jueves, 26 de marzo de 2015

Misterioso camino en el campo

La luz es tan ambigua que no sé si está amaneciendo o atardece mientras camino por un ancho camino de hierba en medio del campo. Adivino un arroyo a mi izquierda, algo lejos porque no puedo escuchar su rumor.
No sé hacia dónde voy pero mi paso es constante y bien determinado. Todo está muy tranquilo pero algo me hace voltear hacia atrás y me sobresalta ver a la distancia la figura de un hombre vestido de blanco. Parece moreno y delgado pero me asusto y sé que debo apresurarme porque el paraje está solo.
Como en todos los sueños, mis pies se vuelven muy pesados y lentos, no puedo avanzar mientras el hombre se acerca y el corazón se me acelera al despertar.

domingo, 15 de marzo de 2015

De cuando me gusta lo que sueño

De viaje por el mundo de entonces, mi hermano y yo fuimos a parar a manos de un brujo barbaján que nos hizo prisioneros. Mi hermano sabe que ellos han encontrado una aleación para fabricar cierto metal y quiere robarles el secreto, por eso no vamos a escapar.
Me indica que tome muestras de ciertas arenas que tienen a un lado de trozos de rocas y otras cosas, y me las ingenio para tomar pequeños puños que guardo en la bolsa secreta de mi capa sin que me vean.
En el pueblo habrá una celebración no sé de qué, pero el Brujo, como tiene muchos prisioneros, resolvió dar libertad a los que muestren poder y creatividad con su magia.
Lo que a mí se me ocurre es preparar un postre para el fulano y su corte. No conocen el helado, yo sí porque vengo de otra época y los puedo sorprender.
Busco a mi hermano para pedirle que me prepare hielo molido lo más esponjoso posible, que parezca nube. Para poder hacerlo me pide que le consiga lienzos de algodón y se los doy. Le pondré sabor a coco, mi favorito, aunque puedo hacer que a cada quien le sepa a lo que le guste para causar más impacto.
Mientras tanto, yo prepararé unos conos diminutos a manera de copas del tamaño de un bocado para presentar mi postre.
Por lo pronto mi hermano tiene gran éxito en la preparación del hielo porque hay muchos espectadores a su alrededor. Los lienzos cambian su color a un tono ocre oscuro que me genera desconfianza pero luego se van haciendo finitos, primero como hilos y luego como azúcar gruesa, al tiempo que viran hacia el blanco.
Mi postre nos dará la libertad y seguiremos andando por el mundo. Al menos eso espero, antes de despertar.

jueves, 12 de marzo de 2015

Cuando las cosas cambian y tienes que cambiar con ellas

Es verdad, a veces estamos muy a gusto en el espacio que nos hemos creado, el exterior y el interior. Podemos caminar a oscuras por nuestros pasillos sabiendo dónde queda cada cosa, dónde apoyar el pie, dónde poner la mano sin trastabillar ni perder el equilibrio.
Es cómodo saber también que adentro somos un espacio cálido, mullido y luminoso, aunque a veces se nos vaya la luz por un rato o resulten pequeñas incomodidades.
El reto es cuando los cambios no estaban planeados, cuando el propósito no es de uno sino de la vida o el universo, porque podemos sentir que no podemos abrazarlo, que preferimos seguir así mullidamente por la vida.
¡Error! He ahí la oportunidad de hallar otro camino, ver otros senderos, descubrir qué más somos por dentro, hasta dónde podemos avanzar.
La plasticidad no sólo está en el cerebro, sino en la voluntad. Ceder, tolerar, apreciar, valorar, compartir para entender. Con buena disposición, con genuina alegría, y con agradecimiento por tener esta ocasión para seguir creciendo.
No, nada es fácil. Pero siempre se puede intentar.