domingo, 31 de agosto de 2014

Vecina de la desgracia

Pues sí, hoy quise llamar a la mamá de mi alumnita de lectura Meche, y encontré que está muy enferma. Ella, la madre cuidadosa, enfermera de la niña en las dos ocasiones en que ha sido operada del corazón, sin apoyo del padre, con una madre inválida en su casa, me contestó afónica.
"Así estoy desde que me operaron", dijo. ¿A usted?!!! ¿Qué le pasó?
Pues resulta que ahora es ella quien se encuentra enferma: un tumor en la base del cerebro que médicos que viajan desde el DF vienen a operarle con una técnica que consiste en ponerle sonda en un brazo, o eso entendí.
Y es quien trabaja, quien lleva a las enfermas a los médicos, quien le quita las pulgas a la perrita, quien se ha quedado sin trabajo porque tiene que cuidar a la niña o a la madre o a ambas...
¿Cómo sucede así? pregunto. Dios lo sabe. Pido luz para entender y alivio para ellas, cualquier clase de alivio,  porque desde que las conozco están asediadas por la pobreza y la enfermedad.
Y si no se me hubiera ocurrido llamarlas para ver cómo están y avisarles que el miércoles tendremos sala de lectura, no hubiera sabido eso, que a veces somos vecinos de la desgracia sin saberlo.

Pidamos por ellas y ayudemos, siempre, a quien esté necesitado y cerca.

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