jueves, 30 de septiembre de 2010

El mago


Tac-tac van sonando mis pasos. Mi propio corazón no me deja escucharlos, simplemente adivino. Tac-tac, sé que pronuncian mis zapatos conversando con la duela, recuperando una plática interrumpida.
En el autodescanso me detengo a contemplar el tiempo vestido con traje antiguo. A su lado se traba una balanza antigua con sus charolas pulidas. En lo alto, un ojo con párpados de vidrio iluminado de colores supervisa mis pasos que tac-tac continúan la sinuosa subida. Preside el candelero desde el techo, tan mudo y elegante como entonces, mirando intensamente mi regreso.
En el salón las ventanas hacen una caravana y el espejo, sin disimulo, me abarca de cuerpo entero.
Tras de mí, silencioso, el Mago ha seguido mis pasos. Con un pase aparece un cristal púrpura en mis manos. Toma forma de copa y al segundo ademán se llena de vino. El aroma es delicioso: temo que el mago me embriague con su magia. Sé que estaría atrapada en su palacio y regresar sería imposible.
El Mago es sigiloso, lo dice todo con los destellos azules que salen de sus ojos y con pequeñas volutas aromadas que emanan de su traje. Su mano toca mi piel y sé que toda esa resequedad es provocada por la ausencia.  A pesar de conocerlos, no me acostumbro todavía a sus pases mágicos. Cada vez que los hace no dejo de admirarlo. Por eso extiende ante mí su capa y al quitarla encuentro una exquisita vasija antigua de porcelana con un ligero perfume de jabón de olor. Sabe de mi debilidad, siempre quiere halagarme.
Me acerco a una ventana y el Mago provoca el mismo atardecer que tantas veces habíamos visto juntos a través de los árboles. He dejado descansar a mis zapatos que ya no hacen tac-tac. Mis pies desnudos rechinan en la duela, que no los reconoce.
Al fondo del salón está el Túnel del Mago. Nunca he cruzado esa puerta pero tengo la certeza de que esta vez, el hechizo del Mago será para que cruce. Se dice que la más pura belleza espera al otro lado y hay un placer sin fin que aguarda al que atraviese.
Temo perderme: estoy tan confundida con la magia y el vino que no sé si la oscuridad que estoy atravesando es del túnel o del sueño.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Sin más palabras... Mujeres que cuentan, el libro


Quiero presentar por fin el fruto de tantos días de trabajo, horas de insomnio, columna descalabrada, nervios y tensión, pero también de intensa convivencia, risas, comidas, vino, solidaridad, apoyo, todo provocado por este libro.
A Carmen Amato de Cd, Juárez, porque me hizo el tremendo favor de leerlo de un día para otro para darme sus doctas opiniones, y a la Maga Muñoz, de Chihuahua, que le pidió el mismo esfuerzo a otro escritor, Rafael Cárdenas, que se encuentra en Monterrey y nos hizo la introducción.
A toda aquella persona que intervino con su tiempo, consejos, cooperaciones, trámites, traslados y buena voluntad, no tengo palabras para agradecer por su confianza, ánimo, apoyo.


Con gran alegría les participo que la primera presentación y lectura será este sábado 2 de octubre en la Plaza Cívica, a las 5 de la tarde, en Ensenada.
No pudimos contar con el espacio de Cearte pero
afortunadamente contaremos con varios otros espacios para compartir el resultado de nuestro primer viaje hacia la memoria viva de cada una de estas increíbles Mujeres que Cuentan.


Quienes deseen contar con un ejemplar, pueden remitirme su pedido por correo o a este sitio para ponernos de acuerdo. El precio de cada ejemplar es de $ 150.00 más los gastos del envío, que dependerán del tipo de paquetería.


En la portada, fragmento de "Nosotras", hilo sobre tela, de Liz Durand.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Primera cosecha

Esta foto la tomó Alex, y con estos tomates de mi maceta comimos deliciosa ensalada...

La casa vieja

Hubo comida rica, música por demás agradable con Sexto, y la pisada de las uvas compartiendo con familias y amigos. Un cielo maravilloso, aire fresco, calor humano... ¡pura vida! y nada de dolor en mi columna, tendré que seguir esta receta...

sábado, 25 de septiembre de 2010

Algunas participantes

Esta es la primera foto de nuestro libro, con algunas de las mujeres que cuentan. Una feliz comida cortesía de María, con mole poblano y demás delicias, y una grata lectura por parte de cada una. Ahora, a buscar espacios para las lecturas.
¡¡¡Felicidades a todas, Mujeres que Cuentan!!!
Gracias por su confianza, misión cumplida.

viernes, 24 de septiembre de 2010

¡Buenas nuevas!

Por la mañana desperté temprano, luego de que anoche, ya casi para dormir, el dolor había disminuido lo suficiente para que yo descansara.
Lo primero para mí era llamar a Guadalajara para hacer averiguaciones sobre el paquete con el libro de muestra, pero recordé que tenía que buscarlo aquí en Ensenada, así que tendría que esperar a que dieran las nueve de la mañana para iniciar pesquisas.
Como anoche estuve acicalando mi colección de muñecas, había puesto a remojar alguna de su ropita que con el tiempo se ensució, así que me puse a lavarla y me dio una sensación curiosa y alegre ver el tendedero cuando la puse a secar. Nótese que el suetercito naranja lo confeccionó mi madre para una muñeca que me regalaron creo que cuando andaba cumpliendo 40 años. De pronto estaba yo convertida en un ser gigantesco, manipulando unas prendas diminutas, y eso me hizo sentir tan poderosa, sin contar con la otra, la verdadera razón por la que me sentí de esa manera: NO tenía dolor.

Café y pan dulce del que me trajeron Alex y Merino, y ¡al fin! la llamada a la paquetería. Pero no, ahora habría que esperar hasta las 10:30 que llegara el camión.
A las once de la mañana yo ya estaba en la oficina, me resolví a ir manejando atenida a que no es lejos, y pude al fin recoger la tan ansiada muestra por la que estuve esperando desde el martes. Llegué precipitadamente a casa para revisarla y entonces sí, llamar a Guadalajara para autorizar la impresión.
Pero para que se arranquen con eso, hay que pagar, y ahí empezó otro problema: volver a conducir a los dos bancos para poder hacer el pago ya sería muy temerario de mi parte.
Iris no era opción porque me había llamado antes diciendo que dos llantas de su auto estaban rotas. Busqué a Merino al celular y no hubo respuesta. Entonces, haciendo gala de esta red de amigos con que cuento, busqué a Yadi, a quien por dicha encontré y ella me hizo favor de llevarme a los bancos y a casa de regreso, donde nomás llegando marqué a Guadalajara para avisar del depósito.
A las tres de la tarde tenemos una comida con mole poblano que nos trajo María, con una lectura entre nosotras, previa a la del día primero de octubre en la Feria del Libro Técnico del Poli. Desde ahorita voy a descansar en espera de Iris que llegará para irnos en mi coche. Pero la emoción de todas estas horas de trabajo de parto no se me quita con nada, por eso quise compartir...

miércoles, 22 de septiembre de 2010

¡Otra vez!

Luego de estar por muchos meses adormecida debido al corte de una de sus ramas, ha decidido recuperarse y hacer caso de mis peticiones y cuidados. Nuevamente, me regala una estrella.


Nostalgia

Ésto viscoso y dulce que escurre de mi corazón como un cielo resquebrajado, con su vago olor a sufrimiento y maravilla, es lo que a veces no puedo seguir guardando en los rincones donde queremos ocultar al dolor. Puedo sentir cómo escurre inundando mis huesos y mis venas. Está cubierto de oro viejo pero su resplandor no cancela su origen, que es la pena. Aún así, qué magnífico tener esas goteras que dejan escapar esencias de nostalgia, de amor, de vida...
Como el llanto de un bebé, como los ojos de los cervatillos, la mansedumbre de los perros: así de cierto es que para tener estos tesoros es necesario haber amado con ternura de gorrión y con caricias de pantera. Haber vivido los momentos más dulces, las ácidas palabras de abandono, la fiera dentellada: soledad.


Poder amar con la cabeza llena de pájaros y flores, el corazón galopando en las nubes. Con los dedos crispados, con labios escocidos. Haber permanecido pendiendo de un recuerdo como hilo de cometa, haber quemado los pulmones con el aire punzante de la desazón: haber amado.


Ese es el pasaporte hacia este punto en el tiempo, hacia este lento deslizar de lo viscoso y dulce que de vez en cuando mana del corazón como un quebrado cielo.
Fotografía: "Nuda", monotipo. Liz Durand

martes, 21 de septiembre de 2010

Quiropráctica

Tengo esa enorme suerte que a veces me ha sorprendido, de haber dado -gracias a los buenos oficios de Iris- con un quiropráctico supereficiente.
Si bien las terapias no son dolorosas, las horas siguientes pueden ser incómodas. Pero el día de ayer, durante todo el día, ¡el dolor había desaparecido! Cuando desperté apenas lo podía creer. A veces ocurría que me sentía así al despertar, pero en cuanto me levantaba me daba cuenta de que el dolor era persistente. Y sin embargo ayer no, esperé por ver si estaba agazapado en alguna arruga de las sábanas y terminé por entender, con alegría, que NO tenía dolor.
Por la noche me tocó terapia y el día de hoy me siento atropellada y adolorida pero veo claramente que puedo mejorar. Eso me alienta el espíritu abatido con que anduve las últimas semanas, y sobre todo, el constatar, una vez más, que mi cofre de tesoros -mis amistades- sigue tan rebosante como siempre.
Desfilaron por la casa comedidas para que yo comiera y me pusiera cómoda, me hicieron compras y diligencias en el banco, me acompañaron, me escribieron dándome ánimos,me hicieron estos días menos dolorosos...
Así, ¿cómo no mejorar?

domingo, 19 de septiembre de 2010

Supongo que tiene que doler

Primero procuré poner toda mi atención en lo que él me indicaba señalando con sus ágiles dedos sobre una columna vertebral falsa, cada indicación que hacía su asistente acerca de mi diagnóstico de la resonancia. Me tomó por sorpresa ver que la parte inferior de mi columna está rotada y las vértebras "chuecas", los orificios a medio obstruir la médula, la escoliosis, la "inestabilidad", los 1.9 mm de diferencia que la hacen vascular... y el hombre preguntando sorprendido si había yo podido llegar caminando. Claro, con muchísimas dificultades y dolor.
Le comenté que anteriormente me habían dicho que era algo congénito. Me dijo entonces que de seguro mi madre ya estaría en peores condiciones, pero ella está totalmente sana gracias a Dios. No, mi padre tampoco tuvo ese problema.
Entonces vino lo peor, porque dijo que en tal caso se debe a traumatismos por golpes. Fue cuando me di cuenta de que estaba yo llorando... pensé en mi padre, en su furia alcoholizada y en los palos de la escoba rompiéndose en nuestra espalda...
El médico quiropráctico que ahora me atiende dice que es un problema severo que llevará mucho tiempo de aliviar, y que no puede hacer todo lo que quisiera por mi columna, pero me va a dar alivio. Por lo pronto no me puedo mover nada durante 48 horas, según sus indicaciones.
Pero no dejo de pensar en que quizá podría estar sana... y siento una enorme tristeza.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Águila de Acero

