lunes, 22 de diciembre de 2014

Pequeña disertación nocturna para sanar un alma...


Te busco a ti, palabra,
morada de mi corazón cristalizado.
Espero por tu sol,
por ese tibio viento que me derrita el hielo
que ha dejado el dolor.

Te busco a ti, palabra,
laberinto que acoge con ternura,
calor que me guarece del graznido de cuervo
de esta noche sin alas.

A ti te busco en el cajón más negro de mis días,
en el momento en que rota me deshojo.
Busco tu redondez de luna llena,
tu voz enmielecida,
tus rasgos de rapaz huidizo
porque es muy densa la pena que me agobia
y alcanza para que se oscurezca mi morada.

Asomo mi frente por la reja
para saber que arriba está la estrella,
palabra de mil picos
que se rompe sobre mi cabeza,
confeti de luz que me pronuncia,
palabra que redime y me consuela.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Comparto una fracción de Mrs. Dalloway, de Virginia Woolf


Leí esta novela en inglés y esto me pareció tan hermoso que quise compartir. No soy traductora ni novelista y espero que mi rudimentaria traducción les de una idea de la belleza del texto original. (
Estaba yo en una clase tan aburrida que me puse a transcribir lo que leía...)

“Él permaneció de espaldas a su silla, exhausto pero confiado. Permaneció descansando, en espera, antes de interpretar nuevamente, con esfuerzo, con agonía, a la humanidad. Permaneció muy alto, en el respaldo del mundo. La tierra se estremeció debajo suyo. Rojas flores crecieron a través de su carne: sus hojas espinosas se mecían con un susurro alrededor de su cabeza.

La música comenzó de nuevo sus sonidos metálicos contra las rocas. Es la corneta de un auto calle abajo, murmuró. Pero aquí arriba no puede ser encañonada de una roca a otra, dividida, reunida en toques que crecían en suaves columnas (que la música puede verse es un descubrimiento) y se convirtió en un himno tejido ahora alrededor de ese chico aborregado soplando su pipa de pompas de jabón (Aquél es un anciano tocando su silbato de un centavo en la casa común, murmuró) que como el chico permaneció quieto burbujeando su pipa, y luego, conforme más alto escalaba,  hizo su exquisito llamado mientras abajo transcurría el tráfico. Esta  elegía del muchacho está tocada entre el tráfico, pensó Septimus. Ahora él se retira de la nieve y las rosas cuelgan de él, las delgadas rosas rojas crecieron en las paredes de mi habitación, se recordó a sí mismo.  La música se detuvo, se acabó el centavo, razonó, y se dirigió al siguiente kiosco.

Pero recordándose en su roca, como un marino disparado en una roca. Me dirigí a la orilla del bote y caí, pensó. Fui debajo del mar. He estado muerto y aún así, ahora estoy vivo pero déjenme todavía descansar. Suplicó (otra vez hablando a sí mismo- fue horrible, horrible!) y como antes de despertar, las voces de los pájaros y el sonido de las ruedas chirriando y murmurando en una extraña armonía sonando más alto y más alto y el durmiente siente que está dibujado en las playas de la vida, se siente disparado hacia la vida, el sol creciendo más caliente, el sonido llorando más fuerte, algo tremendo está por suceder…

Sólo tenía que abrir sus ojos, pero tenía un peso encima de ellos; un miedo. Se tensó; empujó; miró: vio el Parque Regent frente a él. Largos estambres de luz del ocaso pastaron a sus pies. Los árboles ondularon amenazantes. Te damos la bienvenida, parecía decir el mundo. Y como para probarlo (científicamente) a donde quiera que miraba a las casas, a las vías, a los antílopes estirándose  sobre las palizadas la belleza se derramaba instantánea. Mirar una hoja estremeciéndose en el arrebato del aire con un gozo exquisito. En lo alto del cielo, moviéndose rápidamente, meciéndose, cambiando de dirección abruptamente, remolinando sobre sí misma dentro y afuera, rondando alrededor y aún así en perfecto control, como si un elástico la sostuviera; y los vuelos subiendo y bajando; y el sol poniendo manchas ahora a esta hoja, ahora aquella, en muecas, deslumbrando con oro suave la pureza del buen ánimo; y ahora y nuevamente el chillido (podría ser el claxon de un auto) sonando intermitente sobre las ramitas del césped, y todo esto, calmo y razonable como era, hecho de cosas ordinarias como era, fue la verdad ahora; belleza, esa era ahora la verdad. La belleza estaba donde quiera”…


Traducido en sept de 2012

jueves, 11 de diciembre de 2014

Espirales

Danzas por los días con tu canción de sangre, la sangre que soñaste en todas partes con terror, con paredes altas y cerradas como la casa de angustia en la que te hallas, y quieres hablar, quieres saber o quieres perdonar, que te perdonen,que alguien grite que te espera, que alguien diga que ahí está, que no hacen falta manos porque llegaron todas y que tu voz es todas esas voces que cantan y denuncian y se elevan y terminan en añicos mientras el sueño continúa y la espiral te sigue hundiendo pero tú no vas a parar, no dejarás de buscar esas estrellas que no alcanzas a ver, no partirás de la tierra hasta que todo, todo diga que nunca paraste de buscar y de seguir y de asombrarte y de amar.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Extemporánea

Cómo partir los universos que me habitan para que los conozcas, 
cómo servir en qué copa licores que me embriagaron, 
que no existen ya, mas que en el fondo de un recuerdo 
gastado y escondido que sin embargo me conforma.
Cómo dar de esa parte de mí que no conoces porque no fue tu tiempo, 
porque tu primavera nació ayer y yo hace tiempo que dejé el verano.
Juntando sólo las manos transcurramos en los distintos calendarios
y compartamos la luz que va quedando.

martes, 25 de noviembre de 2014

Canción del fuego


En el Módulo II del Diplomado para la Profesionalización de Mediadores de Lectura hicimos el ejercicio de elegir un personaje. Soy el fuego, y ésta es mi canción:

Canción del fuego

Canto a temblorosa luz del nacimiento,
a la flama voraz, consumadora.
Crepito, danzo, fluyo,
alumbro, prendo, calcino.
Canto a mi lengua que siempre busca el aire,
a mi camino final, que es la ceniza.


lunes, 17 de noviembre de 2014

Ayotzainapa y todo lo demás

Nos persiguen de noche los rostros de esos chicos, las lágrimas de sus madres que nos queman las mejillas, nos arden el corazón, prenden la rabia que traíamos escondida.
Nos apagan la voz pero nos sacan el grito y nos escuchan cerca y lejos, y nos apretujamos en un solo corazón que somos todos, con un mismo dolor.
De niña tuve patria, estoy segura, o no estaría sintiendo que se me ha perdido, que las estrellas no saben de su paradero porque es cosa de bichos y alimañas donde ahora se hospeda.
Ayotzinapa me muerde el corazón, me trae el rostro asesinado de mi Bety Cariño, mi amiga pitaya roja que se murió en la raya llevando ayuda en una caravana, que me llevó a leer poesía a su Radio Rabiosa comunitaria, que organizó tantos talleres para que yo compartiera en cárceles y escuelas. Ayotzinapa me recuerda a mis tres camaradas poetas con hermanos o familiares desaparecidos, me recuerda mi azoro gritando por Acteal, y, más lejos, mi boteo por la gente de Nicaragua cuando su revolución, a escondidas de mis jefes porque trabajaba yo como burócrata.
Quisiera recordar aquella patria, la que ha veces he visto palpitando cuando la tierra está mojada y sus olores embriagan. Cuando he contemplado absorta la belleza morena de los niños de ojos oscurísimos y limpios que todavía no han quitado las envolturas a su corazón.
Quisiera recordar la fuerza con la que yo empujaba cada día para poder tener el pago de mi renta, la comida de mis hijos, sus colegiaturas, nuestras modestas vacaciones, las tardes como de rifa cuando rompíamos alcancías "para ir a despilfarrar" en helados o discos...
Y NO quisiera que corriera esta tristeza mojándome la cara, punzando el corazón con esa espina de nostalgia, y no quisiera que se haga agua en mi esperanza, no me quiero hundir, me niego a rendirme y extiendo mi mano, te la extiendo a ti, para seguir...

