tiempo y su esfuerzo. Él se encargaba de coordinar en las comunidades a lo largo del año, y quienes apoyábamos teníamos diferentes tareas de coordinación. El Comité Editorial podía cambiar a lo largo de los años, pero una figura permanente y emblemática es la de Elizabeth Guerrero, que comenzó con Emilio desde el primer encuentro en 1994  y siguió hasta el último sin falta. Quizá esto fue posible por la amistad y respeto que había entre ambos, y por la rara cualidad que también compartían, que es la modestia, ya que ninguno de ellos trató de ser protagonista.

El número de países que han participado sería aproximado: España, Alemania, Italia, Francia, Egipto, Japón, Noruega, Estados Unidos, Brasil, Venezuela, Colombia, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Uruguay, Argentina, Cuba, República Dominicana, y es posible que todos los estados de nuestra república.

En realidad nunca se ha documentado todo lo que el Encuentro Internacional de Mujeres Poetas en el País de las Nubes ha realizado o provocado, lo que acabamos de recabar de nuestra memoria es inexacto e incompleto pero lo que es indudable es que es un proyecto que por sus características diferentes a lo que siempre se había hecho, se ha constituido en lo que las mujeres poetas llamamos el padre de los encuentros. Emilio propuso que para ser recibidas en el Encuentro los textos aspirantes fueran examinados por un comité editorial, provocando así que la calidad del encuentro fuera cada vez más alta. Es una emoción muy especial rendir este homenaje al hombre sencillo pero visionario que nos dejó un legado tan vital e importante para las poetas, aunque siempre fue reconocido y apreciado en esa dimensión por todas quienes vimos su esfuerzo y entrega a esa causa, que éramos nosotras, las poetas, y nuestra obra.  ¡Vive Emilio Fuego y larga vida al Encuentro!

sábado, 20 de junio de 2015

Del poder de las mujeres: chamanas, brujas, curanderas... putas

Del poder de las mujeres:
chamanas, brujas, curanderas… putas

Por Liz Durand Goytia


I


Aparentemente, no es posible precisar el momento en que surgieron las brujas porque son tan antiguas como la humanidad, y hay leyendas que aseveran que existen desde antes que apareciera el ser humano.
La palabra bruja deriva de las lenguas romances, formada por el término bruxa. Esta bruja se dedicaba a realizar conjuros o hechizos, ya sea para provecho propio o ajeno. Las comunidades iniciales a nuestros tiempos se maravillaban de cuanto no pudieran comprender: el día, la noche, el sol, agua o fuego, eran considerados producto de la magia. Los líderes eran guerreros antiguos y fuertes que hacían papel de jefe, en tanto se hacía seguir por un guerrero más joven, fuerte y ágil cazador que le sucediera para ser el siguiente líder. Los bufones cumplían rol de juglares contando o representando historias de la tribu ensalzando a sus héroes, y los chamanes, brujos o brujas mantenían la comunicación con los dioses y el mundo espiritual, ya que tenían conocimientos de hierbas y plantas para usos terapéuticos. Las curanderas o brujas realizaban ofrendas a los dioses y predecían el futuro mediante la observación de las estrellas.
El aporte de la mujer fue muy importante para la medicina. Las brujas, desde el punto de vista de curanderas, tenían un gran conocimiento en cuanto a hierbas y remedios. Las consultaba desde los más necesitados como los de las grandes esferas.
Se suponía que si ellas eran capaces de hacer el mal también podían eliminarlo. Las brujas tenían sus pócimas y fórmulas medicinales para ello, las cuales iban
acompañados de algunos conjuros.
El concepto de bruja que permanece en el imaginario hasta nuestros días procede de la Edad Media y el término se aplica a la mujer que tiene “el poder de la hechicería debido a la ayuda del diablo o de algún demonio”, y describe a tales brujas como viejas y feas para reforzar la idea de algo maligno y feo. Lo que sobrevino debido a esas historias y a la religión ya lo sabemos: la Santa Inquisición acabó con la vida de cientos o miles de mujeres y hombres acusados de hechicería sencillamente por conveniencia. Actualmente no se tiene una cifra exacta del número de ejecuciones por parte del Santo Oficio, pero al menos en España los archivos que aún existen hacen pensar a los historiadores en cifras que van de tres mil a diez mil personas. Juan Antonio Llorente, que fue secretario general de la Inquisición de 1789 a 1801 y publicó en 1822, en París, Historia crítica de la Inquisición, escribió “Calcular el número de víctimas de la Inquisición es lo mismo que demostrar prácticamente una de las causas más poderosas y eficaces de la despoblación de España”.

Hasta nuestros días, la magia y la religión son fluidos que permean las culturas y si bien en las etnias originales la chamana o curandera es una mujer-sabia-maga-médica en el espacio íntimo de la comunidad, es cierto que en la “vida civilizada” sus métodos de curación pueden ser calificados de patrañas, aunque con la doble moral de buscar su ayuda de manera secreta y con el desembolso de importantes cantidades de dinero: sabemos que hay personas prominentes en la política, la farándula y la vida diaria que buscan constantemente, como en los tiempos remotos, el consejo de una bruja sabia que les de noción y guía sobre los pasos a seguir.