Llamó a voces a mi puerta. Reconocí a la chica delgada y de sonrisa fácil que vino la semana pasada. Me preguntó si podíamos conversar y salí a la terracita para estar con ella.
Sus balbuceos indicaban ideas de persecución y muerte, un padre ausente, falta de hogar. Dijo que su padre está en Japón y que se llama de un modo muy complicado que parece seudónimo en clave. También dijo que Sergio la quiere matar y que sus hijas están demandadas porque no le dan sus tarjetas del banco, donde tiene mucho dinero que no puede sacar. Le digo que se ve muy joven y sonríe.
Me dijo que soy muy bonita, con su sonrisa fácil. Le pregunté su nombre y dijo ser Aguila de Acero, saber de contabilidad y tener cuentas con bancos en Hong Kong y Francia . Pidió que le regalara hojas en un sobre de papel manila.
Luego me dijo que si la puedo ayudar hablando con sus hijas y con su papá. Le dije que sí, y cuando me dijo que soy muy bonita de nuevo, le dije que ella también y con su sonrisa fácil me pidió algo de comer, o manzana. Recordó, seguro, que la semana pasada le di una manzana porque no tuve comida. Esta vez dijo que si algo de ropa. Le di la blusa que me regaló ayer Iris, y sé que no se va a molestar, la chica se ve tan desprotegida. Dijo, o entendí entre líneas, que la detiene la policía y la quiere mandar "demente", pero ella dice que no califica para eso. Habla mucho en algo que podría ser inglés sólo que tampoco se entiende.
Sonríe y se iluminan sus ojos cuando le digo que también es bonita y que voy a hablar con su papá. Me abraza y besa mi mejilla cuando le doy las manzanas y la blusa. Está en los huesos pero sus ojos brillan mucho.
Me da una ternura que conmueve hasta las lágrimas. Sé que Iris no se va a enojar. Dijo que yo soy una Cora, y me lo dice sonriente. Sé que es algo bueno y pido a Dios por las dos.

¡Jááááá! Vaya diagnóstico...

"Rotoescoliosis lumbosacra dextroconvexa con vértice en S1, grado II.
Basculación pélvica hacia l aizquierda de aprox. 1.9 cm, probable acortamiento de miembro pélvico.
Osteofitosis marginal leve.

Pero eso sí: Adecuado contenido mineral.
Cuerpos vertebrales intersomáticos conservados.

martes, 14 de septiembre de 2010

lunes, 13 de septiembre de 2010

Días con espina

De la nada, mientras me preparaba para desayunar, un tirón en la espalda me hizo gritar, perder el apoyo de mis piernas y doblarme a gatas para intentar avanzar. Estaba en el baño, quería salir de ahí e incorporarme para ver si sentada el dolor era menos intenso.
Casi total la inmovilidad, casi cegador el dolor. Un tirón, sólo eso -pensaba, deseaba-. El sábado tuve que permanecer tiesa, como el domingo, como hoy. Estornudar o toser me provoca intenso espasmo en la espalda y el dolor sencillamente no cede, no aumenta pero no tiene trazas de desaparecer. Sin embargo, ya puedo moverme y las piernas volvieron a estar fuertes. Caminar me cuesta, tengo que procurar "acomodar" no sé cómo la cintura para poder levantar una pierna, dar un paso. Agacharme ni de chiste, ni estirarme. La cama me acomoda solamente si pongo almohadas en ciertas partes que nunca conozco, voy probando y donde siento apoyo y consuelo, la dejo. Así pude terminar de leer La catedral del mar y ahora no tengo libro bueno, el tal dichoso de las mujeres que danzan con lobos no consigue atraparme y en fin, voy a buscar qué leo mientras debo permanecer tan quieta porque sin poder sentada ni parada ni acostada mucho tiempo es un poco difícil pero qué dicha que pude limpiar las hojas del limonero lleno de bichos gordos con el agua de bicarbonato que ojalá le sirva porque cómo le ha dado trabajo tener sus brotecitos, algunos que hube de podar. Y también debo quedarme aquí  porque espero la prueba de mi libro, ya me informé de que se encuentra en la ciudad y ahora dependo del que entrega a domicilio... Y en lo que escribo me llega una llamada amorosa que me anima y me retiro porque a lo mejor puedo salir a comer...

jueves, 9 de septiembre de 2010

Espera desesperada

Sí, porque ahora que el libro ya se envió a impresión, falta que me envíen una muestra para la verdaderamente última revisión, pero ya como ansias por verlo.


Por otra parte, Jorge ha terminado, también superando la desesperación e impaciencia, el tercer dibujo de su serie, con menos dificultad que en los anteriores.