jueves, 23 de octubre de 2014

MEMORIANDO A LOS MÉDICOS

En general, tengo que aceptar que no ha sido muy buena mi experiencia con los médicos: a mi hermano con enfermedad terminal lo trataron con crueldad, sin mínimo respeto durante el largo tiempo de su padecimiento. A mi madre le provocaron gravísima enfermedad debido a que por meses su médico familiar le suministró un medicamento sin considerar que era prohibido para ella, en su condición de diabética y eso desencadenó que tuviera tremendos desajustes en su organismo y estuviera hospitalizada en urgencias por un mes en el DF, donde estaba de vacaciones.

Pero como hoy es día del Médico, me pongo a recapitular y entonces me vienen a la memoria esos doctores del Instituto de Neurología y Neurocirugía, en la ciudad de México, que me "regañaron" por no haber llevado antes a mi hija siendo que el problema era, para variar, un mal diagnóstico previo.
Bueno, en ese instituto los médicos me parecieron verdaderos sabios pero además, comprometidos tanto con la ciencia como con las personas. Me sorprendió verlos tan jóvenes y tan sabios y resueltos, diciéndome las cosas como eran: duras, graves, pero ciertas, "porque tenía derecho a saber".
Entonces, coloco esa imagen de todos esos médicos de quienes no recuerdo nombres -porque al paso de los días y las noches se convierten en muchos y uno solo- y agradezco desde el fondo de mi corazón que hayan hecho todo lo que estuvo en sus manos para no dejarme huérfana de hija.
A esos médicos con alma que se ponen en la piel de los demás, a ellos brindo mi reconocimiento. A su tesón por entender lo que sucede en los cuerpos, y atender a los sentimientos que los habitan. A ellos que jamás dejan de quemarse las pestañas, a los que a medio sueño acuden a ver a sus pacientes con buenos modos, a los que tienen una sonrisa de aliento para los familiares, a los que se ven rendidos y dicen no estar cansados.  A todos ellos, gracias!!!

Exhorto: Poesía contra la violencia

Poetas:
Tenemos la consigna de levantar la voces para llamar a la paz con acciones que provoquen la vida que nos merecemos.
Lecturas en plazas públicas,  mutitudinarias o íntimas, talleres para niños, para adultos, para enfermos o internos en reclusorios.
Lectura y escritura, arte, son las actividades que debemos diseñar, difundir y llevar a cabo para enderezar el rumbo.
La poesía cura, la poesía salva. Apelemos ala palabra para que anide en todos, sembremos la poesía para florecer la paz.
Sigamos caminando hacia la luz que buscamos poniendo ese grano de arena que nos haga sentir dignos de ser poetas.
Invito a todo poeta a seguir trabajando desde su poesía y sus acciones para que la palabra recobre su poder y restañe todo el daño.
Nunca es tarde y ninguna acción, por modesta, es menor. Sabemos que vale la pena. Hagamos que la poesía resuene callando el estruendo de tanta sangre que corre.
Tenemos nuestra voz y la de muchos, tenemos la conciencia y la convicción.
Exhorto a que hagamos que La República en la Voz de sus Poetas sea esa realidad que soñó aquel visionario de Fuego, y hagamos que cunda y crezca.
POESÍA CONTRA LA VIOLENCIA.

Ayotzinapa somos todos

Qué doloroso y difícil hablar de lo que nos sucede y que todo el mundo sabe: México es un país ahogado en sangre y huesos, sin justicia, sin ley, sin castigos.

En nuestro país está prohibido pensar y disentir, huir de la enajenación mediática.
En nuestro país las oraciones se dicen con lágrimas en los ojos y en las gargantas se nos quiebran los gritos. Se nos arden las miradas cuando vemos los rostros de todos aquellos que no encontramos, que no sabemos dónde están y queremos que regresen.
Y no nos han alcanzado tantas voces reclamando justicia, tantos puños en alto, tanta rabia y amargura en nuestros corazones para encontrar lo que buscamos.

Buscamos un lugar en donde nuestros hijos nunca encuentren una bala en su camino, donde jamás se crucen con un policía, político, "servidor" público corrupto, profesor sin ideales, traficante violento.
Queremos un país donde quepamos todos, donde aunque no todos pensemos igual, tengamos respeto por los otros y nos demos las manos como ahora, que por desgracia tenemos llenas de veladoras, carteles y exigencias. 
El horrendo crimen de nuestros estudiantes normalistas no puede quedar impune porque si así fuera, la vergüenza nos alcance a todos. No puede quedar sin castigo porque si así fuera, nuestros hijos recogerán de esos amargos frutos.



NO A LA VIOLENCIA. NO A LA CORRUPCIÓN. NO A LA REPRESIÓN. ¡JUSTICIA!



sábado, 18 de octubre de 2014

Comparto este secreto

... porque ha dejado de serlo. Tiene muchos años que hago a la Catrina. La de Posadas que vistió Diego Rivera en su mural, y de quien copio su atuendo en la medida de lo posible:



En el Husong de Ensenada

En la Calle Primera, Ensenada

La creación del maestro Francisco Merino

viernes, 12 de septiembre de 2014

De estudios y tutores...

Tomar la determinación de estudiar ¡al fin! una licenciatura a distancia, fue un logro. Porque primero tenía que hacer la prepa en la misma modalidad, cosa que le meten a uno en tan sólo dos meses vertiginosos llenos de información prácticamente imposible de retener, pero en fin, la cosa es cobrar el curso y se acabó, quien pasó pasó y quien no pues qué mejor, ¡que repita!.

En mi caso me puse a tomar tutoriales de cuanta cosa en youtube para intentar pasar el CENEVAL y que lo voy pasando, así que seguía buscar el ingreso a la UNAM, que además de tener carreras a distancia, es gratuita.

Pues que agarro la guía de estudio y que me lanzo al examen al DF y con los polvos de la Madre Matiana que me mandaron todos ustedes, que voy pasando, otra vez, un examen.
Claro que mi sorprendida alegría no tenía límites, ya no había pretexto para no estudiar. Al propedéutico y a seguir con lo que me pusieran por delante.

Y que llegan las materias, que es donde mero me las vi negras. De la Filosofía sólo sabía que nadie -o muy pocos- la entienden. Claro que en la prepa jamás mencionaron siquiera la palabra. Y encontrarte de lleno con los sesudísimos textos de los no por eso menos interesantes filósofos de la historia, fue bastante avasallador.
Y aquí entran los tutores, como dice al principio. En esta materia estuve acompañada por una joven tutora que prácticamente me llevó de la mano para que entendiera cosas y pudiera exponer lo que había comprendido. Mi deficiencia académica abarcaba también el uso de herramientas computacionales para hacer mapas mentales o líneas del tiempo o presentaciones en diapositivas y cuando se lo manifesté me dijo que no importaba y que le enviara mis tareas en la forma en que pudiera.
En otra materia, cuando comenté mis deficiencias a la tutora, me hizo un test para saber cuál era, según mi personalidad, la mejor forma de estudiar para mi. Y claro que me ayudó muchísimo, lo mismo que su disposición para responder cualquier pregunta.

Esas tutoras y tutores son como faros en nuestra niebla de zozobra al navegar por los enormes y complicados mares del conocimiento. Sentir que tiene uno esas tablitas de salvación es muy valioso y reconfortante y nunca terminaré de agradecerlo.

Peeeeeero... hay otro tipo de tutores, los fríos y monosilábicos que en realidad son lo de menos, pues aunque parezca que lo hacen de mal modo te responden y ya es ganancia, nada de confianzas de pregunta lo que quieras y esas cosas. Bueno, son las tormentas en el océano. 
Sin embargo, todavía hay otro tipo de tutores, que son los que llamo tiránicos. Empiezan sus indicaciones con el famoso "No puedes... y viene la larga lista de cosas. Además, después de hacer lo que piden, viene  el : "si no respondes con determinado número de palabras, no lo hiciste bien aunque respondas las preguntas, y no tienes a derecho a comentar el trabajo de los demás, que por cierto deberás hacer tomando en cuenta únicamente los siguientes criterios y sólo podrás ver cuando hayas puesto tu propia participación y bla bla bla"... y como aparte de todo una no se queda callada, lo que recibe es una invitación a "tener la libertad de cambiarse de grupo". 

Y todo esto lo remato con el amargo conocimiento de que un enorme porcentaje de alumnos es irregular, o sea que se atrasa en las inscripciones que les corresponden debido a sus calificaciones, y en éstas incide naturalmente el escenario social, sobre todo económico,  para poder tener un buen rendimiento escolar, cosa harto difícil porque todos los alumnos irregulares trabajan y sus ingresos familiares van de mil a tres mil pesos.

Desde luego, existe la posibilidad de que cualquiera de los tutores del sistema haya surgido de estas estadísticas por demás crudas y dolorosas. Por eso con mayor razón me pregunto por qué entonces no tratan de apoyar más al alumno para que llegue sano y salvo a su ansiada orilla.

domingo, 31 de agosto de 2014

Vecina de la desgracia

Pues sí, hoy quise llamar a la mamá de mi alumnita de lectura Meche, y encontré que está muy enferma. Ella, la madre cuidadosa, enfermera de la niña en las dos ocasiones en que ha sido operada del corazón, sin apoyo del padre, con una madre inválida en su casa, me contestó afónica.
"Así estoy desde que me operaron", dijo. ¿A usted?!!! ¿Qué le pasó?
Pues resulta que ahora es ella quien se encuentra enferma: un tumor en la base del cerebro que médicos que viajan desde el DF vienen a operarle con una técnica que consiste en ponerle sonda en un brazo, o eso entendí.
Y es quien trabaja, quien lleva a las enfermas a los médicos, quien le quita las pulgas a la perrita, quien se ha quedado sin trabajo porque tiene que cuidar a la niña o a la madre o a ambas...
¿Cómo sucede así? pregunto. Dios lo sabe. Pido luz para entender y alivio para ellas, cualquier clase de alivio,  porque desde que las conozco están asediadas por la pobreza y la enfermedad.
Y si no se me hubiera ocurrido llamarlas para ver cómo están y avisarles que el miércoles tendremos sala de lectura, no hubiera sabido eso, que a veces somos vecinos de la desgracia sin saberlo.

Pidamos por ellas y ayudemos, siempre, a quien esté necesitado y cerca.

jueves, 21 de agosto de 2014

De esos días raros

El sueño que tuve me despertó vivamente con una sensación amarga. No entiendo lo que pasa, ese sueño puede que remonte a hace cuarenta años, estaba segura de haber superado todo eso y ahora, inesperadamente, cuando estoy todavía celebrando mi cumpleaños 59 por tener alegría y salud, ¡zaz! aparece este sueño que refleja en cierto modo, de la manera en que lo hacen los sueños, mi pasado.
Me levanté metida en la situación y de inmediato quise hacer lo que fuera para distraerme y disipar esa amarga emoción de extrañeza que me hacía pensar en que no era la mejor manera de iniciar mi día.
Para colmo tendría una sesión de retrato, no sabía qué ponerme y no quería verme cruda como bolillo sin hornear.
Me probé varias mudas de ropa, si negra, si clara, si con escote, si así o asá... hasta que me agarraron las carreras y ya me quedé con lo último que me probé, el pelo no se me quiso acomodar y a duras penas puse rimel a las pestañas diminutas porque si no ni se ven. Para colmo, justo cuando estoy poniendo el café llega el fotógrafo y no gracias, no quiere café, así que dejo ahí el mío para que iniciemos de inmediato la sesión.
Pequeña distracción, apenas sesenta minutos que me separaron del estado onírico que regresó en cuando cerré la puerta despidiendo al amigo.
Para procurarme distracción pongo la música y he aquí que es la más adecuada para el estado en que me encuentro, de dónde rayos salen todas estas coincidencias, no sé si nadar contra la corriente o ahogarme un poco en esta sensación extraña de sueño, tristeza y amargura pero lo que sí sé es que no, nunca he querido quedarme ahí, no arrastro rencores, no quiero tener malos sentimientos y mis recuerdos están curados ya para que no me duelan.
Pero el sueño es mi otro mundo, otros mundos, ahí a veces me pierdo o me encuentro o me reencuentro, me hago joven, veo niños a mis hijos, regreso a caminar por una de mis escuelas encontrando y saludando a mis compañeras, converso con un director, pido recetas a las vecinas y no, nunca vuelo. Quizá no lo necesito, estoy convencida de que para mí ni aire ni agua, la tierra es mi elemento.
Entonces, esa otra vida o sueño ¿qué me dice? Bueno, quizá simplemente que no existe el olvido. No pasa nada, mientras exista el perdón.


Mal sueño

Estamos embarazados y me siento muy feliz. No reencontramos después de muchos años, nuestro primer hijo es ya un joven con su vida en sus manos.
Estamos en la vieja casa de su familia, veré de nuevo a todas sus hermanas.
El elevador me marea con tanto adorno dorado y sus raras maneras para cerrarse y subir con muchísimo esfuerzo y quejidos oxidosos.
Hacemos el amor en donde era su recámara cuando estudiantes y me sentí como aquella jovencita enamorada y llena de esperanza. Mientras me estiro feliz en la cama él se pone muy serio. Esto no está funcionando, me dice. No sé a qué se refiere y la sorpresa me desaparece las palabras del cerebro y de la boca y me pone un salto en el corazón.
¿A qué te refieres?
No podemos seguir juntos, es una equivocación.
¡Pero tenemos a esta criatura!
Tú la puedes cuidar sin problema
¡Ah no, yo ya lo hice y ahora te toca a ti!
Se levanta ligero como el aire mientras mi cuerpo adquiere el peso de todo el plomo del mundo y mi corazón se pone como avispero.
Voy a contarlo a sus hermanas, mujeres fuertes y maduras para que lo hagan entrar en razón.¿Que cómo le vas a hacer? ¡Trabajando! me dicen.
Ahora todo mundo se alista para dejar la casa y continuar con sus vidas en donde las dejaron
Yo ya lo hice una vez, esto no es justo, es lo único que pienso buscando de qué manera forzarlo a que ahora tome su parte de responsabilidad. Terminaron de recoger sus cosas y salen -salimos- todos en tropel optando por las anchas, interminables escaleras.
Mi desesperación dice que corra, que intente atrapar al tiempo que se marcha y mis pies devoran los escalones, trastabillen me punzan agudamente los tobillos, todo gira y caigo al final de la escalera sintiendo un golpe seco en la cabeza junto con un gran alivio en el pecho. Oscurece con un silencio denso.

Estamos todos metidos en un auto, tienen cara de espanto y me entero de que estoy muy pálida y que me han dado respiración mientras nos dirigimos al hospital. Después de un rato desorientada, el dolor en el pecho me hace recuperar la memoria.

¡Malditos, malditos, malditos! pienso -¿o digo?- mientras el tiempo que no pude detener apunta las seis de la mañana y me despierto.

viernes, 15 de agosto de 2014

Un rosario de jade

Estoy de visita en la casa de una señora muy mayor.  Hay muchas habitaciones bastante abigarradas tanto en la arquitectura como en el contenido: parece museo porque los muebles son bastante antiguos aunque bien cuidados.
Una de las empleadas de la casa me pide que la ayude a revisar el drenaje de las cafeteras. Disimulo cuanto puedo mi cara de “¿what?” y la acompaño a un antecomedor que tiene vitrinas llenas de objetos de plata oxidada. Entre ellos, las cafeteras.
Al revisar una por una veo que en la parte del fondo o base tienen un compartimento como el que conocemos para poner pilas en algún aparato, y procedo a retirar los diminutos tornillos para ver si ahí se esconde el drenaje dichoso.
¡Sorpresa! lo que contiene ese espacio son una especie de libritos de acordeón hechos con tela. Como son tan antiguos no sé si fue con el propósito de que perduraran más que el papel o en esos tiempos no había tanta disponibilidad del mismo. Tienen bordadas letras que calculo son oraciones que servían para acompañar a los niños pobres que atendían en el lugar de procedencia de las cafeteras.
Otra de las jarras tenía lo que dijeron es un rosario, pero mentira porque no tiene cuentas, es sólo una cadena dorada -seguramente de oro- con alguna que otra cuenta y una piedra de jade tallada con la forma de un niño dormido y cubierto con una cobijita. Es precioso el trabajo.
Otras personas que están haciendo el recorrido de visita por la casa se entusiasman y quieren comprar alguna de las piezas, pero la empleada consulta con la dueña y ésta decide que va a vender un lote por doscientos mil pesos. Los visitantes hacen cálculos y resulta que les falta una cuarta parte para completar.
Me dirijo a una sala grande donde está la sobrina de la dueña, una mujer joven muy guapa y distinguida que al parecer está recogiendo sus cosas porque van a dejar la casa. Hay un mueble muy ornamentado de madera con cajones y me dice que ahí puedo guardar mientras mis cosas. Son muy pocas, prácticamente sólo mi bolsa, que deposito en el cajón.

No se me quita de la cabeza la cadena con el pendiente de jade y voy por ella a hurtadillas. Está en una cajita de cartón blanco y una vez que la tengo, debo ocultarla. En mi bolso. Pero no está en el cajón, únicamente encuentro ropa de la sobrina y un collar de perlas que no me interesa, nunca me gustaron las perlas y está demasiado grande.
Deambulo por la casa buscando un escondrijo y en una habitación que parece despacho decido que me servirá un pequeño sillón  primorosamente tapizado en color rosa con cojines muy monos. Pongo la cajita debajo de un cojín y lo acomodo para que no se vea nada.
Súbitamente atrae mi atención una voz de mujer a un lado. Es una secretaria sentada al escritorio que me cuenta que cuando no tiene nada que hacer -o sea con frecuencia- le gusta sacar todos sus lápices labiales para hacer combinaciones de colores. Dice que ella siempre está pendiente de tener actividades, por eso.

Definitivamente no creo poder escuchar todo lo que tiene por decirme. Prefiero despertar.

viernes, 8 de agosto de 2014

Cómo pasan los años

Mientras preparo mi taza del café viajero que me hizo llegar mi primo Jorge desde mi tierra, me pongo a recordar cómo van siendo los cumpleaños a lo largo de mi vida. Bueno, porque la fecha es algo así como un punto de partida desde donde hago esta pequeña reflexión.

De niños no tuvimos mayor idea de los cumpleaños, excepto la de que siempre los que se festejaban eran los otros, no los propios. Sin embargo, cuento con dos festejos en mi infancia, por lo mismo memorables, a los cuatro y a los once años. En ambos fue mi abuela paterna quien hizo mi pastel relleno de fresas y nuez, inolvidable como ella.

Luego hubo algunos cumpleaños deplorables en los que no era capaz de agradecer mucho debido a la etapa en la que me encontraba, de abandono, desamor, lucha.

La vida, este caleidoscopio, a veces nos ofrece las vistas más maravillosas y vino un tiempo en el que mi cumpleaños era una magnífica celebración, con personas y regalos abundantes y se llenaba la casa con su visita. Me sentía muy importante y feliz pensando que al fin tenía celebraciones como las que leía en los libros.

Después los cumpleaños se hicieron más personales, como de celebrar en pareja recibiendo amor y hermosos presentes, sin multitudes pero siempre acompañada de quienes me quieren.

Esta mañana, ya servido este café que les puede causar envidia con toda confianza, reflexiono otra vez en mi cumpleaños, en lo feliz que me hace tener vida y sueños y proyectos, y en esa confiada alegría que proporciona saber que mi mayor tesoro sigue creciendo irradiando mucha luz, tanta que me siento poseedora del sol. Son mis amigas, mis amigos. Sus palabras, llamadas, abrazos, regalos, lo que en este día y todos me proporciona esa gotita de felicidad que como saben, alimenta el optimismo que es mi escudo ante los días inciertos y difíciles dentro y fuera de mi mundo.

¡Gracias a Dios, a la vida, por este otro año feliz!

martes, 22 de julio de 2014

Alas de dragón


Tus pesadillas fueron mis lunas de colores,
mi risa desbocada, mi aspereza de arena.
Cada minuto eterno con sus prisas,
mi mente de volantín por la mañana
mi espíritu de pájaro
mis garras de dragón.

No fue posible que trenzaras mis cabellos
cuando el amor desmadejaba:
tú no aprendiste a caminar por filos
rodeado de huracanes y arcoiris.

Te estremecieron todos los hechizos
y yo, la bruja, no pude darme cuenta
que es sólo miedo aquello que temblaba.

Me recojo las alas y bebo las pociones
que apacigüen el volcán que me desata.
Hoy dormiré la noche del veneno
y un día despertaré tan poderosa 
que van a darte miedo

mis alas de dragón.

jueves, 10 de julio de 2014

La guerra por TV


Te vi: tan grande como a la montaña,
con ojos igual que lunas.
Apenas ayer soñabas
y ya desde ahora gimes.
Antes nunca hubo lluvia que te causara daño,
que soplara un incendio y te abrasara.

Tú resistes en la guerra:
no encuentras a tu madre
ni a tu padre
y cargas por herencia dolor ilimitado
y un cuerpo tan distinto al que tenías
que ya no puedes enjugar tus lágrimas.
En el momento en que te miro
manos ajenas te secan ese llanto
que ya no vio tu madre.

Solo
sin los molinos de tu cuerpo,
sin esas flechas de siete años de altura,
más grande que esa montaña que dijiste,
más valiente, 
más hombre tú
que todos esos que andan en sus botas.

Más cerca tú del cielo en ese infierno,
tú,
el de los ojos de luna
de quien no conozco el nombre:
nunca sabrás que aquí,
tan lejos,
por el brevísimo tiempo 
en el que vi tu imagen,
me convertí en tu madre dolorosa,
abracé tu orfandad con mi plegaria
y pronuncié maldiciones a la guerra.

Tú que conoces
del llanto y el dolor injustos
nunca sabrás de la amargura
de estas lágrimas 
avergonzadas, vanas,

y mucho menos preciosas que las tuyas.



lunes, 7 de julio de 2014

Poema para los niños migrantes

Para los niños migrantes



Temprano te salieron alas
y esparces la ceniza de un vuelo inesperado.
Vuelas hacia una tierra prometida que no existe ,
donde leche ni miel encontrarás.

Encerrarán tu vuelo en jaulas
y el miedo que aprendiste a dejar lejos
regresará a morderte por las noches.
Ningún río te besará con agua fresca,
ninguna señal de la cruz sobre tu frente
te va a guardar de la amargura.

Somos testigos de la decapitación de tu infancia,
de tu niñez hoy preñada de dolor,
de pies cansados y ojos secos.

Que la vergüenza nos cubra
cada que te preguntes o que pidas,
que el corazón nos duela
hasta que tengas alas con vuelo renacido.


domingo, 29 de junio de 2014

Carretera

Un camino diferente, un nuevo lugar. ¡Qué excitante! Subir al auto con la idea de viajar por carretera unas seis o siete horas prometía. Mi amiga y yo estábamos muy emocionadas por el viaje.
La parte del camino conocido fue hasta llegar al libramiento de Mexicali. De ahí en adelante,
fue maravilloso poder ir viendo todo con los ojos niños, los que ven cosas por primera vez. La belleza, la luz, la inmensidad del desierto, algo que no me había tocado vivir y llegó de manera inesperada. Justo en la mejor parte del camino, en el Golfo de Santa Clara, nos encontró la puesta de sol.

Cuando cayó la noche, todo se volvió estrellas y después, el golpe de humedad que te echa a andar la sangre, el olor de la sal, la textura de la arena, el calor...¡y el mar! Pero ese otro, el de distintos tonos, diferente del de aquí, con sus  caricias de agua tibia. Difícil adaptarse velozmente al cambio, las impresiones en la carretera fueron profundas, intensas, de esas que te hacen preguntarte si en verdad hay caminos diferentes o si es sólo el de la vida, uno mismo, el que se multiplica y es siempre uno, como el mar que es el mismo aquí y allá pero en todas partes diferente.

Y al mismo tiempo el estupor que causa la belleza, la manera de la luz, la densidad del aire y los colores. Correr, correr veloces sintiendo un aire delicioso y disfrutando de mi increíble pequeñez.

Y la otra parte del viaje, otro camino: el de aprender a conocer una parte más de la amiga, vivir de primera mano otro poco más de su manera de ser, de viajar, de sentir.

Como siempre, doy gracias a la vida, y a la generosidad de mi amiga.

miércoles, 25 de junio de 2014

Función de teatro

Para mi amiga Irina

Quizá ya estaba entre sus venas: la sangre reclama los aplausos y las luces, las tablas del escenario.

Ahí estará la niña detrásdelarrayaqueestoytrabajando, la pequeña que le daba de comer a la serpiente y asistía al mago en las fiestas donde ella no podía comer pastel.

Ahora no va a trazar la línea con su gis mientras el merolico arenga con enjundia encantadora a los curiosos del pueblito.

Esta noche, una mujer que lleva a esa niña guardada va a enfrentar a un público sin gises ni serpientes, se plantará en el escenario para que corra por sus venas esa, la sangre del mago, el merolico, el padre, para dar su función de media vida y comenzar a vivir una obra nueva.

martes, 24 de junio de 2014

De lo que se sueña

En un curioso test de esos que ponen en las redes sociales, se determinó que si fuera un personaje mítico, sería yo un unicornio. ¡Qué sorpresa! Creo que para todo mundo es algo muy hermoso. Según el test, mi personalidad amable y tímida y mi "infinita generosidad" me hacen unicornia. 


Al poco rato, no sé si sea coincidencia que un amigo  haya compartido ver un video en el que una persona puede comunicarse con un animal y éste le responde y dice cosas a su vez. Siempre he pensado que tener esa capacidad sería maravilloso. Quizá de esa manera la crueldad hacia los animales podría dejar de existir, aunque viendo todo lo que puede hacer mal el hombre no se puede ser tan optimista.
La sabiduría de los animales, como se aprecia en el video, es ancestral. Están conectados con todo, perciben a la naturaleza de manera única, especial, y por lo visto, la falta de comunicación o entendimiento con el hombre podría explicarse por lo lejos que estamos de ser todavía como ellos: puros de corazón. 
Devenido en cosa rara, quizá eso somos ahora, a mitad de camino entre nuestro origen animal y nuestro destino autotrazado como "superhombres" que quieren dejar de lado la enfermedad, la vejez y la muerte, tan naturales.
Soñar, bien dicen, cuesta nada. Pues bien, quiero seguir soñando en ese mundo en el que cabemos todos, y todos somos iguales. Quiero ser un unicornio en plena vía pública sin que me agredan ni se espanten ni pretendan cambiarme o encerrarme. Quiero soñar que entiendo el idioma de los animales y aún más: que comprendo el de los hombres.

jueves, 19 de junio de 2014

Instante

Porque todo se va, la luz que admiro está cambiando, la suave pátina que cubre la montaña irá a dorarse por la tarde, justo cuando el expiro del sol, y llegará la noche para meter en su manto felpudo las horas que pasaron...



Buscando a Petra. Técnica Mixta, 2002, Liz Durand


 Así se irá llenando de los días que hemos vivido como flores, como gotas, como amantes corazones o como llagas dolidas. Se irá todo: la bondad más dulce, la infamia más atroz.


Asida a esta luz de la mañana, preparo mi corazón para la danza. Porque de cada instante que se va, me guardo todo.

miércoles, 28 de mayo de 2014

IN MEMORIAM

Así se puede ir cualquiera, sin ningún aviso, sin largas, indeseadas despedidas.Dejando un azoro de abismo y soledad con grande pena.
¿Qué pensaste, Fernando, ahí en tu cama, cuando te diste cuenta desde tu corazón que era el último vuelco?
Por fuera toda la vida sigue como siempre, nada se detuvo. Esta mañana  preparaba mi café pensando en el que me mandaste orgulloso de su categoría, para que lo probara. Y al ir a ponerte algunas letras en tu página me encontré con frases dolidas, de homenaje.
Así te fuiste, alentando a todos para que fuéramos mejores. Y soy yo quien dice que nadie tiene la vida comprada...
Veo las fotos de tus hijas, tus estrellas, y se me arruga el corazón, amigo. ¡Cómo estarán ellas! Sin tu risa ni tu abrazo, huérfanas.
Sé que viajas sin pendientes, que tuviste la vida que forjaste y que te cobijó siempre tu anhelo de ser bueno. Me alegra que la vida permitiera que nos reencontráramos aunque fuera a distancia luego de tantos años.
Adiós en esta vida, Fer querido. Nos seguiremos encontrando en otras. Buen viaje.




