martes, 27 de septiembre de 2011

Visitación de la música



Estoy iluminada apenas por la lámpara del buró, tendida y arropada en mi cama con frazadas cálidas y perfumadas. Me dispongo a escuchar música, me recuesto respirando profundo. Los acordes comienzan de manera lenta y dulce, inundan la habitación tenuemente y subo el volumen para meterme más, para inundarme toda. Continúa la música y comienza la voz con sus distintos timbres y emociones... empiezo a sentir la resonancia en mi pecho, respiro un soplo distinto y armonioso.
Sigue el sax, sigue el piano, sigue la voz cantando esos poemas que dicen cosas que conozco y siento. Me crece el pecho, me siento tan feliz, reconciliada, en paz. Nada desentona, todo es vibración por dentro y por fuera como una sola cosa.
La luz pequeña de las lágrimas acompaña mi enorme dicha, mi sentimiento de estar aquí gozando de ser yo, de ser querida, de ser única, de haber recibido siempre tanto, de tener las manos y el corazón abiertos a la alegría y al amor...
Sigue la noche. Mi memoria reciente echa mano de ciertas palabras y miradas que han crecido en el jardín del sentimiento y me hacen palpar la plenitud de estar viva y ser amada.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Poema bello: reconciliación; gozando de ser yo...
Gracias por vivirlo y escribirlo con lo más autético de ti...marcela