domingo, 22 de julio de 2012

Tuti fruti

¡Qué días más bizarros! Del arrebato político al encuentro familiar, pasando por la inmovilidad dolorida del pie, la resistencia pacífica, el cacerolazo, el tropiezo con una amiga,  y en esta última semana, el curso intensivo para el examen  del Ceneval.
Fuera los desayunos en la Casita Country, el café o la comida con amigas, las horas en el Fb, los programas en la tele o las películas.
En este momento sólo pienso en la tarea de álgebra, el ensayo para la clase de Español, las fotocopias para repartir en la marcha, las llamadas pendientes, la tarea de Química, el baño para Nube, comprar el súper, ver los documentales para la clase de Historia, seguir con la intención de ir a ver la puesta del sol con una copa de vino... y todo eso mientras este país sigue enfermo, mientras tantos y tantos de mis paisanos siguen sin enterarse de que vivimos un fraude sin levantar una mano,  en lo que muchos otros alzan sus voces, reparten volantes, convencen y se siguen convenciendo...
De repente me entran ganas de volver "a la normalidad", pero en seguida me arrepiento. No quiero esa calma de quien está avasallado mirando cómo sucede lo malo, lo injusto, lo indeseado. No quiero esa paz de quien voltea a mirar hacia otro lado como si con eso dejara de estar involucrado.
Nos toca vivir este desasosiego, hacer lo procedente, levantar puños y voces, convencer y seguir convenciendo...


jueves, 12 de julio de 2012

Otro sueño ("México está lleno de ratas")

Era de noche, caminaba por la calle todavía concurrida. Las fachadas de los edificios parecían estar en restauración, tenían materiales de construcción, tenían andamios y las banquetas estaban con boquetes y a mi paso vi salir una rata de agujero. "México está lleno de ratas", recordé.
Escuché gran murmullo de voces. En la esquina pasaba una marcha en la que todos encendían y apagaban lámparas al mismo tiempo.
Sentí mucha tristeza y desasosiego y desperté con el corazón en la boca.

miércoles, 11 de julio de 2012

Compas de espera

O tensa calma... esperamos a la tarde de mañana jueves para saber qué sigue, cómo nos iremos defendiendo de este gigantesco atropello que es imponernos a alguien por quien no votamos. Mientras tanto, principalmente los jóvenes se desesperan, quieren acción, quieren sentir que están haciendo algo que dará resultados. Otros, más radicales según los videos que suben a las redes, están dispuestos a lo que sea porque dicen que somos mayoría.
En tanto, me mantengo volanteando para informar sobre el fraude y provocando al boicot de televisa y soriana, y con mi cacerolazo a las 9:30 de la noche. Todavía no escucho más cacerolas en los alrededores pero confío en que poco a poco, así pasó con las marchas, primero fuimos 30 y luego 50 y ahora somos incontables.
Con todos estos disturbios electorales o políticos, cuesta trabajo despertar y ver a la mañana como siempre, con su madeja de sol cayendo en las colinas y sobre los techos. Pareciera que todo está muy bien, que el aire del verano es grato para todos... pareciera, sólo pareciera.

domingo, 8 de julio de 2012

Pequeño recuento de Incertidumbre

Tenemos ya una semana pasando por toda clase de emociones. La esperanza fue primero, cuando creímos que nuestro voto nos daría la luz que necesitamos para que el país retome el rumbo. Luego el azoro enrabiado, la quemante amargura que hirió nuestras mejillas y el desconcierto y la total incredulidad ante el cinismo de una institución que se mostraba torcida, poniéndonos en manos de un futuro monstruoso.
Vino un alud de noticias y videos de la compra de los votos del supuesto partido ganador, y los mexicanos sentimos que había que tomar una causa: la defensa del voto y la legalidad de las elecciones. Las redes sociales comenzaron a mostrar gran cantidad de videos y testimonios del gran montaje que se hizo para que "ganara" el PRI.
Comenzaron las marchas, la capital de la república marcando la pausa con el Yo Soy 132, y en lo que va de la semana -cuesta creer que han sido pocos días- hemos visto cómo el nacionalismo, refundido desde hace no sé cuánto tiempo, ha venido a aflorar por todos los rincones.
Nos estamos reconociendo como mexicanos, nos estamos conectando con nuestras raíces, con los héroes que nos dieron patria. Estamos dispuestos a recuperarla.

Me tuve que ir en camioneta...


En la banca, a la llegada, con la pata mala
y mi bolsa de hielo
Ayer fue la mega marcha nacional, y está documentada copiosamente en las redes sociales, contrario a lo que apenas comienzan a mostrar los medios, que nos tienen cercados y en el principio no se sabía en el extranjero lo que sucedía y pensaban que, efectivamente, habíamos tenido el desatino de haber elegido mal a un presidente.
La vida personal de cada quien ha quedado de lado, porque el desastre nacional en caso de no hacer nada es una amenaza terrible. Se conformaron espontáneamente células de ciudadanos dispuestos a organizar protestas, y luego de las marchas se inició a dar información a quienes no tienen otra forma de enterarse que los canales de la televisión que desinforma.

Ayer los jóvenes de Ensenada pusieron videos mostrando la compra de votos en el parque para informar a la gente, y muchos hemos estado volanteando para boicotear a la tienda que se prestó para la "venta" de despensas y artículos a cambio de la prueba del voto por el PRI.
Son días de estar pendientes de la computadora para enterarnos de los movimientos a realizar tanto en el país como localmente. Son días de hacer pancartas y volantes y entregarlos. Son días de salir a marchar y gritar y llorar y abrazar a los demás.
Son días de no parar, por eso es que no entiendo este esguince que me ocurrió a mitad de la marcha de ayer, como si debiera detenerme.

lunes, 2 de julio de 2012

Al despertar después del voto...

Soñé gran cantidad de papeles, preguntas, caminatas por edificios, muchas personas...
Al despertar mi cabeza no tenía pensamientos, sólo la pulsión de reprimir el impulso cotidiano de encender el radio para escuchar las noticias. Mi mente seguía en blanco, y no podía recordar nada.
Lentamente me fui incorporando a la mañana, a la memoria. Y nuevamente se me instaló el dolor en el pecho, y mis ojos fueron agua. Entonces la insidiosa memoria reconoció el mismo mal, las mismas mañas, la enorme pestilencia, la amargura, y una desolación inabarcable.
Sé que aunque me sienta rota no quedaré hecha pedazos. Sé de las reconstrucciones después de las roturas. Sé mantener mi corazón en su pureza en medio de los lodazales.
Sólo que ahora, en el momento negro de la mentira contundente y cínica ¿cómo me consuelo? ¿cómo sacar la pus infecta que nos tiene ahogados? ¿cómo, de dónde, aspirar el aire que me levante el vuelo nuevamente?