miércoles, 7 de septiembre de 2011

Lo que me dice Steinbeck

De ratones y hombres es el libro de John Steinbeck que me di a la tarea de leer. En resumen se trata de un disímil par de personajes: George es pequeño, ágil y de semblante serio. Lennie es un gigante con fuerza descomunal cuya mente no llegó quizá a los diez años.
Juntos recorren campos de cultivo en California, trabajan donde pueden y viven al día. Pero son diferentes al resto de los trabajadores porque tienen el gran sueño de poseer un tramo de tierra y trabajarla para ellos, aunque claro, encontrarán dificultades para conseguirlo.

Entiendo que el autor retrata a la condición humana, al hombre. Por un lado está el buen juicio, la inteligencia, la seriedad, pero en el otro está la fuerza, que aunque no fuera desmesurada, no sirve de mucho cuando no se sabe qué hacer con ella. Peor aún, puede ser destructiva y autoaniquilante.
Un ser humano disectado es lo que veo en la novela. Un ser que enfrenta situaciones que pudiera controlar si pudiera vencer a los impulsos y prefiriera reflexionar antes de actuar, o si sus fuerzas positivas y negativas estuvieran equilibradas.



Steinbeck, según leo, plantea que un ser humano es incapaz de vivir plenamente cuando está desintegrado, cuando su mente no tiene la fuerza o su pensamiento no tiene el medio que le permita volverse acción, y está condenado a sufrir esa deficiencia expuesto a la explotación y al dolor, condenado a la búsqueda eterna, representada en ese pedazo de tierra que, según otro personaje de la novela, un hombre negro, "sólo existe en la cabeza de los hombres, igual que el cielo: nadie lo ha tenido nunca, todos hablan de eso pero nadie lo tiene ni lo tendrá".
El tono pesimista de ese anciano que ha visto cosas en su vida nos habla de la falta de esperanza que ante la inmensidad de la vida podría sentir el hombre. Y sin embargo sigue caminando y enfrentando las visicitudes que se le presenten, aferrado a sus creencias a o a su fuerza.


No hay comentarios: