martes, 29 de marzo de 2016

Otro monólogo...

Justo en la orillita del mes de marzo, y en honor del día de la mujeres, aquí les dejo la lectura de los consabidos Monólogos de la menopausia en Ensenada, promovidos por Lucía Garayzar y sus secuaces:
  
https://www.youtube.com/watch?v=AaFq9zIerDg&feature=youtu.be


sábado, 12 de marzo de 2016

La punta de una espinita

Todavía corren vientos de febrero loco, el techo de madera de mi casa me deja oír los susurros del raspón que le hace la tierra que se cuela por debajo de las puertas y si me descuido, al rato ya será jardín aquí. Porque así es Ensenada, mucho polvo, por eso se llama La Cenicienta del Pacífico.
El clima, como en el resto del país, totalmente loco por causa, naturalmente, de nuestros desvaríos humanos a lo largo del tiempo.

A últimas fechas mi alma errabunda como que comienza a empujarme para otro lado, como si aquí ya se hubiera cumplido la misión y fuera necesario un viaje para seguir encontrando cosas. Es mi sino, hace mucho lo acepté: mis casas no tienen raíces, mis lugares están en todas partes.

Es la punta de una espinita lo que tengo, un pequeño ardorcillo que me dice "muévete" ¿y por qué no, mientras se pueda? mientras mi columna no termine por decir "ya basta" supongo que seguiré devorando kilómetros, a veces para alejarme, a veces para acercarme. Viajar, viajar, despedirme, llegar, dejar, encontrar.

Quién sabe. Habrá que ver qué pasa con la espina.

sábado, 26 de diciembre de 2015

Cuando la meno nos alcanza



Otra vez el dichoso monólogo sobre la menopausia. O sea, cuando te agarra, te cae por todo lado. Así que no es nada más pasar por los insomnios y los sofocones, los que provocan los calorcitos y los que provoca el humor de los mil diablos con que a veces -muuuuy a veces- andamos por la vida desde que amanece y ve uno que va a pintar difícil porque sólo mirar a un lado al marido disfrutando de su sueño como angelito o como diría mi abuela “como si no debiera nada”,  se pone una furiosa. Eso en el peor de los casos, porque en el “menos peor”, se echa una a llorar nomás de ver a dónde vino a dar su vida.
            Entonces se acuerda una -porque sí, a veces una sí se acuerda- que está en la edad “interesante”, no hay razón para usar términos peyorativos, y tiene una un cúmulo de experiencias que en ciertos casos llaman “sabiduría” pero nosotras sabemos que además de sabias, la edad nos hace inevitablemente menopáusicas. En secreto consideramos si tendremos ahorros suficientes para lanzarnos por un liftin o tendremos que optar por las menos caras cremas milagrosas que usaremos a la sombra de nuestra no sé si “intimidad” o “soledad”, porque a propósito, no son tantos los maridos piadosos o francamente medio beatos los que se quedan haciéndonos compañía en esos días en los que vemos y sentimos que nuestra vida empieza a apuntar hacia la dirección contraria.
Y no es para menos con esos humorcitos o sentimentalismos que nos atacan tiro por viaje, claro que todo el mundo corre. Empezando por esos blancos móviles en que convertimos sin querer a ese gentil y comprensivo hombre que permanece estoico en nuestras batallas. (Hablamos de los maridos beatos, claro está).
En esta etapa sentimos que nos volvemos lentas, que nuestro cuerpo como que quiere y no puede ante la frustración de ese marido que, él sí sabiamente, nos recuerda con calmo acento que va a tenerlo en cuenta y estar al tanto de que  para cocer a una gallina hacen falta tres hervores -también llamados caldos- porque no es lo mismo a estas alturas, y cumplirá su empresa como verdadero mártir de la causa. Lo que no podrá confesarnos es que por su parte requiere más que nunca arrancar motores mínimo con una inspiradora imagen de la chica del calendario de cualquier taller mecánico, principalmente por sus poderes terapéuticos para el calentamiento.
Pero bueno, una termina por aceptar su condición y tiene que apresurarse a consultar a un especialista que tendrá mucha o poca delicadeza para indicarle a una que los huesos tienden a desaparecer, que no es que la edad sea problema pero por eso las uñas son quebradizas y que más vale que para la intimidad consideremos al gel lubricante como gasto fijo. Nos pondrá a batallar con la danza de las hormonas en cualquiera de sus novedosas modalidades y terminaremos confundidas pensando que, o estamos experimentando nuevamente la pubertad con esos deseos incontenibles, o han desaparecido los problemas en el mundo.
Por otro lado, está la cuestión alemana de la memoria. Sencillamente se nos esconde ante la conmoción generalizada y la propia. Nos hemos enterado de que hay que ejercitar las neuronas y comenzamos a hacer tardeadas para jugar cartas aunque sea.
            Naturalmente el marido no recordará que a él también se le olvidan las cosas o las confunde, el pobre a veces cree que somos Fulanita o parece que pensara que somos unas jovencitas por la manera en que nos habla. Demencia pre senil, seguramente, pobre hombre. También se vuelve tan solidario que comienza a teñirse las canas para acompañarnos en esos menesteres de disimular que disimulamos la edad. Por nuestra parte, nosotras buscamos en las amigas las recetas de las mejores dietas o cremas, trampas para arrugas y ropa interior que levante y disimule.
            Total, ya decía al principio que cuando a una la agarra esta edad, que Dios agarre confesados a los que nos rodean, porque los encontramos culpables de cualquier cosa o de ninguna, según mande la hormona. Vagarán por la casa confundidos los callados maridos o los azorados hijos a causa de nuestro humor.
            Ah, pero si  creen que eso es todo, prepárense: ¡encima hay que escribirlo. Y además, leerlo en público!



