miércoles, 27 de febrero de 2013

El último ritual

Como si apenas rozara el suelo, con esa convicción rutinaria del paseo matinal, Nube cumplió con la necesidad de acudir a esa última cita con su patio. No fueron muchas vueltas, un último vistazo a las macetas y de regreso.
Su cuerpo vacilante se instaló de nuevo en esa cama remendada que todos le envidiaban, y con la gracia exquisita con que siempre hizo todo, se quedó echada.
Sus ojos velados por los años siguen mis movimientos y esta vez no se sobresalta si la toco.
Recibe el beso de despedida que le da el sol a través de mi ventana en ese cuerpo más diminuto que nunca.


Me llena de paz su serena espera de lo que tiene que pasar, su inocente sabiduría para entregarse de  misma forma dulce en la que hizo cada cosa dejando esa pátina en mi vida, en este cielo mío que luego de diecisiete años se queda sin su Nube...
Al ratito nos vamos al paseo del que tú no volverás, pequeña. Allá me esperas, te llevas mi corazón.


lunes, 25 de febrero de 2013

Otra despedida

Se levantó hace rato, siempre se achispa un poco cuando es de noche. A pesar de que tiene dificultades para sostenerse, su grácil figurita sale de la cuna para buscar el patio. Ya aprendió a no bajar el escalón porque no la sostienen sus patitas, y espera a que yo la baje para salir de la cocina al patio.
Ahí hace su ritual de vueltas hasta encontrar el lugar preciso. Se vuelve a parar a la entrada de la cocina para que yo la meta, y se dirige por instinto a su plato de comida, que ha despreciado desde hace dos días. Únicamente toma agua, bastante, y agradece cuando seco sus bigotes y el pechito que se moja.

Sigue su rondín por la casa, tiene puesta su capita de color limón que le queda tan coqueta. Ahora de vez en cuando se topa con las cosas, porque ha quedado ciega debido a la edad.
Es un copo de Nube, una figura diminuta en la que han cabido todos estos años de compañía y de amor. Llegó a casa metida en la bolsa de mi falda, de manera inesperada porque no la estábamos buscando. Tan pequeña que sus ojos no se habían pigmentado y se le veían azules.

Fue ella quien me eligió, yo sólo pasaba y me detuve a ver a tantos cachorritos que tenían en una camioneta. La tomé en brazos, era muy dulce y quieta. El dueño me preguntó si la compraba o no porque una señora la quería. Al devolverla, ella se aferró a mi blusa con las manitas, yo la tenía en mi pecho.
Entonces sacamos el dinero que llevábamos entre los tres e intentamos cubrir el importe de lo que pedían. No ajustamos. El hombre decidió dejarla con nosotros, y así comenzó nuestra historia con la Nube.
Vivió con nosotros por años en el departamento de Azcapotzalco, y cuando nos lanzamos a vivir al norte, no pasó mucho tiempo para que se reuniera con nosotros. Nos la mandó mi hijo solita por avión, y nunca le dio miedo. Viajó varias veces con nosotros: al DF, a Ensenada, a Monterrey.
Siempre ha sido dulce, apacible, con muy buenas maneras pero delicada de carácter, no le gustan las bromas -le rechoca si se ríe uno de ella cuando recién despierta con los pelillos aplastados- ni los disfraces ni los suéteres. Únicamente tolera su capita con agrado. Y no es de las que están encantadas de que las anden cargando, cuando uno lo intenta ella pega el salto.
Cuando salía a la calle en mi cuadra, saltaba como una conejita, su blancura daba brincos por la banqueta que daba gusto. Con la edad y la falta de vista se confundía y a veces se bajaba la banqueta, por eso dejé de sacarla y sólo toma sol en el patio, donde se tiende con toda su hermosura cada mañana.

Ahora es difícil verla más quieta que de costumbre, como si fuera de peluche. No protesta si su nueva hermanita le hace muecas en la cara o peor aún, se para encima de ella. No hace sino dormir todo el día, la edad le ha caído encima y como no se le nota, como sigue siendo tan pequeña, blanca y esponjada como siempre, cuesta mucho trabajo entender que sí, que está cansada, que quiere quedarse dormida.

Yo lo sé, lo entiendo, pero no puedo dejar de llorar mientras me voy despidiendo. Creo que ella no sabe que lo hago, confío en que no puede verme ni escuchar mis sollozos o mi voz quebrada cuando le hablo. Por más que la tapo no logra calentarse y este medio día la doctora me dijo que ha comenzado a deteriorarse su organismo. No quiero que sufra, quiero que cierre sus ojitos dulces soñando quién sabe con qué cosas, toda la vida ladró sólo estando dormida.

Y aunque me quede roto el corazón, habré de acompañarla en ese último sueño teniéndola en mis brazos como su madre que soy. Aunque esta vez me toque ser una dolorosa.
¡Qué difícil despedir tanta dulzura, tanta gracia! Me queda el corazón agradecido por haber tenido todos estos años a un ser maravilloso a mi lado, a una compañera en mis días y noches soledad, a una razón para sentirme feliz y bendecida.




viernes, 22 de febrero de 2013

De mi colección de sueños...


El mural


En donde me hospedo me asignaron una habitación en la que hay un mueble que tiene encima una carpeta que dice “Gastos de la casa”. La tomo para entregarla a la dueña porque sé que desde antes de mi llegada ni siquiera entran a ese cuarto respetando las instrucciones de que sería para mí.

Mientras busco a la dueña encuentro a una señora que me platica que mi anfitriona ilustra libros, y me los muestra. Me llama la atención que pinta de manera picuda y apretada. Tiene ilustrada una explosión que me parece muy rara porque es puntiaguda y no redonda
 -como yo la haría y como son las explosiones- y pienso en fuegos artificiales.
Luego me muestra  en un libro el estudio que hizo para el mural que había yo visto a la entrada cuando llegué a la casa y que me causó una impresión muy fuerte, una sacudida inexplicable que me dejó desasosegada. 

En el cuadro, a la izquierda están el rey y la reina en el piso, yo los veo muertos sobre la alfombra pero según ella están dormidos. En la parte restante del espacio, en medio, está la estatua gigante de piedra blanca de lo que parece un dios griego con el cabello largo, se ve de espaldas tendiendo los brazos hacia abajo, en donde está la orilla del mar con un pequeño volcán de lodo, que es a donde señalan las manos. 

Comento el virtuosismo de la pintora, intrigada por el cuadro, y me dirijo a seguir buscando a mi anfitriona que, con la puerta abierta y a oscuras, está tomando un baño en la regadera mientras canta una canción antigua. Sé que me recuerda algo importante y por alguna razón me doy cuenta de que ésa es la clave para entender el cuadro.


Tibás, San José.
Costa Rica
Enero de 2002

miércoles, 20 de febrero de 2013

Mi historia con el mimeógrafo.

