viernes, 27 de abril de 2012

¡Pitayas!




Las trajeron por avión, de Puebla, las compré en una esquina, y sí vale la pena saborear este rotundo pero delicado sabor de aquellos lares... ¡Ay, Oaxaca!




jueves, 26 de abril de 2012

Encanto de neblina

Primero pensé en pedir auxilio porque mi cama no me dejaba salir y el sonido de la  lluvia me convidaba a seguir arrebujada como un bebé en su cuna. Pero tenía que ponerme a trabajar.
Hice café y me vine a la computadora. En algún momento moví mi silla y quedé frente al tramo de ventana que tenía la cortina corrida y ¡zaz! la magia...

Al fondo un cerro cubierto a medias por la niebla, una bruma vaporosa que sólo deja adivinar la forma de los árboles y casas, y de inmediato se me prendió en la nariz el olor a leña, el canto de pájaros, el sonido del agua de lluvia, la voz del río...estoy en Orizaba, el olor verde de la yerba se condimenta con el de la leña, evoco a las luciérnagas, a los faroles que parecen velas por la neblina que los hace difusos, el café negro caliente, el vaho para dibujar en los cristales y un frío que paradójicamente recuerdo acogedor.
Divina memoria que conserva sensaciones, que atesora esos hilos que me conectan con aquella niña, aquella ciudad, aquella infancia, siempre patria.

martes, 24 de abril de 2012

Preparando el Festival Palabra en el Mundo para Ensenada

Se mira difícil al principio, y conforme se avanza, ¡más!. Comienza a entrarme el miedo: a que no salga bien, a que no vengan los artistas, a que las cosas no sean como las imagino... despierto en mitad de la noche recordando un correo que no envié, pensando en subir una foto a la página del evento... y así se me van desapareciendo las horas y los días, en un alboroto de llamadas y correos, salidas a pintar bardas o imprimir cosas o visitar gente o promover carpas o buscar ayudas o desayunar con las amigas o acompañarlas a los cumpleaños o sacar copias...
Recuerdo claramente que era el 4 de abril cuando llegué del DF, y a veces no puedo creer que ya estamos a 24 y que en el ínter han pasado montones de cosas, pero todas, aunque de manera caleidoscópica, para bien.
Entonces, he descubierto cosas que me quitan ciertas zozobras, he afirmado sentimientos en la ausencia, he visto cuántas cosas puedo hacer y sentir...
Y de repente llega el día, el momento de un reencuentro, y el tiempo cambia bruscamente y aunque parece eterno al mismo tiempo es tan corto pero a la vez alcanza para decir cosas muy grandes y sentirlas...
Y bueno, es un momento especial, maravilloso, que en este preciso momento hizo conjunción con los preparativos del Festival, y es como si, aparte de todo, hubiera fuegos artificiales extra.

jueves, 19 de abril de 2012

Más bardas poéticas por la paz

Primero toca la blanqueada, así que nos lanzamos Laura Gil y yo a hacer lo propio a la dirección que me proporcionó una amiga que solicitó el permiso... ¡para encontrarme con la sorpresa de que esa barda es de la casa de un amiga!
Esto de la poesía y la paz...





¡Lista para escribirla y decorarla mañana!

martes, 17 de abril de 2012

Sorpresas

Y de pronto, cuando menos lo esperas, cuando el silencio ha caído como nieve en tu esperanza y de alguna manera -anquilosada- comienzas a moverte hacia la resignación, empiezas a hacerte a la idea de que la vida tiene sus altibajos, tiene sus ratos malos o pesados o solitarios... así, de pronto, sin aviso, una sencilla palabra, unas cuantas frases, un código familiar y amoroso te disparan hacia la vida nuevamente con toda la alegría, con esa contundencia que infunde eso que creemos o queremos que se llame amor y nos redime del tedio, el abandono, la zozobra, y aún la distancia más cruel desaparece porque el amor cuando palpita cubre todo y nos germina y nos florece y nos hace creer en el olvido de todo lo malo, lo triste, lo pesado...

Repudio a las corridas de toros en Ensenada




sábado, 14 de abril de 2012

El viento, el viento

Como una niña asustada, he permanecido en mi cama desde que desperté, y cuando el viento arrecia, subo más las cobijas. En el patio la pequeña covacha parece a punto de salir volando como un rehilete, como la carpa que vimos Iris y yo en el bulevar, dando de vueltas como remolino a causa del viento, con un joven tratando de alcanzarla y unas viejitas deteniéndola...
Pienso en cómo será salir volando, si efectivamente, como dice un amigo, voy a ir a dar con todos mis triques por allá, por una isla del sur, a donde dice él que va a parar todo lo que se pierde.
Pienso si será grato volar, pero escucho toda la tierra que cae en mi techo de madera y los ojos se me irritan instantáneamente, y nuevamente un golpe de viento levanta el plástico amarrado en el patio, inflado como un globo que pugna por salir, y siento que no puedo respirar, como la vez que, atravesando un solar en Guadalajara, camino hacia mi casa, me tomó por sorpresa una tromba y se me clavaba la tierra como diminutos cuchillos por el cuerpo, no podía respirar ni ver, mis dientes crujían por la tierra y el cabello quedó como un estropajo...
Cuánto alivio cuando la corriente de aire me da tregua, queda todo en silencio, sólo escucho a los pájaros, pero vuelta a soplar y se me encoge el corazón, y otra vez en mi cabeza veo una pequeña casa de madera volando por los aires, no sé si por encima de la tierra o por encima del mar, conmigo dentro, sin poder bajar...

miércoles, 11 de abril de 2012

A propósito de la lluvia


La tempestad
                          Liz Durand Goytia


Me levanta cada vez más la voz la lluvia necia,
me asusta hasta los huesos, me hace sentir mas huérfana.
En dónde está tu pecho del que brota consuelo,
dónde tu voz que diga los conjuros
contra los maleficios del agua enfurecida.
Van naciendo los ríos que brotan de los ojos
de aquella que no ha podido ser
más nube, más ala ni manzana,
aquella que duerme en los patios
de la feroz desesperanza.

Aquí tengo mi voz casi hecha grito.
ciega ente la corriente que no cede,
que martilla neumática la casa.
Densas paredes de agua me contienen
en la noche que es pozo sin estrellas.
Resienten humedad los huesos que te extrañan
paralizados por la espuma del frío,
por el azote de esta lluvia diferente
que todavía no toca tu cabeza cobijando la mía
porque aún no nacemos para el mundo,
no hemos firmado el pacto para que todos sepan
que es la sangre lo que nos tiene juntos,
la sangre que a diferencia de la lluvia
no corre por las calles,
se queda contenida en nuestras venas,
nos canta con un ritmo que nadie más entiende
pone la sal en nuestras citas,
aventuras que sacamos de un baúl
lleno de fotos imposibles,
de voces que nunca se atrevieron,
de besos que sólo fueron sueños.

Sueños que fueron medicina y palio,
pálidos sueños que gastó otra lluvia,
una que estuvo en los pasados tiempos
cuando ni tú ni yo teníamos luz
y nuestras sangres no cantaban en las venas.
Venas que como ríos nos empujan al mar
donde la espuma teje algunas noches,
donde la luna debate con las aguas
que son saladas también, como la sangre.

Vuelvo a encender las velas para mirar la lluvia.
El corazón encogido como un durazno seco
se duele de sus huecos, de tu ausencia,
de esa falta de pecho donde guarecerse.


Sigue afuera la lluvia
sobre las calles que nos alejan,
sobre todas las casas donde no estamos juntos.
Sigue la tempestad que me inunda los ojos
y no tengo tu boca que me beba
y no tengo tu mano que me alivie.
Sólo tengo mi voz a un lado de mi cama.
Sobre mis almohadones,
el líquido tronido de la lluvia
va anegando esta falta de sueño,
esta difícil manera de pasar la noche
dejada de tu mano.



domingo, 8 de abril de 2012

Jilguero nocturno...