martes, 8 de diciembre de 2015

La pesadilla de la enfermedad

Mi hermana quedó mal de la anterior intervención quirúrgica que le hicieron, y ahora tendrá que ser operada nuevamente, esta vez en La Raza, para intentar corregir lo que hicieron mal en el hospital donde estuvo antes, también del Seguro Social.
La operación puede durar hasta seis horas, tendrán que hacer muchas cosas en el hígado, la vesícula y el intestino, del que van a retirar un tramo. Y todo de la nada, de una sencilla molestia por cálculos biliares ha pasado a esto que es una pesadilla.
Nosotros, toda su familia, tenemos miedo y preocupación, y también tenemos coraje. Porque no está bien que una persona deba cargar con semejantes consecuencias debido a la mala ejecución del trabajo de alguien más. Ya ocurrió antes con mi hermano la falta de humanidad de los médicos que, al verlo desahuciado, lo trataron sin consideración.
¿Y qué hacemos? ¿A dónde vamos, cómo nos quejamos? Vivimos en un país que bien podría ser el más corrupto del planeta, porque aunque no lo fuera, el resultado es el mismo para nosotros. Y digo nosotros refiriéndome a quienes no fomentamos el chanchullo o la mordida e intentamos una y otra vez hacer las cosas derechas.
Pero estamos desamparados, y eso no deja de ser amargo.

Por mi parte, aquí, a quienes me lean o dediquen unos momentos de su preciado tiempo, les pido una oración por la salud de mi hermana, una petición sincera y humilde  hacia el Creador para que todo salga bien y ella retome su vida como era.
Que Dios nos cobije y acompañe en estas horas por venir, en estos días que se aproximan con el cielo cargado de nubes oscuras. Que Dios permita que su lluvia limpie todo y se lo lleve dejándonos con fuerza para continuar con alegría, con agradecimiento, con humildad y amor nuestras vidas.

FIL DE GUADALAJARA 2015 Segunda entrega

Con la sala completamente abarrotada, y recordando que esta Feria se realiza en un espacio que equivale a 17 canchas de futbol, seguimos con las conferencias. Después del receso de las 12 del día, continuamos:


“La lectura en el S. XXI” José Gordon.

La verdad es que el presentador no dijo nada acerca de Gordon, excepto que es su gran admirador, y se notó.
En cuanto al conferencista, conocido por sus cápsulas de la serie Imaginantes de Televisa, se refirió a que tanto la ciencia como el arte son indispensables para ver el mundo con asombro, provocando des cubrimiento de los mapas que correlacionan los fragmentos del mundo.
En cuanto a sus minutos de Imaginantes, dice: “Destruimos al otro cuando somos incapaces de imaginarlo”. Opinó que nos encerramos en cajas perceptuales y no vemos lo de afuera, pero la literatura y la ciencia nos pueden sacar al exterior para romper los límites mediante ese “virus positivo del contagio de la imaginación”.

Después de proyectar algunas de esas cápsulas en la pantalla, Gordon relató algunas experiencias con chicos de secundaria que han tenido acceso a la lectura y por ende a la escritura. También se declaró fan de Fernando del Paso, homenajeado en la FIL, y de esa novela grandiosa Noticias del imperio, de donde leyó algún capítulo al que le hizo una que otra intervención.

Su exposición fue larga, recibió aviso para que terminara pero insistió en continuar, lo cual me causó pésima impresión porque imagino la cara de las organizadoras y de los conferencistas que le siguieron. Pero finalmente, Pepe Gordon es y se comporta como una estrella de televisión, qué podíamos esperar.