Sé que los usaban en la escuela, aunque yo nunca los vi ni supe cómo funcionaban.
Sé que dejaron de usarse cuando llegaron las fotocopiadoras.
Sé que en algunos poblados alejados los conservan y todavía están en uso.
Sé que se pueden hacer más que reproducciones de exámenes con ellos.
Lo que no sabía es dónde conseguir uno para mis propósitos en la Sala de Lectura El Tapanco. Puse un aviso en mi Fb para ver si alguien en algún lugar supiera de uno. Como desde hace años, cuando comencé a buscarlo, me comentaron que ya no hay, que ya no existen o que los que hay no sirven.
Muestra de lo que puede hacerse con un mimeógrafo
Necia como todos saben, una noche de insomnio decidí buscar un aparato de esos y me lancé de clavado en google para ver qué hallaba.
Había uno solo en México, anunciado en una página de compra y venta de artículos usados. Lo malo que lo vendían en una casa de antigüedades, pésimo para las posibilidades económicas -prácticamente inexistentes- de adquirirlo.
Me puse en contacto con el vendedor para explicarle que lo quiero para un proyecto voluntario y que por favor se sumara y apoyara.
Accedió a bajar el precio, pero por el peso del mimeógrafo el envío sería un poco caro.
Una vez que lo encontré y decidí adquirirlo, solicité ayuda en Fb para juntar el dinero para obtenerlo. Un amigo decidió pagar el aparato y quedé de conseguir para el envío. Varias amistades me enviaron dinero desde sus ciudades, y amigas de aquí me pasaron a dejar el dinero.
Se hizo el depósito para que lo enviaran, y luego de un silencio de varios días por parte del vendedor que la verdad me puso nerviosa, recibí el aviso de que está en camino y que puedo rastrearlo para saber dónde va. Se supone que lo entregan el día 26.

Esto me confirma lo que sé desde hace tanto: sólo hay que creer en lo que uno quiere, en lo que uno hace, y sobre todo, creer también en los demás. Si yo no estuviera segura de todo eso, no hubiera iniciado mi campaña por obtener el dichoso mimeógrafo.

La amistad, la empatía, la generosidad de amigos, conocidos y aún desconocidos siempre me hace mantener la fe en esta humanidad que a veces me cuesta tanto conservar.
¡Gracias, gracias gracias!

martes, 19 de febrero de 2013

Sueños 2006


El milagro más común


La familia vino al rito, van llegando con sus fotos, películas, relatos. Vienen a hacerse presentes para animar a la pareja: los hermosos jóvenes quieren un hijo, pétalo rosado y tibio de su carne.

Ellos se ponen idénticas pijamas: están sentados en la cama uno al lado de la otra, las sondas conectadas, pendientes del monitor. Colores fosforescentes son sus células y venas, su linfa misteriosa. La callada enfermera supervisa con detalle.

En tanto, los abuelos proyectan diapositivas: niños en la alberca, bebés recién bañados,
criaturas en sus fiestas, los mismos jóvenes cuando pequeños. “Para que se inspiren”.

Salgo, no tengo mucho qué decir en esta ceremonia y me cansa ver tanta tierna infancia. Cuando vuelvo alguien dejó la cabeza de un niño en el lavabo.Tiene frío y abro el grifo de agua caliente.Abre y cierra los ojos agradecido. Demasiada agua ahora, la cabeza casi se pierde por del tubo del desagüe. La rescato a tiempo y pongo más agua caliente.
Sé que todo bebé la necesita para sobrevivir. Esperaré a que alguien la reclame.

 La cabecita tibia entre mis manos, su sonrisa, me dicen en secreto que lo increíble volverá a suceder, mientras los jóvenes siguen en cama su sondeo, esperando el milagro más común.

lunes, 11 de febrero de 2013

¡Comenzamos a armar el Festival de Poesía!


fip palabra en el mundo    
festival internacional de poesía en todas partes! 
VII Edición del 9 al 21 de mayo, 2013



Vorto en la mondo, Palavra no mundo, Parola nel Mondo, Worte in der Welt, Rimayninchi llapan llaqtapi, Paràula in su Mundu, Cuvânt în Lume, Parole dans le Monde, Ordet i verden, Word in the world, Palabra no mundo, Ñe’ê arapýre, Paraula en el Món, Chuyma Aru, Koze nan lemond, Kelma fid-dinja, milá baolam,Nagmapu che dungu, Tlajtoli ipan tlaltikpaktli, Vort in Velt, Dünyada kelime,  lhamet ta íhi honhát, Titzaa Yeezii Loyuu, Dunyoda so’z , Слово в мире, Pallabra nel mundu, Hitza Munduan, T'aan yóok'ol kaab


Ensenada, B.C., México, por cuarta ocasión espera vestirse de poesía y arte en esos días de mayo para convocar a la paz en la ciudad, en el país, en el mundo.
El arte contra la violencia es la solución que todos podemos aportar para vivir una mejor calidad de vida, sin las grotescas imágenes que nos asestan los medios en todo el mundo, como si hubiera de festejarse la violencia.
Amigos poetas, mujeres que bordan, que cuentan, que quieren vivir en paz, jóvenes músicos, estudiantes, escultores, escritores, declamadores, amigos de la radio, de la televisión, de los medios, profesores, comercios, todo el mundo está invitado a unirse y poner el granito de arena que haga la diferencia.
¿Quieres participar? ¡Escríbeme!

viernes, 8 de febrero de 2013

Para todas mis amigas


De barro y aliento


                       para las mujeres que sostienen al mundo


Hecha de barro y aliento para guardar calor
y para ser la forma rotunda de la vida.
Para ser grito o silencio majestuoso.
Para tender el dulce río de sus pechos
e inventar la noche
con el oscuro brillo de su pelo.
Hecha del barro que formó a la tierra
para seguir siendo lugar donde se siembra.
Hecha de aliento,
del hálito que lleva al corazón
su ritmo acompasado,
su misterioso tiemblo...
Hecha de luz pra pintar al mundo
pulida en agua para cuajar estrellas,
forjada en fuego para brillar cuando es amada.
Hecha mujer para alumbrar al mundo.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Un poema para una poeta del pincel...


Plegaria a Remedios Varo


No me dejes venir al mundo de este lado, señora.
Déjame allá, donde alimentas a la luna
y creas la música estelar,
en donde avanzan las marchas capilares
y tu magia es un copo de la vida.

Allá despliegan mis alas
su vuelo por el plano sin volumen,
allá gotean estrellas y se condensa el cielo.

En donde llueven Remedios en la tela
para curar de miedos y dolores.
En ese mundo fijo,
sin volcaduras ni cuchillos,
donde las llaves de oro
sólo pueden abrir,
encordar  corazones
y dejar escapar a la razón.

Allá donde no cabe el ruido,
en tu universo con trazos de compás,
donde la brújula señala tu extravío
y los colores son sobria pertenencia.
Deja que viva en ese mundo, señora, 
donde la música estelar arrulla
los sueños de mi luna.

lunes, 4 de febrero de 2013

De poema en poema olvidado en el cajón


De paredes blancas


No está la brisa que mecía mis noches,
el mar a mis espaldas,
la palmera de fondo en la ventana de la sala.
No tengo mis macetas al lado de la puerta,
el pez que vive solo masticando raíces.
No tengo lámpara que alumbre mis lecturas
ni cortinas de manta
ni sombreros de paja.

No me aguarda mi perro a la llegada,
ni  espera ningún beso a mi mejilla
ni otra voz me recibe
ni calienta el café.

Un mismo sol aplana el calendario,
un mismo cielo avisa de la lluvia,
pero estas manos que mueren son distintas
son huecos de rutina,
son agua que se escapa.

Sube la misma luna y no es la misma
porque ha descobijado cada sueño
desde que te persigo cuando duermo.

No está mi casa de paredes blancas
ni su portón con caracoles y con piedras.
Está mi corazón de campamento
mientras regresas –si vuelves- de la ausencia.

domingo, 3 de febrero de 2013

Poema de domingo


Ausencia de alas


Vivo en este dolor 
de ver tus ojos 
velados por distancia,
de no tener tu pecho dulce
en mi regazo.

Camino sin mi rumbo,
sin besarte la fiebre,
sin respirar palabras por la noche.

Vivo sin esa herida de espina bruja 
que duerme entre tus piernas,
sin el remanso donde  bebía mi paz..

Miro las nubes:
descifran nuestro tiempo y no me indican 
a dónde apunta la rosa de tu viento.

Los pájaros me traen augurios de un encuentro.
Desde la ausencia me preparo las alas
por si tu corazón busca mi vuelo.