miércoles, 28 de enero de 2015

Gratiferia en la Territorio Sur

Esta vez tomaré de nuevo la banqueta para esta fiesta del compartir con mi comunidad, gracias al apoyo de amigas que me nutren con toda clase de cosas guardadas, para que otros terminen dándoles el uso que todavía les corresponde.
Este sábado a las diez de la mañana estaremos con las mesas puestas y los tesoros que cada quién encontrará: ropa, cuadernos, plantas, trastos, libros, en fin, cuantísima cosa que quepa en la imaginación y la necesidad de cada quién.
El vecindario ya conoce la dinámica: viene, revisa y se lleva lo que le sirva, gratuitamente. Algunos, a cambio, traen también cosas de su casa para compartir. ¡Así se hace la fiesta!
¿Se animan? ¡Los esperamos!
Las imágenes son de nuestra primera Gratiferia.

miércoles, 21 de enero de 2015

La poesía, la poesía

La luz matutina nos acompañó a Juanamaría Naranjo y a mí a nuestra cita en casa de la adorada poeta Dolores Castro, a quien tenía yo premura por abrazar.

Como es costumbre en las poetas de generoso corazón, me compartió dos libros.
Nos despedimos para acudir a otra cita poética con Estela Guerra y María Elena Solórzano en Azcapotzalco, para la comida.

De regreso abordé el metro y una vez bien apuntalada, de pie en el vagón, saqué el libro-poema de la maestra Lolita "Algo le duele al aire" y comencé a leerlo en voz alta, y pronto la voz dejó de ser la mía para ser la del poema. Leía con la cadencia de los versos, estremecida por lo que me decían, y en algún momento alguien me tomó del codo y me condujo a un asiento, sin que yo parara de leer.

Cuando estaba en "La danza en el otoño" instintivamente alcé la vista y salí corriendo para alcanzar a bajarme, dejando a todos con un palmo de poesía en las narices y maravillas en el corazón.

jueves, 8 de enero de 2015

Abismos de ceniza

Deseas para este año futuro, tratando de que la pesadez no permanezca, no siga anclándose  lo que eres a una argolla densa, inamovible, tratando de encontrar algo de gracia, un poco de bondad  y enorme fortaleza. Porque cuando te duele un dedo es una queja, pero cuando te duele todo el espacio que está fuera del dedo, te aniquila. Tienes que hacer escudos prodigiosos para ocultar el pecho, guardar tus margaritas, doblar en cuatro a la luna para seguir cultivando a la esperanza.
Hecho un titán das pasos por la espina que es la vida; por más que hiera contiene a la belleza en su centro de savia palpitante y dura, en su destello de luz donde la punta. Avanzas como un coloso los traspiés del calendario, cada día que has salvado tiene un premio de estrella que mantiene el diminuto fulgor que va cubriendo tu alma.
Y para el cuadro en el que pienses cuando evoques al año, no quieres ver gargantas oxidadas, no deseas que los colores sean oscuros o muertos.
Para evocar al año necesitas retoños de colibrí, vaho de nube, cascabel de serpiente. Aire de piedras húmedas y perfumadas, y evocarlo sin que te precipites por los abismos llenos de ceniza.


lunes, 22 de diciembre de 2014

Pequeña disertación nocturna para sanar un alma...


Te busco a ti, palabra,
morada de mi corazón cristalizado.
Espero por tu sol,
por ese tibio viento que me derrita el hielo
que ha dejado el dolor.

Te busco a ti, palabra,
laberinto que acoge con ternura,
calor que me guarece del graznido de cuervo
de esta noche sin alas.

A ti te busco en el cajón más negro de mis días,
en el momento en que rota me deshojo.
Busco tu redondez de luna llena,
tu voz enmielecida,
tus rasgos de rapaz huidizo
porque es muy densa la pena que me agobia
y alcanza para que se oscurezca mi morada.

Asomo mi frente por la reja
para saber que arriba está la estrella,
palabra de mil picos
que se rompe sobre mi cabeza,
confeti de luz que me pronuncia,
palabra que redime y me consuela.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Comparto una fracción de Mrs. Dalloway, de Virginia Woolf


Leí esta novela en inglés y esto me pareció tan hermoso que quise compartir. No soy traductora ni novelista y espero que mi rudimentaria traducción les de una idea de la belleza del texto original. (
Estaba yo en una clase tan aburrida que me puse a transcribir lo que leía...)