“La Ciencia es de todos”, Estrella Burgos y Juan Tonda

Juan Tonda nos indica que la principal razón para que los chicos lean ciencia es que debe haber una motivación, y un inicio importante para motivar es contar una historia, explicar con metáforas o anécdotas y provocar emoción en el lector. Comenta que no es suficiente sólo divulgar la ciencia, sino que ahora es necesario que los escritos sobre ciencia tengan calidad literaria.

En cuanto a los medios digitalizados, considera importante analizar sus fortalezas y debilidades, pues ahora se sabe que pueden provocar pérdida de capacidades de memoria y de concentración.

Estrella Burgos, por su parte, considera que la ciencia es de todos… o debería serlo, y que hay que promover su lectura porque es lo único que nos da esperanza. Compartió con nosotros que documentar procesos del descubrimiento provoca interés, el lector  puede distinguir entre ciencia y lo que no lo es, y se promueve el pensamiento crítico. “Si tuviéramos pensamiento crítico, antes de votar por cualquier candidato pediríamos pruebas de lo que ha hecho”, dijo.

Mencionó la revista “¿Cómo ves?”, de divulgación científica, amena y para todas las edades. Dijo que “Las buenas historias en la ciencia hacen una promesa”.

Para terminar recomendó una pequeña lista de libros que comparto:
“Una aventura de sexo y ciencia”, Pere Estupinyá. “La emoción de descubrir”, de Lawrence Krumenaker. “Las tentciones de editar nuestro genoma”, de Miguel Ángel Ceballos. “Cien años de la teoría general de la relatividad”, de Sergio de Régules, y desde luego, para los chicos, “El libro de las cochinadas”, de Juan Tonda y Julieta Fierro.

“Divulgar la luz de la ciencia”, Julieta Fierro

Seguramente muchos habrán escuchado sus programas o entrevistas en radio o habrán tenido la fortuna de presenciar alguna conferencia de esta científica. Su pasión por la ciencia y su divulgación la llevan a envolver a su público en ese interés, y antes de que una se dé cuenta ya está envuelta en algún experimento. Sube y baja del escenario, se dirige a algunas personas o las cambia de lugar, reparte cosas, se trepa en la mesa de las presentaciones y así mientras relata lo difícil que es leer, por ejemplo.
Explica que la constitución de nuestro cerebro hace que sea indispensable escuchar el sonido del fonema, para luego escribirlo, así que debe asociarse el sonido a la forma y debe conocerse y entenderse el significado del símbolo.

Comentó que por eso es aconsejable incluir imágenes en los textos, y sugirió que hay que descansar a los niños después de leer, y después de leer ciencia.

Hizo una dinámica en la que repartió muchos clips entre el público, retándolo a que creara algo con eso. Anteojos, ganchos para la ropa de Barbie, motocicletas, corazones, broches para el pelo, aretes… concluyendo que todas las personas podemos ser creativas, si nos proponemos inventar, y deberíamos hacerlo siquiera cada semana.

Señaló que es importante publicar “ciencia para mujeres” porque “la lectura equivale a tener una mamá con maestría”, refiriéndose al hecho de que los hijos de madres con maestría tienen mejores calificaciones.


domingo, 6 de diciembre de 2015

MI PRIMERA VEZ EN LA FIL DE GUADALAJARA/1

 Este año es la edición 29, y tuve ganas de asistir desde la primera. La suerte estuvo de mi parte y fui seleccionada para asistir al Encuentro Nacional de  Mediadores de Salas de Lectura, de Conaculta. Nuestro programa incluyó la Ceremonia de Inauguración y once conferencias relacionadas con la lectura y difusió de la ciencia.

Esta Feria está instalada en 34,000 km2, lo que es igual a 17 canchas de futbol, es la Feria Número 1 en América Latina y la número 2 del mundo. Incluye 650 autores de 38 países y tiene 26 módulos tan sólo en el área del Libro Electrónico. La energía de los más de 150 mil niños que la visitan me erizó la piel, lo mismo que saber que habría 550 presentaciones de libros. En 2014 se registraron en el sitio de la FIL 4,536,270 visitas y este año por primera vez, yo seré una. Lo maravilloso fue que durante los cuatro días de las conferencias la FIL estuvo abierta sólo a los participantes durante las mañanas, lo que nos permitió recorrer los pasillos a nuestras anchas, con toda comodidad.

Comparto resumen de las interesantes y divertidas conferencias que versaron sobre la ciencia.


