martes, 12 de julio de 2011

A veces el cuerpo se queja...

a pesar de los cuidados o los mimos. A veces desata su memoria y nos hace malas pasadas: se sacude en espasmos, se duele entre sus huesos, se lacera la piel.
Atención, hay que poner atención a los mensajes del cuerpo. Yo, por lo pronto, estoy intentando saber qué me quiere decir esta columna desde hace algunos días... Hoy es el peor, la siento a punto de gritar porque requiere cuidados, moverse sin brusquedad y sin abusos, requiere ser tomada en cuenta como una estructura, sí, pero algo frágil...

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