“Él permaneció de espaldas a su silla, exhausto pero confiado. Permaneció descansando, en espera, antes de interpretar nuevamente, con esfuerzo, con agonía, a la humanidad. Permaneció muy alto, en el respaldo del mundo. La tierra se estremeció debajo suyo. Rojas flores crecieron a través de su carne: sus hojas espinosas se mecían con un susurro alrededor de su cabeza.

La música comenzó de nuevo sus sonidos metálicos contra las rocas. Es la corneta de un auto calle abajo, murmuró. Pero aquí arriba no puede ser encañonada de una roca a otra, dividida, reunida en toques que crecían en suaves columnas (que la música puede verse es un descubrimiento) y se convirtió en un himno tejido ahora alrededor de ese chico aborregado soplando su pipa de pompas de jabón (Aquél es un anciano tocando su silbato de un centavo en la casa común, murmuró) que como el chico permaneció quieto burbujeando su pipa, y luego, conforme más alto escalaba,  hizo su exquisito llamado mientras abajo transcurría el tráfico. Esta  elegía del muchacho está tocada entre el tráfico, pensó Septimus. Ahora él se retira de la nieve y las rosas cuelgan de él, las delgadas rosas rojas crecieron en las paredes de mi habitación, se recordó a sí mismo.  La música se detuvo, se acabó el centavo, razonó, y se dirigió al siguiente kiosco.

Pero recordándose en su roca, como un marino disparado en una roca. Me dirigí a la orilla del bote y caí, pensó. Fui debajo del mar. He estado muerto y aún así, ahora estoy vivo pero déjenme todavía descansar. Suplicó (otra vez hablando a sí mismo- fue horrible, horrible!) y como antes de despertar, las voces de los pájaros y el sonido de las ruedas chirriando y murmurando en una extraña armonía sonando más alto y más alto y el durmiente siente que está dibujado en las playas de la vida, se siente disparado hacia la vida, el sol creciendo más caliente, el sonido llorando más fuerte, algo tremendo está por suceder…

Sólo tenía que abrir sus ojos, pero tenía un peso encima de ellos; un miedo. Se tensó; empujó; miró: vio el Parque Regent frente a él. Largos estambres de luz del ocaso pastaron a sus pies. Los árboles ondularon amenazantes. Te damos la bienvenida, parecía decir el mundo. Y como para probarlo (científicamente) a donde quiera que miraba a las casas, a las vías, a los antílopes estirándose  sobre las palizadas la belleza se derramaba instantánea. Mirar una hoja estremeciéndose en el arrebato del aire con un gozo exquisito. En lo alto del cielo, moviéndose rápidamente, meciéndose, cambiando de dirección abruptamente, remolinando sobre sí misma dentro y afuera, rondando alrededor y aún así en perfecto control, como si un elástico la sostuviera; y los vuelos subiendo y bajando; y el sol poniendo manchas ahora a esta hoja, ahora aquella, en muecas, deslumbrando con oro suave la pureza del buen ánimo; y ahora y nuevamente el chillido (podría ser el claxon de un auto) sonando intermitente sobre las ramitas del césped, y todo esto, calmo y razonable como era, hecho de cosas ordinarias como era, fue la verdad ahora; belleza, esa era ahora la verdad. La belleza estaba donde quiera”…


Traducido en sept de 2012

jueves, 11 de diciembre de 2014

Espirales

Danzas por los días con tu canción de sangre, la sangre que soñaste en todas partes con terror, con paredes altas y cerradas como la casa de angustia en la que te hallas, y quieres hablar, quieres saber o quieres perdonar, que te perdonen,que alguien grite que te espera, que alguien diga que ahí está, que no hacen falta manos porque llegaron todas y que tu voz es todas esas voces que cantan y denuncian y se elevan y terminan en añicos mientras el sueño continúa y la espiral te sigue hundiendo pero tú no vas a parar, no dejarás de buscar esas estrellas que no alcanzas a ver, no partirás de la tierra hasta que todo, todo diga que nunca paraste de buscar y de seguir y de asombrarte y de amar.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Extemporánea

Cómo partir los universos que me habitan para que los conozcas, 
cómo servir en qué copa licores que me embriagaron, 
que no existen ya, mas que en el fondo de un recuerdo 
gastado y escondido que sin embargo me conforma.
Cómo dar de esa parte de mí que no conoces porque no fue tu tiempo, 
porque tu primavera nació ayer y yo hace tiempo que dejé el verano.
Juntando sólo las manos transcurramos en los distintos calendarios
y compartamos la luz que va quedando.