lunes, 22 de agosto de 2011

Milagros, Milagros...

Hace tres años mi amiga Alicia de Huajuapan me pidió salir a ver a su terraza la flor de un cactus que sólo florea una vez al año, y quedé maravillada, tanto que me regaló un piecito que traje con cuidado y con esperanza de que mi dedo verde hiciera que pegara...


Cada año me dio puntual su flor, pero este invierno fue duro para ella, que se puso toda negra y no pensé que se recuperara... Sin embargo, el milagro de la naturaleza floreció, y aquí está la sorpresa:

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