lunes, 5 de septiembre de 2011

Desveladas

El sueño puede escapar por muchas razones: si estamos felices, infelices, enfermos, solos, preocupados... la mente comienza a roer el pensamiento que se desmigaja y multiplica, nos convertimos en una cajita con la misma música en todos los tonos sin que termine la cuerda, o al menos, no en las horas en que dura la noche que así se nos escapa con sus luceros y promesas de camas luminosas y lámparas acogedoras.

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