Ésta fue tu despedida, muy como tú.

domingo, 4 de mayo de 2014

Un hermoso domingo

Con el clima ideal luego de estos días de 40 grados con aire caliente, con trinos en las ramas de los árboles, con un sol acogedor, la lectura de ocio, no de tarea, una lectura ilustrativa y nutricia que prepara al corazón para cuando venga lo que tenga que venir un día...
Un hermoso domingo de tranquilidad y armonía, lejos del mundanal ruido del que mi abuelo siempre huía, con una taza de café y ninguna prisa, ningún apuro ni molestia.
Ah, qué sencillo es lo más grande! Una caricia de sol, un suspiro del aire, un aroma delicioso, un silencio que abraza y un libro sorpresivo, de esos que pasan por las manos y la vista de una como por casualidad, como si la casualidad existiera...

martes, 22 de abril de 2014

Un poco de respiro para sentirme poeta...

Estudiar una carrera en México es verdaderamente una prueba de resistencia. En mi caso es a distancia, lo que implica compaginar todas las actividades y compartirlas con la demanda de horas y horas de lectura y estudio para preparar tareas.
No es fácil y reconozco a todos mis compañeros que están trabajando y criando hijos y cumpliendo también con mil obligaciones mientras estudian su licenciatura.
Desde febrero estoy en este remolino de teorías, asombros y lecturas que implica el aprendizaje y que no me han dado tregua dadas mis escasas o nulas herramientas para cumplir con las tareas haciendo uso de programas de computadora que desconozco y confeccionando mapas conceptuales o líneas del tiempo que no sabía que existieran.
Duermo soñando que estoy escribiendo sobre algo, que subrayo interminables páginas. Me paso el día pegada a la computadora o leyendo y tengo que hacer escapadas para cumplir con tareas cotidianas.
Ahora me da cargo de conciencia pensar en salir a tomar un café o salir con una amiga porque "pierdo tiempo" y a veces mis ojos están tan cansados que aunque quisiera ver una película para relajarme no me resulta posible.



Pero este sábado 26 fui invitada a una lectura de poesía. ¡Seré otra vez poeta! Vibran mi corazón y mi cuerpo con la idea de estar de nuevo frente a mis textos, compartirlos y vivirlos con todo el nervio que entraña semejante exposición.

Ya vendrá el tiempo en el que se asiente todo y hacer las tareas no me implique perder información y repetirla o volver a darle forma o seguir  intentando entender.

De aquí al sábado me alienta el aleteo de los poemas que bullen por salir...

viernes, 18 de abril de 2014

¿Dónde está Macondo?

Diecisiete años, recién llegada de provincia al DF y fascinada con la lectura desde niña, gracias a mi trabajo tenía mi propio dinero para comprar libros. No tenía guías ni maestros, me orientaba leyendo las sinopsis en las librerías o en el catálogo del Círculo de Lectores. Cada quincena separaba un dinero especialmente para libros, y visitaba las librerías buscando los tesoros.
Cien año de soledad lo compré por el título. Yo era una solitaria, algo tendría que decirme. Y en cuanto abrí las páginas me llovió encima torrencialmente, como en la tierra que extrañaba. Las casas eran igual que allá, y su gente parecida. También en mi tierra pasaban nubes de mariposas, podía verlas salir de las hojas de mi libro. Un lugar como mi tierra, pero tocado por la magia, donde ocurrían toda clase de cosas como si nada. Un mundo como el que yo quería habitar, en donde yo fuera posible.

Aura me había gustado por misteriosa, por el revuelo de jóvenes yendo al centro en busca de su casa, y La tumba me había hecho pensar que José Agustín se había azotado. Solía leer varios libros a la vez, y cuando comencé Cien años de soledad dejé todos. En esas páginas hallaba un espejito, García Márquez era todo nosotros, era uno de nosotros, y había creado Macondo para que nunca saliéramos de ahí.


viernes, 4 de abril de 2014

Divagando

Sí, a veces hay momentos en que los sentimientos o las emociones son como las ventanas empañadas cuando llueve. Depende de lo que tengamos adentro, las luces parecerán vitrales o semejarán lágrimas. Nos sentiremos felices o completamente solos. Protegidos o a la deriva.
Hay momentos en los que el corazón se seca porque el rumor del río nunca se acerca y la sequía va provocando grietas por donde todo se nos va.
Y hay también los instantes en lo que se nos crece el corazón y la dicha explota adentro de una y por más que quisieras compartirlo es imposible, ningún signo se acerca a la infinita dicha y paz que sientes, a la auténtica alegría que mueve a tu corazón...
Y pensando en esos extremos veo porqué es grande ser humano, tener esta capacidad para tantísimos registros, vivir una y otra vez cualquier tipo de abismos y crecer, y amar, y disfrutar, sea que conquistemos las cumbres o que ellas nos devoren para que regresemos, lamiendo nuestras heridas y con las alas rotas pero con voluntad para seguir.
Para volver a caminar escuchando el trino de pájaros pequeños y modestos que cantan solitarios en plena media noche quién sabe si por amor o soledad; para volver a encontrar la fuerza de la vida naciendo de una grieta de cemento coronando en una flor; para sentir una ternura infinita cuando aspiramos el aroma de un bebé o contemplamos unas nubes en el cielo increíblemente azul.

Me alegra darme cuenta, saber que aunque pequeña parte de la creación, tengo esta capacidad única, grandiosa, de sentir y de pensar, de percibir, expresar... mis herramientas para seguir y seguir.

domingo, 30 de marzo de 2014

Como si detuviera el giro de los sueños

Ésta es la nueva era
 parida con la rotura gigantesca
de una vida quemada por el rayo.
Es la nueva canción entre las venas,
adormecida, tímida,
calma de pera verde entre los huertos.
Nueva morada, nueva casa,
alto de luz en el umbral,
clavel rosado encima de la mesa,
jaula sin pájaros, sólo con alas.

Casa que vuela por las noches
cuando la luna,
cuando el sueño.
Que apacigua
el motor rumoroso de su centro
donde vidas minúsculas
cobran importancia,
se asoman sin la amenaza de los pasos,
suben o bajan escalones
averiguan si ya es profundo
el sueño de quien duerme,
propinan el pinchazo
gota de sangre que garantice
un poco más de vida
y terminó la madrugada,
los gallos rompen la noche a picotazos
se asoma la mañana
velos de luz le dan fisonomía a las cosas
los objetos recobran su sentido
y en la cama
esa mujer a punto de dejar los sueños
la calidez de las mantas que la arropan,
las horas en que fue a otros mundos.

Se tensan poco a poco los músculos,
se recobra a sí misma,
cambia el ritmo de su respiración,
abre los párpados aunque todavía no vea.
No pudo ver la huída
de las vidas diminutas hacia la madirguera.
Ahora es turno de ella,
pone los pies en el piso como si detuviera
el giro de los sueños,
se incorpora.

Esa mujer comienza el nuevo día
sin darse cuenta
de que su vida se quedó en la noche


viernes, 21 de marzo de 2014

Nueva etapa, primavera, escuela... vida!

Sí, la vida es maravillosa, como quiera que la pongan. Desde los sustos abismales cuando la enfermedad de un ser querido y cercano y te aterrorizan ante su posible pérdida hasta el sublime momento en el que agradeces que no haya sido así.
Este inicio de año ha estado movidísimo, ya estamos a tres cuartos de marzo y siento que apenas se termina enero: inscripciones en el DF con las fuertes emociones de entrar a la UNAM, la emoción de encontrarme con mensajes desconocidos de un ser amado que ya partió, la intensidad de la preocupación con la grave enfermedad de mi madre, el inicio de las clases en la facultad...

Estoy enfrentando retos, como es costumbre en la vida.
Nunca -fuera de la primaria, como saben- he sido escolarizada, pero aunque hubiera sido, estas nuevas herramientas para hacer presentaciones, mapas conceptuales, líneas del tiempo y demás, son absolutamente novedosas para mí. Y qué puedo decir de la plataforma de estudio a distancia de la UNAM, que me ha puesto un cuatro tiro por viaje... sin contar con el atraso para integrarme debido a la enfermedad de mamá. ¡Todo, todo nuevo y desconocido y urgente e importante!


Claro que resiento las horas y horas de lectura y preparación de trabajos, las difíciles lecturas científicas en inglés, las desveladas con los ojos irritados porque ya no pueden leer más, el dolor de mi columna por tanto tiempo sentada, el problema de la mano derecha por el exceso de uso de la compu escribiendo... pero en cambio... ¡ahhh, en cambio! cuántas cosas aprendo, de cuántas cosas interesantísimas me entero.

Comienzo a leer los textos y quedo como cuando pinto y entro al cuadro: no sé de otra cosa, me voy figurando a todos esos científicos brillantes que nos abrieron el camino para este conocimiento y para que sigamos explorando nuestra conciencia, nuestro cerebro, nuestra mente, nuestros sueños, de asombro en asombro conforme conozco sus experimentos, sus dudas, sus discusiones, su esfuerzo.

¿Lo disfruto? El proceso todavía no porque me está pasando las cuentas en mi físico. Pero el resultado es sentir cómo se amplía un horizonte que nunca había explorado. Estoy pisando nuevas, bellas y desconocidas tierras que me hacen sentir, como tantas otras cosas, conectada con la vida. Y en cierto modo me siento como dice mi generosa amiga, la Dra. Graciela Albert: ¿como que estoy cumpliendo veinte años porque acabo de entrar a la universidad!

Y aparte, aprendí a tomar la presión, a medir el azúcar, a fijarme cuánto sodio o potasio tienen los alimentos, a estar pendiente de posibles síntomas, y en una palabra, a tener paciencia y tolerancia. Así que reitero que la vida es maravillosa y nunca deja de asombrarme.




domingo, 16 de febrero de 2014

Sala de emergencias

Otra sala, otro hospital. Pero la misma humanidad dolida, frágil. Familiares rendidos por el sueño y el cansancio atiborran los pasillos. Algunos con más suerte se han tendido a dormir en las sillas de espera, pero otros son vencidos en el piso. El cansancio, pero también el miedo y el dolor hacen presa de ellos. No hay descanso ni silencio a las tres de la mañana en este sitio. Con el ruido de las voces se deja oír también el ritmo pesado del sueño en esas respiraciones que se han dado una tregua para huir a otro espacio donde no hay enfermedad ni espera.
Algunos otros rezan en voz alta refugiadas en esa fe que más que nunca sale de todos los rincones donde se encontraba, quizá olvidada. Otros tienen biblias e la mano y otros más se refugian en el espacio virtual de sus teléfonos para estar también en oro lado y no mirar que junto está alguien que pena, alguien que no sabe qué hacer o desespera, caras agotadas y miradas enrojecidas, pies hinchados, comida chatarra, lucha por una silla, un espacio donde dejar caer siquiera un poco los huesos cansados, sacudidos por el susto de tener que acudir a las urgencias sin saber qué ocurrirá con su pariente.
Pasos blancos en los corredores afilan el poco aire que respiran los enfermos hacinados que al principio reclaman por estar sentados en una silla desvencijada con las venas rotas y los brazos morados por días y días en o que alguien desocupa una cama que luego cuesta trabajo ocupar porque todos están igual de graves y cansados.
Enfermeras que no toman café por atender a sus enfermos, enfermeras que toman café por olvidar a sus enfermos, vigilantes que regañan sin consideración a cada familiar desesperado que pregunta y vuelve a preguntar.
Las salas sobrepobladas con el aire enrarecido, irrespirable, trípodes de dos patas sin ninguna rueda, tembleques, sosteniendo bolsas llenas de líquidos esperanzadores, gasas con rastros de sangre por el piso, cómodos que nadie ha recogido, pacientes que tienen sed pero no hay agua, no hay pastillas, no hay camas ni personal ni ayuda alguna y cada vez enajenada por estar aquí en la grotesca situación, falta de higiene y de servicios, llena de ruegos y plegarias y solidaridad y bendiciones repartidas a diestra y siniestra por igual, que a todos hacen falta.

Un grito dolorido en medio de la madrugada, un hilo más cortado y todos condolidos pero tocando madera para no ser tocado por la tragedia, hay que seguir rezando, la fe mueve montañas, Dios es tan grande y que sea su voluntad y cuatro de la mañana de la siguiente semana y nada ha cambiado salvo los rostros impacientes, distintos enfermos y familiares angustiados, la misma espera, la confusión las almas vulnerables que invariable, irremediablemente, aquí claman a Dios.

miércoles, 5 de febrero de 2014

La voz del río

Miro el paisaje con mis ojos de agua
mi rumor de piedras;
allá está la raíz de  mis amigos;
acá las rocas acunando musgo.
El infinito azul me vuelve espejo
y las aves me hacen bebedero.
Las niñas tiran flores por la tarde
esperando que recoja sus tristezas.

Seguir, seguir sin detenerme,
tumbado sobre rocas,
horadando la tierra,
llevando este murmullo, vida y fuerza
abran paso,
recojan en sus cántaros
lo que puedan de mí,
mojen sus danzas entre mis orillas
depositen barquitos de papel
cuiden sus niños;
no me asfixien con sus obras,
no encierren mi curso,
no desvíen mi voz.

Que soy un rÍo que fluye,
que siempre va hacia el mar y no se queda,
no se echa por las tardes
a contemplar el sol,
va siempre a la carrera,
no importa si la luna...
Que soy un río que pasa,
que deja su rumor afuera de las casas
entre bestias,
entre bosques.

Pero qué tal si no soy yo quien pasa,
son todos esos pasos
que no pueden quedarse,
esas ventanas con la luz prendida
que no se quedan quietas,
los postes que saludan
y nunca se detienen,
los niños que saltan,
chapucean y se van.
Son esos verdes campos
llenos de rumiantes que no paran,
esas altas estrellas
que por las noches me beben como colibríes.
Son esas filas de árboles en mis orillas
que con ojos de sueño
sólo me ven pasar.