Otro aspecto a considerar en las habilidades de las brujas, es el relacionado con la vida sexual, pues se tiene la idea de que las brujas se sienten comprometidas para propagar el goce sexual y son solicitados sus servicios para atraer o hacer volver a los enamorados mediante las pócimas que preparan gracias a sus conocimientos herbolarios.

II


Todo eso es una mínima parte de lo que puede ser la historia de las brujas, pero en el contexto que ahora nos convoca lo que quiero hacer notar es la denominación o adjudicación de etiquetas para llenar de cierta carga a una palabra, como ocurre en el caso de las brujas definidas por la iglesia. Ya sabemos que, más allá de que las acusaciones de hechicería fueran ciertas o no, la intención era quedarse con la propiedad de las personas acusadas. En muchos casos se trataba de mujeres solas, ancianas o enfermas y ésa fue la imagen que decidieron utilizar para caracterizar a las brujas. No era que lo fueran, ni que sacrificaran niños o animales y menos aún que volaran en escobas, sino que tenían alguna propiedad que resultaba de mucho interés para las autoridades religiosas.

Por otra parte, hay un tipo diferente de bruja: la seductora, y aquí vienen a colación los nombres de Lilith, Circe o Salomé, mujeres jóvenes y hermosas con una brillante inteligencia que las hizo rebelarse contra la obediencia que demandaban los hombres y tomar decisiones sobre su vida íntima que las colocaron en situación de brujas ante los demás. Y es precisamente de esta connotación de la que voy a ocuparme en esta charla: la colocación de etiquetas hacia ciertas personas únicamente por su manera de pensar. Lamentablemente todas esas etiquetaciones son en general despectivas o humillantes, además de falsas. Veamos lo que es el poder de una palabra que es un nombre según las palabras de la doctora Clarissa Pinkola en Mujeres que corren con los lobos:
El poder del nombre

“Dar nombre a una fuerza, una criatura, una persona o una cosa tiene varias
connotaciones. En las culturas en las que los nombres se eligen cuidadosamente
por sus significados mágicos o propicios, conocer el verdadero nombre de
una persona significa conocer el camino vital y las cualidades espirituales de dicha
persona. Y la razón de que el verdadero nombre se mantenga a menudo en
secreto es la necesidad de proteger a su propietario para que pueda adquirir poder
sobre dicho nombre y nadie lo pueda vilipendiar o pueda apartar la atención
de él y para que su poder espiritual pueda desarrollarse en toda su plenitud”.

Vamos a contextualizar: estoy con ustedes porque somos un grupo que está organizando en nuestra ciudad algo que ya se hace en otras partes del país y del mundo y se titula Marcha de las Putas. No hay razón para escandalizarse ante una palabra que no es sino uno más de los insultos que estamos acostumbrados no sólo a escuchar sino a utilizar en nuestra vida cotidiana. Y hay que aclarar que de ninguna manera se está validando con la marcha a la prostitución y a todo lo que encierra. Lo que las mujeres promovemos al hacer esta marcha es precisamente la idea de retirar las etiquetas que tantas mujeres parecen llevar sin merecerlas: el hecho de usar un escote, un vestido corto, tener muchos amigos hombres, usar maquillaje o tacones NO convierte en putas a las mujeres, ni tampoco su actitud coqueta. No debieran ser llamadas putas por esas razones porque no están ofreciendo un servicio a cambio de dinero.

La acostumbrada doble moral de la mayoría de las sociedades hace que esa etiqueta de puta se pueda colocar a diestra y siniestra encima de cualquier chica o mujer que resulte ser rebelde y acostumbre tomar decisiones sobre su indumentaria, su cuerpo o sus compañías. Lo extraño en esta fórmula de las etiquetas, es que aún entre mujeres se las administran y en muchos casos unos simples celos hacen que otra mujer más sea calificada de puta.

Las mujeres de hoy día no estamos dispuestas a seguir llevando una carga que ni corresponde ni es justa, y pugnamos por hacer del conocimiento de todos que no estamos de acuerdo en ser juzgadas ni por el modo de vestir ni por nuestras compañías, costumbres o modo de pensar.  No considero justo que una chica en secundaria o prepa o universidad deba cargar con esa etiqueta por los celos e inseguridades de terceras personas, porque las etiquetas son palabras, y las palabras designan, describen, marcan. A las palabras no es verdad que se las lleva el viento.

Lo que sí es verdad es que las mujeres somos ese puente entre lo humano y lo divino, y el hecho de ser capaces de alumbrar otra vida es parte de eso. La mujer tiene la sabiduría que su sensibilidad y experiencia, su poder de observación y su instinto la hacen ser temida por otros cuando desarrolla esas habilidades por encima del promedio. Es cuando la consultan o le piden consejos y la llenan de regalos. Es esa mujer solidaria con sus congéneres que pone al servicio de sus hermanas toda su experiencia y su capacidad para ayudarlas o enseñarles los caminos que ha recorrido. Es en muchos casos la mujer que es madre, la que tiene la fuerza para salir adelante con una familia a cuestas y con todo en contra, sin un compañero y muchas veces sin ayuda. Sola, con la fuerza de su mente y de su corazón va arrancando las malas yerbas de su camino y va dejando un sembradío de flores para su descendencia. A veces, su determinación debido al desencanto hace que aunque varones pidan sus favores, se los niegue. Entonces puede ser que otra vez sea llamada puta, que los demás no quieran reconocer el verdadero origen de su éxito y decidan que proviene de la prostitución, como si no fuera prostituirse levantarle falsos a los demás y ofenderlos. En mi opinión, cualquier ser humano capaz de calumniar o juzgar a otro se denigra a sí mismo.

