lunes, 29 de abril de 2013

Singular obra de arte para nuestro VII FIP PALABRA EN EL MUNDO

He recibido un paquete que contiene una obra de arte hecha con papel, para que participe en nuestra exposición del Festival.
Lo que me conmueve es todo lo que dice esa obra: habla acerca del hombre y sus orígenes por medio de figuras.
El artista que lo envió no puso su nombre y debió pedir asistencia para que me enviaran su trabajo, ya que se encuentra recluido injustamente en un penal horrendo como son todos.
Me impresiona muchísimo, y me conmueve, que alguien con tan poco espacio y tanto mal trato pueda compartir con nosotros su inmenso espacio interior, colorido y luminoso por lo que vemos.
Ese artista, ese hombre sensible al arte y la poesía merece todo mi respeto, y tener esta obra suya entre mis manos para poderla presentar a todos, es de las cosas invaluables con que, increíblemente, la vida constantemente me regala.
El día de nuestro Festival Internacional de Poesía Palabra en el Mundo leeré el mensaje que vino con la obra de arte. Y esa sola lectura valida ampliamente a nuestro Festival, que tiene por cometido unirnos en el arte y la paz, eliminando la violencia... al menos por el tiempo que dura nuestra fiesta.




Sé que para confeccionar esta obra, el papel debe ser cortado a cierto tamaño y doblado con cierta forma, lo que provoca muchas cortaduras en las manos. Me parece genial que la vasija contenga un discurso plástico y literario a la vez que épico, ya que menciona la creación del hombre a partir del un río. Que todos los elementos estén dispuestos en ese espacio con tanta armonía me habla de una destreza que el autor desdeña porque dice "no ser artista".

¿Ustedes, amigos lectores, qué opinan?

viernes, 26 de abril de 2013

De las cajas



Se hizo la caja para guardar al sol que hace jugosos nuestros corazones, para tender los huesos tibios,  encontrar en los rincones nuestra sombra.

Se hizo la caja para guardar memorias,  maderas perfumadas en donde reposar suspiros de doncellas, retratos o cerillos, declaraciones de amor, lastimaduras de papel, palabras que no deban olvidarse... cajas que empequeñecen con el tiempo, cajas que luego olvidamos o que recuperamos

Cobijo de silencio  donde el agua nos mece los oídos,  envuelve con sus cuatro paredes nuestro sueño, germina nuestra vida, nos guarda soledades, canta para nosotros con nuestra propia voz.

Cajita de Pandora que no tengo; caja que nos volvemos para guardar los miedos, donde escondemos lo peor de lo que somos. Caja de horrores que desata  a la penuria que flagela al mundo.

 Caja que me cobija y que me guarda, cofre, caparazón, escudo, casa.




De mi serie "Intervenciones", muestra de una de mis cajas.

lunes, 22 de abril de 2013

VII Festival Internacional de Poesía Palabra en el Mundo, en Ensenada, B.C. Mx.




¡TODOS A PARTICIPAR!

Desde cualquier parte del mundo puedes enviar por correo postal
un poema escrito en una prenda
Si te interesa escribe:
liz.durand.goytia@gmail.com




miércoles, 3 de abril de 2013

Pequeño relato


Se me antojaron tamales para desayunar. En la zona, antes de que llegáramos al lugar donde nos citaron, vi de camino un mercado muy cerca, así que le dije a mi hija que mientras esperábamos, yo iría por tamales.
Como todos los mercados, está lleno de olores y colores, aunque todavía no hay demasiada gente. 
Tengo la sensación de haber estado ya antes, de modo que me dirijo al fondo a preguntar por el señor que vende tamales. Me encuentro directamente con él, y le hago mi encargo. Dice que está en un puesto prestado y que nos tenemos que mover, poniendo una mesa de tijera en mis manos y señalándome el inicio del corredor con un gesto de la cabeza. Puedo darme cuenta de que es el mismo, pero ha pasado el tiempo...
Llevo la mesita y la abro para que ponga el canasto de tamales cuando llegue. Me acomodo en una silla y espero.
Pasa demasiado tiempo pero no sé bien cuánto porque he estado leyendo y ya se sabe que cuando lee uno, el tiempo se transforma y pueden pasar años.
De todos modos, considero razonable ir a buscarlo, pues como tenía un montón de gente cuando llegué, quizá eso lo haya demorado. Para mi sorpresa, ya no está, y la dueña del puesto me indica que terminó su venta y se fue.
¡Vaya educación! Y lo más seguro es que se me esté haciendo tarde para la cita, así que salgo corriendo de regreso.

Ilustración de Belén Segarra 


No supe por dónde llegué, y estoy pensando que tomé un camino equivocado porque he caminado bastante y no encuentro el edificio donde está mi hija esperando, junto con mi marido. Y como sólo me traje una bolsa para los tamales y el monedero, no tengo cómo comunicarme.
Ese puente de enfrente con jardines abajo no estaba, estoy segura... es decir, tomé otro camino y estoy perdida.
Es como si las cuadras se hicieran más largas, o los pasos más chiquitos, o el tiempo se convirtiera en nada, el caso es que siento que no puedo caminar más, estoy cansada y ansiosa porque mi gente no sabe dónde estoy, y si van al mercado a buscarme, nadie sabe nada de mi.

Me regreso hacia el puente, me parece que del otro lado estará la calle que debí tomar, aunque con las vueltas que ya he dado, lo más seguro es que quién sabe. Busco en la bolsa que tomé para llevar los tamales y está el pequeño teléfono móvil de mi hija pero me es imposible desbloquearlo y no puedo llamar. 
Estoy cansada y me llama la atención sentirme tan asustada, está bien que ya se hizo de noche pero ¿quién puede perderse así en una ciudad?

lunes, 1 de abril de 2013

Abril en un poema


Investido de luz, con su corola deslumbrante,
abril arremetió contra la niebla.
Lo saludan los pájaros nocturnos 
que velan este insomnio 
y la luna lo sirve en su vajilla de plata.

Reverdece, cada uno reverdece
desde el brote de amor que creía muerto;
se corona de pétalos un labio,
se perfuma el oído cuando canta el poema.

Transcurre como el aire tibio,
el rosario de días resbala por nuestro almanaque.
El sol alivia nuestra piel descolorida
y danzamos en la cima de un mundo
diáfano y azul, ufanos.


(De primera intención, a botepronto)