Yo estoy quieto,
fluyendo solamente,
disuelto en gotas microscópicas
que atrapan aire y luz
cumpliendo mi destino,
murmurando con mis venas 
acuosas
mi canción.

jueves, 16 de enero de 2014

Sueños que se cumplen y memorias que acuden

Vine al DF a Ciudad Universitaria para inscribirme y al terminar entré a visitar el museo Universum para terminar comiendo su restaurante... y Héctor se hace presente de una manera vivísima, primero porque recién anoche su hija me entregó el portafolios donde él guardaba, por año, todos los recuerdos que tenía de mí y una libreta en donde escribió que me querría hasta el último de sus días, como cumplió; y luego porque yo sé que él tenía una liga especial con ese lugar.

En el restaurante hay una música de piano y un ambiente idénticos a esos lugares y esos días que compartimos, cuando le gustaba ponerse al piano y tocar mis piezas favoritas. No puedo evitar llorar y el atento y discreto mesero voltea para otro lado tratando de no apenarme y el trago de café es muy amargo pero rico igual que los recuerdos que ruedan por mis mejillas frías y solas; igual que esa imagen del rostro querido al cual mi destino se ató de forma indisoluble hace más de treinta años. Aunque él ya no esté tomándome las manos, aunque jamás vuelva a escuchar su hermosa voz inolvidable. Tendríamos que destruir al mundo para no estar juntos, escribió.

Y heme aquí, no sola pero sin su presencia, sabiendo el orgullo y la alegría que le daría saber que hoy me inscribí también en su alma mater como siempre quise y como él todo el tiempo supo que yo haría.

Ahora es así, como me dicen sus letras recién conocidas: en cualquier lugar y tiempo estaré rodeada de su amor.  Soy bendecida y el café parece estar menos amargo ahora porque sé que ya posó en él su mirada amorosa desde ese sitio infinito en que se encuentra.

El llanto no quiere parar, decido salir a cambiar de ambiente y me dirijo a una maraña de estudiantes esperando abordar los pumabuses. Me llama la atención una chica pegando papeles color rosa en la pared y leo los letreros:  "Paseos a las mariposas Monarca y Los Azufres". Me ocurre un acceso de risa con llanto a raudales y la chica me mira con azoro. ¡Es Héctor! me digo. Ése fue el único paseo que hicimos en autobús juntos, con los niños.
Reía y lloraba sinténdolo a mi lado. Sin que mi voluntad interviniera, mi rostro dibujó una sonrisa enorme y mi corazón se inundó de inmensa gratitud.
"¡Conoces mi corazón!" le dije suspirando y sintiéndome feliz, emprendiendo el regreso a casa.

jueves, 9 de enero de 2014

Fin del propedéutico UNAM a distancia

Luego de algunos vuelcos y horas de incertidumbre, lecturas y cuestionarios, termina el curso propedéutico que inició en diciembre. A mitad del camino me sentí más segura, un poco más confiada para continuar sin sentir que andaba en un túnel.
Espero la evaluación para mañana pero confío en tener buenos resultados. Lo que aprendí me ha dado invaluables herramientas no sólo para seguir estudiando y saber mejor cómo, sino para tener más claridad a la hora de hacer análisis y tomar decisiones.
No, no me fue fácil, hay que recordar que asistí a clases regulares, es decir en escuela, solamente en la primaria. Cuando la secundaria tuve que comenzar a trabajar y así seguí hasta ahora. En los noventas hice la secundaria en el INEA en tres meses, y el año pasado la Prepa en dos meses con examen del Ceneval, por eso me resulta de mucha utilidad lo que vi ahora en la universidad.
Implica dejar cosas, actividades, activismo cultural, para disponer del tiempo que requiero para estudiar, y me parece buen trueque.
Estoy entusiasmada por seguir y terminar. A lo largo de mi vida he procurado no dejar pendientes y no será éste un primero, al menos por mi parte.
Me preparo para ir al DF a llevar documentación y hacer trámites para quedar debidamente inscrita y seguir estudiando en línea.
Mi amiga la doctora Graciela Albert ha dicho -ella dice "presumido"- a sus alumnos sobre mi logro de haber pasado el examen de admisión, que aunque me vean de 58, tengo veinte años. La edad de estudiar en la universidad. Qué les puedo decir, ¡así  me siento!

miércoles, 1 de enero de 2014

Historias de Año Nuevo... o la triste realidad

Don Nayo

Su mamá murió porque estaba enferma del “latido”. Así sin más ni más, un día se murió y quedaron los hijos solos. Una de ellas comenzó a tener problemas y le daba por quitarse la ropa y cambiarle el nombre a todo el mundo. A veces se orinaba encima y sentada en su solar pedía café a los vecinos, que la invitaban a asearse para convidarle el café.
Un día se fue caminando -parecen ser errantes todos los hermanos- y por el rumbo del Sauzal la atropellaron. “Quedó con todas las tripas de fuera”, dijo una vecina. La recogieron con una pala y la metieron en un costal. Dejaron de fuera la cabeza y amarraron al cuello el costal. Así se la entregaron a don Nayo. No sé si desde entonces, él también se desconectó por completo.
Aquí pasaba camine y camine a todas horas con cara de atribulado, todo flaco y con una larga melena canosa que cubría con una gorra; a veces esculcaba los botes de basura y aunque no hablaba, respondía a veces mi saludo. Lo vi varias veces en casa de mi vecino de la esquina, y siempre me pregunté si acaso platicaban o simplemente se quedaban parados en el barandal, como los veía.

Una de mis alumnitas de la Sala de Lectura está enferma del corazón y la operaron. Desde entonces a cada rato se ponía malita y a veces me llamaba su mamá por si podía yo llevarlas al hospital. La niña se quedaba sola y encerrada en su casa porque la mamá debe salir a trabajar y la abuela está en cama. La niña se sentía muy sola y mi hija y yo decidimos regalarle una perrita. La Chonguitos rápidamente se convirtió en parte de la familia y la niña está más contenta pero no se ha recuperado luego de todos estos meses.

Hoy al anochecer vi pasar una ambulancia que se detuvo por donde está la casa de Meche, y salí corriendo para ver si algo le ocurría. Llamé a su mamá para decirle que estaba yo saliendo para su casa, es media cuadra pero no tiene timbre. Me di cuenta de que la ambulancia no estaba en su vivienda sino enfrente. Cuando salió, la mamá de Meche me dijo que habían ido a recoger a Don Nayo. La noche de Año Nuevo la familia de la casa donde estaba la ambulancia le había convidado a cenar porque él vivía solo en una vivienda derruida donde pasaba frío. También se quedó a dormir. “En el piso, pero con techo”, dijo la vecina. Por la mañana don Nayo amaneció hecho una bolita y no contestó cuando lo llamaron. Ya se había ido, le dio un infarto.

Todo eso supe nada más en la visita que le hice a Merceditas. Salí con la garganta apretada, con el corazón apachurrado. Eso se sumó a mi tristeza de encontrar por la mañana mi auto grafiteado. “Tenga mucho cuidado, profe, están robando piezas de los coches los muchachos que salieron de la cárcel”.


Y yo sé que esos muchachos, si buscaran, no hallarían trabajo. No fueron a la escuela, quizá no tengan padres y no hay espacio en ningún lado para ellos. Sólo quedan los caminos malos, la droga, la delincuencia. Y por primera vez en cuatro años empiezo a rendirme ante la idea de que es verdad que éste, mi vecindario, es un barrio bravo. Apenas es el primer día del año.