En la literatura existen muchísimos libros sobre las brujas, sus pócimas o costumbres, sus buenas o malas intenciones, es decir, están llenos de etiquetas. Lo que a mí me gustaría hacer por medio de esta charla es provocar en ustedes la reflexión: cuando escuchen la palabra puta deténganse a pensar si es otra palabra más para ofender, desde el miedo y la inseguridad, a una mujer. Y si son mujeres, las invito a ponerse su sombrero de brujas, pero de aquellas que fueron respetadas, queridas y cuidadas por sus comunidades debido a su sabiduría y poder de curación puestos al servicio de todos.
Dejemos pues de seguir usando palabras por costumbre: hagamos que cada palabra que pronuncie nuestra boca tenga razón, tenga verdad y tenga las mejores intenciones. El hombre crea cuando nombra. Por esas palabras poderosas los poetas fueron buscados por los reyes y los poderosos. La poesía contenía la fuerza de los amuletos, la sabiduría de los videntes, las entrañas de la gloria o el dolor. Usemos la palabra como corresponde a nuestra dignidad de seres humanos, y huyamos de la siempre tentadora ocasión de señalar a alguien con la flamígera palabra despectiva y destructora. Les quiero compartir un poema a propósito de esa carga que ha tenido el hecho de ser mujer en nuestro mundo injusto y falto de equidad, en donde la vida de las mujeres pareciera pertenecer a cualquiera, como vemos en los altos índices de feminicidios en todo lo ancho y largo de nuestro país y del mundo:

Rimero

I
No he de beber la leche
del seno de mi madre;
no he de ser bienvenida
porque nací marcada
con figura pequeña,
con la voz más desnuda
que de recién parida.
No he de sentir cobijo
a la sombra
del nombre de mi padre.

Ya murmura mi sangre
su cansado latido
y regresa la voz
con su sentencia.
Ya me viene la niña
de la angustia,
la joven quimerista,
la mujer temblorosa.
Ya me vienen
la madre germinal,
la hija no grata,
la ramera triste,
la india sola.

Ya vienen todas
a entrar en mi osamenta,
este andamio de penas
que apenas me sostiene.
Siento bien cómo encaja
en mi mano la otra mano
de quien es señalada,
la que tampoco tuvo
del pecho de su madre
una vacuna de calostro
contra el designio
de ser hembra.


II
No quiero ver silencios
instalados en filas;
no detengo a los ruidos
que el día deja tirados.
Que se dejen las noches
de pudrirme los sueños,
déjenme entrar al ocio
de ser sólo otra vida
para no  llorar sangre,
para tener lo mismo
que otros gastan serenos
sin condena.
Que se deje la vida
de atravesarme  gatos
cada vez que por trozos
me robo mi destino,
no vaya a ser que encuentre
por fin las maldiciones
y me convierta en Circe
en Lilith,
Salomé,
y desate estas manos
para que se levanten
o degüelle al silencio
para que todos oigan.


III
Interminables huellas
jamás recolectadas
construyen un sendero
arrancado al desierto.
Me niego a ver los ojos
que de lejos no miran,
no quiero oír las voces,
el rimero de quejas
que en el silencio punzan,
que sin ruido taladran.

Ya me dice la noche
con su llagada luna
que su plata es un filo
en las sitiadas hembras
desde ayer en el tiempo,
Ya murmura mi sangre
su cansado latido,
me sostienen los huesos
en andamio de penas
y este rimero triste
de mujer condenada
se me esconde en el pecho
cuando vienen la india,
la mujer o la madre
cancelando los sellos
de la ancestral condena
para que beba dulce
calostro alguna niña
y yo duerma en el sueño
y me ría con la vida.


De modo pues que para terminar con las etiquetaciones habremos de llamar a todo mundo, no es una lucha que sea sólo para mujeres o sólo para madres. El amigo o compañero, el antiguo jefe o héroe también está llamado a tomar conciencia de lo que hacen las malas etiquetas, las malas palabras, y puede ofrecer su mano generosa a las mujeres para empeñarse juntos en una nueva denominación, equitativa y justa, que en algún momento, como es nuestra intención, acabe con la carga incómoda y peyorativa que hasta estos días tenemos que sufrir las mujeres cuando nos llaman putas por cualquier razón.
Somos brujas, somos hechiceras, compañeras, amantes, maestras, amigas, madres, sabias, emotivas, hermosas, solidarias, hermanas, coquetas, guerreras.  No somos putas.



Ensenada, B.C., a 19 de junio de 2015.