Roger Chartier

La conferencia magistral de nuestras jornadas estuvo a cargo de Roger Chartier, uno de los grandes historiadores franceses de la actualidad, con “La lectura como experimento”, que abordó la historia del libro en sus diferentes soportes y cómo éstos condicionan y cambian las lecturas; y de cómo ha sido visto el acto de leer a lo largo de la historia. Por ejemplo, en el S. XVIII, el exceso de lectura sin control la hacía peligrosa por estimular la imaginación, los médicos dictaminaron que obstruye el intestino, provoca rechazo a la realidad, agota el físico, causa extravío, palidez, inquietud o frustración, y resulta en general una epidemia nociva por la “somatización de la lectura”. En cambio, la contraparte de los efectos sería tener un conocimiento pragmático de las cosas que permite ver la división entre el bien y el mal, entre otros beneficios.
Chartier termina su recorrido por la historia del libro en los soportes digitales, el libro electrónico que es una lectura fragmentada que impide ver el corpus total de la obra pero en cambio su tecnología permite acariciar el sueño de una biblioteca mayor a la de Alejandría, que puede ser visitada por cualquiera.


Massús Larrey

Mexicana radicada por 20 años en España, Massús Larrey tituló a su conferencia “Y si tuvieras una biblioteca en el bolsillo, ¿leerías?”. Se refiere al proyecto Worldreader Mobile, que da acceso a niños y familias en países en desarrollo para aprender a leer y conseguir completa alfabetización por medio de lectores electrónicos y que inició en Africa. Este proyecto está presente en 69 países, tiene biblioteca para todas edades y gustos y editoriales grandes o pequeñas, y también africanas. El programa permite rastrear las lecturas y por tanto puede saberse que son más los jóvenes varones quienes leen: 33 minutos al mes, y en cambio las chicas son menos pero leen más de 200 minutos en el mismo período. Los temas son de ciencia, motivación, tecnología, ingeniería, matemáticas, cocina. Revistas actualizadas de ciencia adaptadas a las características de algunos lectores, como es el caso de “Ciencia Pumita” de la UNAM, que edita sus números en maya o mixteco, entre otras lenguas.
El libro electrónico ha sido muy bien acogido por los profesores en las escuelas debido a la facilidad de uso que tiene, en contraparte con la computadores que les parece más complicado manejar. Hasta ahora se han distribuido 1,530,720 libros, abarcando 133 escuelas o bibliotecas  y 41,847 lectores. Un proyecto inteligente que considera y supera las limitaciones que tiene el reparto de libros de papel a grandes distancias, y que cuenta con apoyos de editoriales y patrocinadores para seguir creciendo. Los lectores electrónicos fueron rediseñados para que las pantallas resistieran trato rudo y así pueden viajar y perdurar sin problemas.





miércoles, 18 de noviembre de 2015

Bitácora de un pequeño vuelo

Aquí estamos con todo nuestro enorme tamaño queriendo acomodarnos con todo y cosas en un minúsculo avión. Mi equipaje de mano resultó enorme para esas pequeñas guanteras en donde no puedo entrar y debo acomodarlo pero bajo el asiento tampoco logré hacerlo y amenazan con irlo a documentar… ¡pero si es mi computadora, mi monedero y un libro! Aunque claro, vienen las carpetas con documentos y poemas. La azafata se empeña en cumplir su cometido y sacude, voltea, aplasta mi maletita para que quepa y nada… se lo tendrán que llevar a documentar pero le avisan que tampoco hay espacio. Entonces le viene una iluminación a la chica –que la salva de un síncope de frustración- y me indica que le saque lo que pueda. Tomo mi celular, mi cartera, mi libro y la compu para que ahora sí, debidamente comprimida, quepa la maleta mientras yo llevo en las piernas lo mencionado, afortunadamente traigo mi inseparable rebozo donde puedo envolverlas para que no rueden por todo lado en caso de que me pudiera yo mover porque desde luego la dimensión del espacio está medida con tal precisión que ni un solo pelito puede estar fuera de su lugar, cuantimenos las piernas aunque no quepan, y así…
Y yo que me preguntaba si nos darían algo de comer en el avión… a menos que sean píldoras, no veo cómo.
…Pero volamos, estamos ya a la altura de las nubes y contrario a mis cálculos nada indica que no podamos llegar, a menos, desde luego, que esté signado ya en nuestro destino, lo cual sería un poco terrible pues como dije al principio, qué poca gracia sería quedarse en un lugar tan pequeñajo y pobre para las grandes pretenciones que cargamos a cuestas en enormes malestas… (aunque siempre quedaría como un intento de volar).

Vuelo Tijuana-Cd. Juárez , octubre 2015, 14:00