viernes, 28 de octubre de 2011

Se nos termina octubre

Comienza el aire frío, el otoño se arrellana en las calles, la luz se achica un poco.
Hay que arroparse por las noches, buscar bebidas calientes o que nos calienten, y además, prepararse para la más grande fiesta en la tradición mexicana, que es el Día de Muertos.
Hace ocho años que me propuse dar a conocer a la Catrina de Posadas en el norte, porque para mi asombro, el norte estaba lleno de fiestas de disfraces ensangrentados y grotescos según mi humilde opinión. Entonces, como alucinada, decidí llevar a la Catrina a las calles, escuelas y museos. Primero fue en Monterrey, donde hizo camino por algunos años en el Parque Fundidora -con talleres de catrinas y calaveras y toda la cosa- y muchos otros lugares.
Ahora, desde que estoy en Ensenada, en Baja California, la Catrina sale a los bares porque en el espacio para el arte y la cultura local no la han admitido formalmente, aunque ella de todos modos se da sus vueltas por el espacio.
Anoche la llevé a una lectura de poesía en la universidad. Hubo varios poetas y cuentistas, músicos y profesores preocupados por difundir esta importante parte de nuestras raíces.
Esta tarde estará en la macroplaza, dizque firmando autógrafos, aunque dudo que alguien quiera la firma de semejante personaje, si nomás anoche cuando una estudiante chocó conmigo por accidente en el pasillo de la universidad se dio tremendo susto y le preguntó a su acompañante si no sería de mala suerte...
La nota diferente este año es que por primera vez, mi Catrina lleva su Catrín, que al final de la jornada la invita a ir al café...
Deliro por estar en los panteones del centro del país, en Veracruz, en Oaxaca, en Chiapas. Por dicha ya me tocó en , Tzin Tzun Tzan, Mich., con la obra del tenorio en el atrio del convento, pozole con maíz azul y un caleidoscópico panteón...
Mis amigas conocen esta afición y me traen papel picado de Puebla, muñequitos de azúcar del pueblo de Osiris, un perrito de barro de Colima, y este año Deyanira prometió jarritos pal mezcal, además de que arribó ya un petate para mi ofrenda.
En la siguiente entrega, las fotos de los catrines...

miércoles, 19 de octubre de 2011

Y si yo viera... (enviado desde el rincón de la depre)

¿Y si yo viera a través de la bruma?
Si adivinara la otra orilla,
ese extremo que también me conforma,
trozo de noche que se esconde en mi pelo...
¿Y si yo viera?
Si pudiera mantenerme en el sueño
donde las cosas son ingrávidas y no pesan ni duelen...
Y si yo viera
que lo que debo hacer es más sencillo,
ligero como el globo de mis nueve -pocos- años...
¡Y si lloviera!
y el agua me fundara,
si mis líquidos huesos ya o se detuvieran
y pudieran correr como los ríos
hacia la fuente final que nos aguarda...

lunes, 17 de octubre de 2011

Otra importante ausencia





Ahora del maestro Miguel Ángel Granados Chapa, que nos deja totalmente descobijados y sin Plaza Pública.
Como dije: Cuánto luto, cuánta ausencia. Cuánta necesidad nos deja de seguir orientándonos con esa luz precisa.
Que descanse en paz, sobra toda palabra.

viernes, 14 de octubre de 2011

Preparativos para Día de Muertos 2011

La Catrina con el maestro Francisco Merino en el Café Arábiga, Ensenada BC, 2010
Comienzo a calentar motores para sacar de nuevo a la Catrina. Este año, puesto que ya es bien conocida por aquí, me antojo de hacer una intervención a su atuendo, y además, por primera vez ¡tendrá Catrín!. Los buenos amigos están haciendo sus aportaciones para que tal cosa se logre, y por lo pronto, gracias al hombreballena-hombredelamancha el catrín llevará un elegante sombrero que viene desde España...
Por lo pronto estoy diseñando un cuello especial para la Catrina...
El año pasado el maestro Francisco Merino le dio su toque, y esperamos que este año también pueda hacerlo antes de regresar a sus lares a causa del invierno...
El día 27 de octubre será la primera presentación en los altares de la UABC en Valle Dorado aquí en Ensenada.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Andar entre las lobas

Solitas se atraen y se juntan, a veces para salir de caza: buscan alegría. A veces, ni modo, para lamerse las heridas. Pero también para sanarse entre ellas, exponer las alhajas escondidas, sacarle brillo a las memorias, encontrarles nuevas caras...
En las correrías nocturnas exploran otras voces y otros rostros de sí mismas, hacen descubrimientos divertidos, pierden la cabeza, se ahogan de risa...
A veces, -y ellas quisieran que fuera más seguido- sencillamente se juntan a desayunar, como este día.

domingo, 9 de octubre de 2011

Cuando las cosas "crecen"

Esta mañana me dirigí a mi refrigerador para hurgar en su interior en espera de un hallazgo para mi desayuno.
Había olvidado por completo que desde ayer por la tarde había quedado convertido en "El Señor Reri", gracias a la alquimia de cierto hechicero que lo hizo subir a las alturas, al menos a las mías.
Paola dice que ahora está tan altísimo que capaz que haya que hacerle reverencias...
Yo sólo sé que mi columna dejará de flexionarse en busca de cebollas o jitomates porque ahora todo queda a mi medida.