Por último, la foto de una pared que nos encontramos Iris y yo en nuestra exploración por una parte de la ciudad que no conocíamos... parecía un taller mecánico, pero no entendemos el mensaje.

martes, 7 de septiembre de 2010

Últimos detalles

Bueno, después de batallar por dos semanas con las fotos para la portada del libro, resulta que tuve que hacer uso del plan B porque no pude meter las fotos que me hizo Olivia Paredes para el propósito, y así he seguido batallando para que por fin pueda enviar a impresión. Me preocupa no entregar a tiempo, debe ser en este mes, y tengo todavía algunas dudas para cuando ya esté listo, como la fecha de la presentación y cómo se hace la entrega a las instituciones que apoyaron su publicación... pero ya será cuando pueda desprenderme de este trabajo que me ponga a averiguar.
Por lo pronto han sido muchísimas horas en la computadora intentando hacer el libro, porque sin conocer el programa de edición es muy difícil, y hago tremendo esfuerzo para aprender porque tampoco es que se me dé muy fácil entenderlo. Y para colmo, cuando creo que el resultado de tanto esfuerzo es bueno, viene mi asesor y echa por la borda tales ideas haciéndome ver lo ignorante que soy de todos modos, haciéndome sentir completamente inútil y hasta tonta... pero aunque no me guste y me sienta con un nudo en la garganta, sé que es mi modo de aprender en este momento y ni modo, todo sea por el libro.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Tengo una amiga de mirada fuerte...

¡Ay ojón!


Dijera Clavillazo. Pero mi amiga es fuerte de ánimo, de espíritu, de valores, de alegría por la vida, por la comida, los amigos, la lectura y un sin fin de cosas, y tiene un corazón igual de grande.
Mi pequeño homenaje para ella, con mi cariño de siempre.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

¿A Alguien le suena conocido?




La mujer salió de su habitación luego de quedarse hasta tarde en su cama. Se despachó para estar animosa y se dispuso a asear su casa. Pero recordó que debía enviar un correo, así que se puso buen rato frente a la computadora: el chat, el blog, poner las fotos, responder.
Sintió un jalón tan leve que le pareció imaginado.
Vio la hora y de un brinco llegó a la cocina. ¡Pechugas empanizadas! había decidido opíparamente. La noche anterior las puso a descongelar. Las tuvo marinando un rato y procedió a freir. Antes retiró del refri los champiñones y se acercó la mantequilla.
La primera pechuga estaba lista, la sartén requería una porción de aceite. Del preparado con ajo, pensó mientras estiraba la mano para alcanzarlo.
Cuando se dio cuenta el aceite goteaba y escurría por el horno eléctrico y otra parte del líquido viscoso estaba por todo el mueble del fregadero. Afortunadamente alcanzó a cachar el frasco. La sartén ardía, mejor apagar la estufa. Tenía una pechuga cruda en la charola del pan molido. Corrió hacia donde tiene las toallas de papel para recoger el aceite y sacó y destapó el bote de la basura de debajo del zinc. Comenzó a limpiar todo ese aceite pero vio que le tomaría tiempo, y su invitada a comer podría llegar a tiempo. Suspendió la limpieza para seguir con el pollo. Mientras intentaba empanizar bien la pieza notó que la charola se movía para todos lados. Descubrió que estaba ¡sobre la tapa del bote de basura! ¿cómo se puso ahí? Al retirar la tapa derramó el líquido aceitoso que contenía sobre los champiñones que acababa de lavar.
Puso otra pieza a freír y calentó el recipiente para los champiñones vueltos a lavar. Añadió la mantequilla y  los champiñones fueron a la sartén. Entonces pudo ir a la despensa a buscar las salsas para sazonar, y cuando agregaba un poco de salsa inglesa, se desprendió de la botella un anillo de plástico que fue a dar al sartén. 
Entre tanto, sabía que era el hazmereír de cuatro -¡cuatro! las había podido contar-  moscas que entraron porque no pudo cerrar la puerta de la cocina cuando dejó salir a su perrita, justo cuando iba por las toallas de papel para limpiar el reguero de aceite.
¿Cómo puede, en un solo momento, volverse todo extraordinariamente trabajoso y caótico? No recordaba haber sido tan torpe en toda su vida. Le costó un gran esfuerzo destapar el vino, las servilletas se arrugaron cuando las sacó y ahora que ve la estufa se pregunta en qué estaría pensando cuando la cubrió con papel aluminio dejándole unas alas a los lados como un avión de oropel.
¡Claro! al mirarse al espejo y ver sus pupilas dilatadas, todo tuvo explicación.