viernes, 4 de abril de 2014

Divagando

Sí, a veces hay momentos en que los sentimientos o las emociones son como las ventanas empañadas cuando llueve. Depende de lo que tengamos adentro, las luces parecerán vitrales o semejarán lágrimas. Nos sentiremos felices o completamente solos. Protegidos o a la deriva.
Hay momentos en los que el corazón se seca porque el rumor del río nunca se acerca y la sequía va provocando grietas por donde todo se nos va.
Y hay también los instantes en lo que se nos crece el corazón y la dicha explota adentro de una y por más que quisieras compartirlo es imposible, ningún signo se acerca a la infinita dicha y paz que sientes, a la auténtica alegría que mueve a tu corazón...
Y pensando en esos extremos veo porqué es grande ser humano, tener esta capacidad para tantísimos registros, vivir una y otra vez cualquier tipo de abismos y crecer, y amar, y disfrutar, sea que conquistemos las cumbres o que ellas nos devoren para que regresemos, lamiendo nuestras heridas y con las alas rotas pero con voluntad para seguir.
Para volver a caminar escuchando el trino de pájaros pequeños y modestos que cantan solitarios en plena media noche quién sabe si por amor o soledad; para volver a encontrar la fuerza de la vida naciendo de una grieta de cemento coronando en una flor; para sentir una ternura infinita cuando aspiramos el aroma de un bebé o contemplamos unas nubes en el cielo increíblemente azul.

Me alegra darme cuenta, saber que aunque pequeña parte de la creación, tengo esta capacidad única, grandiosa, de sentir y de pensar, de percibir, expresar... mis herramientas para seguir y seguir.

1 comentario:

Alex Escalante dijo...

Muy bonito, Lisie! Gracias!