Ah, encontré para mi desayuno una buena dosis de ánimo aromado con deliciosas energías que me alcanzarán para pasar un día estupendo, con todo y gripa.

lunes, 3 de octubre de 2011

Trámites para el pasaporte

Sabía que las fechas para acudir a la cita de tramitación estaban siendo proporcionadas hasta con dos meses de distancia. Cuando llamé al número donde proporcionan las citas, me dijeron que podía pedir una extraordinaria (dos semanas) por 380 pesos. Accedí, y me dieron la fecha diciéndome en qué lugar debería presentarme.
Por angas o por mangas no me acordé de la cita y no acudí, y fue hasta entonces, al comentarlo con una amiga, que me enteré de que tenía que haber pagado la cita antes de presentarme.
Volví a llamar para reconcertar la cita y pregunté lo más que pude: ¿dónde tengo que pagar, cuánto, etcétera?. Me dijeron que en el banco, pero debería pasar a las oficinas de los pasaportes por el formato que hay que llenar. Lo hice. En el banco no sabían nada sobre el pago de la cita. Me salí para preguntar por teléfono y me dijeron que no, que la cita se paga en cualquier oficina recaudatoria municipal, que el banco sólo cobra el pasaporte...
Volví a sacar ficha en el banco para pagar pues el pasaporte y busqué la dichosa oficina recaudatoria y pagué.
Claro que estuve revisando cuidadosamente la cantidad de copias y documentos que solicitan para renovar el pasaporte, y con mi papelería en mano me dispuse a esperar pacientemente mi turno en la oficina.
En la fila me enteré de que hay personas que llevan dos semanas yendo y viniendo por papeles, porque como en todas las oficinas de gobierno de la localidad, han de tener prohibido decir TODO lo que se requiere, y han de hacerlo cosa por cosa, en cada vuelta que uno da. Porque por supuesto que no existe folletería con indicaciones al respecto, tiene uno que preguntar.
Estaba tamañita cuando llegué a la ventanilla porque ya me había dado cuenta de que estaban revisando las actas de nacimiento originales, a pesar de que el requisito decía sólo "dos copias". Mi acta de nacimiento original está como para ser exhibida en el Archivo General de la Nación, imposible andarla trayendo, así que respiré hondo y me encomendé a las divinas huestes que se encarguen de propiciar la solución de estos peliagudos asuntos.
El caso es que las copias que llevaba no eran así y tuve que salir de la oficina para sacarlas como ahora las querían, volver, entregar, llenar una forma y esperar a ser llamada.
Creo que al menos en la fila en la que yo estuve, fui la más afortunada. No me regresaron a traer más papeles -aunque en realidad sólo faltaba mi acta de defunción por llevar, contaba con un arsenal de documentos que pudieran solicitarme- y salí de ahí en tan sólo hora y media, ahora con la instrucción de esperar mi pasaporte a la pasmosa velocidad de entre dos semanas y mes y medio, y siempre y cuando lleve el papelito que me dieron para recogerlo...
Y muchas personas que ya estaban cuando llegué, se quedaron o siguieron dando vueltas.
Así son los trámites en las oficinas de gobierno en esta ciudad, en este país...

Los códigos que no entendemos

A veces siento que al hablar, ocurre como si usara distintos idiomas porque mi interlocutor/a no entiende nada, o entiende todo diferente. Me he hecho cruces, me he desesperado, he llegado casi hasta el enojo por eso, pero ninguna de esas cosas mejora la situación, sino al contrario, puede hacernos rodar por un enorme abismo de confusión y malos entendidos.
Ya en la soledad procuro reflexionar al respecto, me pregunto qué ocurre, por qué no puedo entender los mensajes o no me los entienden.
Entonces veo cómo cada cabeza es un mundo, viene de mundos distintos, y tiene -tenemos- sencillamente, diferentes códigos para entender las cosas.
Si tú y yo no tenemos los mismos códigos, habrá que estar preparados: en algún momento ocurrirá eso que tanto me desconcierta y puede que me lastime.
Sin embargo, como con los idiomas, una puede aprender a leer ciertos códigos, se va familiarizando y eventualmente será capaz de leerlos sin desfiguración, sin dramas y sin mayores consecuencias.