martes, 29 de noviembre de 2011

Del café



Ya conocen mi gusto y mi delirio por el café: su aroma, su textura, su sabor, el momento en el que lo disfruto, la taza que lo acuna... Así que entenderán mi alegría en los días en que estuve en casa de Mauricio mi hijo, porque diariamente me ofrecía cafés etíopes, cafés fuertes, cafés exóticos, ristretos o expresps o expeso americano o latte... así, sin ningún glamour de mi parte, simplemente levantada de la cama, sin la cara lavada, con el resabio de los sueños aleteando alrededor de mi cabeza, tuve el grandísimo gusto de tomar mi primer café del día a lo grande, con Mauricio de barista y la vista del Distrito Federal desde el sexto piso de San Pedro de los Pinos...