martes, 20 de agosto de 2013

Adivina, adivinanza...


Una parte de la maravilla. Collage. Liz Durand.

Mis abuelos nos contaba adivinanzas, algunas -ahora veo- era bellas metáforas. Y recordando sus palabras nació de mí este texto, que comparto:


La hora bruja

Capataz de media noche
cuatro azotes da a la luna
porque oculta en una nube
no quiere que la descubran.

Entonces viene la noche
en recuerdos de oropel
y un carrusel que me agobia
cabalgando la niñez.

Sueño un jardín recortado
cual figura de papel
y una gran dama dorada
que a las cinco toma el té.

En los tejados se tiende
el chal de la oscuridad.
Yo subo a mi carrusel
para caminar la aurora.

Sueño que viene mi abuelo
de sombrero y con cigarro,
que me cuenta adivinanzas
y me regala una flor.

Ya la doma agota el té
y llegó el amanecer
cruzando el puente que no anda,
caballo de banda y bada.