lunes, 6 de diciembre de 2010

Se nos perdió la Navidad

No sé si sea mi imaginación, pero tengo la sensación de que este año, la Navidad, o el llamado "espíritu navideño" está arribando tardíamente. No veo la euforia por las lucecitas y los árboles, y los anuncios con música navideña más bien escasean en la radio local.
No es para menos: la situación del país nos tiene con el Jesús en la boca cada que nos toca escuchar noticias, ya sea por el número de muertos que nos van a informar, o las nuevas correrías de los gobernantes, o incrementos en servicios o falta de empleos en las hojas de clasificados...
Para mí, ya será ganancia con que disminuya la violencia en estos días en los que se alientan sentimientos filiales hacia los prójimos, no me importa que no haya cena ni vacación ni regalos ni trabajo. Espero una tregua que me permita cobrar algo de fuerza para emprender otro año pensando que no, que éste no estará tan alejado de lo que todos queremos, que podremos organizarnos como sociedad y exigiremos o haremos lo necesario para comenzar a enderezar el rumbo que ya no sé desde cuándo se perdió.

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