martes, 30 de agosto de 2011

Se me acaban rápido los días

Este mes, no sé si a fuerza de festejos o de acontecimientos, se me desapareció con una velocidad que como dijo el profe Merino, "me da miedo".
No puedo evitar recordar los días aquellos en los que esperaba impacientemente que transcurrieran los meses y los años para por fin cumplir quince. ¡Qué lento escurría el tiempo!
Ahora el pulso de la vida es distinto para mí, para el mundo. Y no sé si puedo cambiar la velocidad o ya metida en esa inercia me tengo que poner a vivir también de prisa.
Lo que no quiero es que la velocidad me arrebate los detalles, porque es de lo que vivo.
Tendré que aprehender, supongo...

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