En realidad no sé qué ave sea. Es media hora después de la media noche y tiene rato que el pájaro no cesa de cantar. Registros altos y armoniosos en su gorjeo incesante y variado. Una mordida de luz sonora en medio de la noche.
La vigilia se plantea interesante y de mucho disfrutar.

sábado, 7 de abril de 2012

De vuelta a la querencia

Luego de estos días disfrutando de nuestra capital, viene el ansia por estar de nuevo en ese otro espacio que poco a poco se ha ido fortaleciendo con la presencia de los amigos, amigas y sus aconteceres, por lo que estoy muy contenta de estar de nuevo entre las paredes de mi casa.
En estos días habrá que trabajar para el Festival Palabra en el Mundo, afinar detalles, imprimir publicidad y mil cosas. Y luego presentarme a la lectura de Las voces de las mariposas en la FIL de Tijuana, y además, presentar ahí también nuestro libro Mujeres que cuentan.
Pero ahí no para todo: ¡viene a Ensenada la maestra María Elena Cerecero! entrañable amiga y compañera de viajes, decires y sentires en la poesía, que nos visitará dentro del marco del Festival Internacional Palabra en el Mundo para una lectura.
Ya comencé a recibir paquetes con poemas, habrán de llegar de Mozambique, Chile, Argentina, DF, Nueva York, Tamaulipas, Monterrey y lo que se acumule esta semana...
110 kilos de raza pura!

Hallazgos en la Condesa

En el Parque Lira

Fuente en el Parque Lira

Remate de libros en el Auditorio Nacional

Corazón de la capirucha

martes, 3 de abril de 2012

Encuentro con las delicias

Venir a la capital del país significa muchas cosas: encontrarme con las amigas, las lecturas, las hermanas, los parques arbolados pintados de jacarandas... ¡y la comida!. Tenía años, no sé cuántos, de no haber vuelto a probar estas exóticas delicias que llamamos "granadas chinas". Una señora las vendía en la esquina de Revolución y Calle 2, a diez pesos el manojito... Volver a percibir el aroma, y sentir desparramarse su jugoso y perfumado sabor dulce en mi boca, es inenarrable...

lunes, 2 de abril de 2012

Últimos días del viaje al DF

Al principio me parecían muchos días, y ahora que veo cuándo regreso, ¡se me han desaparecido! Claro, esta magnífica ciudad tiene mucho de culpa con sus enormes distancias y su tránsito siempre anquilosado.
He sido prudente con la comida esta vez, pero no dejé de paladear unos tacos de suadero, tripa y pastorcitos.
Tuvimos lectura gracias a los increíbles y rápidos oficios de las poetas chintololas Estela Guerra y María Elena Solórzano, el jueves pasado en la Casa de la Palabra José Emilio Pacheco, en Azcapotzalco, también leyó la maestra María Elena Cerecero. Ella me hospedó unos días en su casa de Lago de Guadalupe, lejísimos de San Pedro de los Pinos, donde trabajamos muy a gusto los textos que someteré a revisión para posible edición. Nada como tallerear los textos de los que tantas veces nos sentimos inseguras, con una maestra sabia que no por amiga deja de sugerirme ideas para mejorar... ¡cuánta suerte la mía!
Una entrevista familiar con mi tía Tere Goytia y las niñas Adry y Gaviota, degustando un almuerzo italiano larguísimo y delicioso en el domingo que nos tenía mareadas por el cambio de horario y las desveladas.
Me falta ver a mi querida Alicia Olivera, con quien no doy desde ayer, ir al Museo del Escritor, pasar por el mercado de Mixcoac y recoger las bolsas que diseña mi amiga poeta Diana Vallejo, para dar por terminada mi visita en la ciudad.
Es muy hermoso llegar aquí y sentirme siempre acogida, cuidada, apreciada, divertida, paseada... ¡ah, porque hoy iré también a la venta de libros en el Auditorio!... Pero, definitivamente, la querencia está en Ensenada, me esperan unos brazos cálidos, es decir, mi hogar.