sábado, 12 de noviembre de 2016

Historias de mi barrio


 Siempre fueron tranquilos, una pareja cuya vida doméstica se dejaba escuchar cuando lavaban la ropa, cuando reían, cuando ella subía todo el volumen de su aparato para cantar con Rocío Dúrcal lo mismo durante horas y yo debía irle a pedir que le bajara porque no me podía concentrar en el estudio. No se molestaba: "sí vecina", y listo.
Al poco tiempo noté su embarazo y cuando menos pensé ya estaba una criatura nueva entre ellos. Enfermaba con frecuencia, me solicitaban el teléfono o llevarlos a al doctor.
Bien tranquilos, como digo. La vecina comenzó a educar a su niña a puros gritos pero no con violencia, al parecer simplemente era escandalosa. Noté que le enseñaba muchas cosas a la niña, aunque yo me preguntaba todo el tiempo si pensaría era sorda.
No me di cuenta del tiempo, pero en un santiamén la pequeña ya iba al kinder. Fue poco después de que ya iba a la escuela que la pareja se separó. Y ahí sí, sin gritos ni sombrerazos, sencillamente cuando me di cuenta el vecino ya estaba solo de nuevo, como cuando llegué a vivir aquí.

Fue entonces cuando comenzó lo que me tiene día y noche con el jesús en la boca: justo comencé a escribir porque desde la madrugada están dándole de gritos para que salga. Por la noche, a cualquier hora, llegan autos haciendo escándalo también para gritarle o hacer ruido con el motor. En poco tiempo ha bajado muchísimos kilos y tiene la cabeza encanecida.
Al rato de que estuvo solo comenzaron a visitarlo facinerosos conocidos en el barrio de los que dicen que antes entraban y salían de la cárcel por sus fechorías y ahora ya ni se los llevan. Con la misma facha lo visitan algunas mujeres, le tocan la puerta. Pero sobre todo, como no se le ha ocurrido poner timbre, siempre lo llaman a gritos: ansiosos, estentóreos, denotan urgencia. Muy incómodos de oír, sobre todo porque ocurre a lo largo del día o de la noche.

No lo sé de cierto, pero todos creemos que vende droga. Alguien comentó que por eso lo dejó la muchacha.
Los robos en esta manzana se han incrementado: ahora con lujo de violencia golpearon al dueño de la tiendita para robar cerveza y mercancía tres de los conocidos delincuentes y a mi vecina le rompieron la puerta para meterse a robar. Uno de esos fulanos entra y sale de la casa del vecino.
Ahorita está gritando de nuevo alguien afuera de su puerta.
En todo lo que va del año ha sido igual.





12 nov 2016