miércoles, 28 de octubre de 2009

Santanazo?

No estoy segura porque no me he enterado si lo que ocurre afuera con el clima es un viento de los que aquí denominan "Santana". pero el aire está helado y muy fuerte. Estuardo mi perro está desesperado porque lo descompone mucho el viento, no sé si le tiene miedo o le baja la presión como a mí o sencillamente nos sentimos enfermos...
Dice Iris que ya se sienten los aires decembrinos pero con tanto sol a mí no me parece lo mismo. Lo que está clarísimo es que es un día plano.
Anoche comimos pan de muerto delicioso. Edgar, Paola, Merino y yo no paramos hasta verle fin. No hice chocolate sino café pero la velada aunque breve estuvo deliciosa.
Antier comimos con Merino, en la playa, y el cielo, el mar, la comida que hizo y la compañía estuvieron deliciosas. Pero cuando apenas terminábamos, llegó Luca preguntando qué hacer porque acababa de ver que atropellaron a una perra y pudo percatarse de que estaba viva, por eso fue por ayuda. Paola me dijo que la pusiéramos en una manta para recogerla y llevarla al veterinario porque nadie va por los perros atropellados. Eso hicimos, moví mi auto hasta donde estaba el animalito, ya un vigilante de una empresa la había quitado del arrollo. La subimos a la cajuela con ayuda de Merino y no slanzamos al veterinario. La perrita estaba inconsciente y convulsa. El veterinario dijo que para saber que tenía lo primero era sacarla del shock. Se quedó con suero y medicamento para el corazón y nos fuimos.
Anoche Merino nos contó que no pudo salvarse y murió en la madrugada... no hay cosa más horrible que ver perros atropellados en las carreteras, en las calles. Me pone a pensar en cuánto sufren sin que los demás hagan algo por ellos, y sólo Dios sabe cuánto tardan en morir, en descansar...
Bueno, al menos hicimos lo que estuvo en nuestras manos y tenemos la conciencia tranquila, aunque adolorida.

domingo, 25 de octubre de 2009

De parte de Silvia Delgado, este envío

Por Sonia Gómez Gómez



Lean esto: parece inevitable el debate ¿están los literatos famosos libres de culpa? ¿se vale que un escritor como García Marquez diga que abandera los derechos humanos e incluso haga discursos para defender a las asesinadas de Juárez y luego gane millones con una novela que incita y exalta los valores contrarios a su discurso?

!Vetemos todas a Gabriel García Marquez! Lydia Cacho

Sábado 20 noviembre 2004

El Colombiano, octubre 27 de 2004

Mientras el país se da golpes de pecho, se rasga las vestiduras, se asombra y se pregunta por qué crecen las cifras de violencia sexual contra los menores de 14 años, especialmente contra las niñas, nuestro Nobel y sus editores se llenan los bolsillos de plata con la “Memoria de mis putas tristes” que recrea las aventuras de un anciano que empieza su relato contando cómo “el año de mis noventa años quise regalarme una noche de amor loco con una adolescente virgen... Me acordé de Rosa Cabarcas, la dueña de una casa clandestina que solía avisar a sus buenos clientes cuando tenia una novedad disponible...”. La novedad disponible para el antañón de marras fue, por supuesto, una virgencita de 14 años” ... morena y tibia. La habían sometido a un régimen de higiene y embellecimiento que no descuidó ni el vello incipiente del pubis. Le habían rizado el cabello y tenía en las uñas de las manos y los pies un esmalte natural, pero la piel color de la melaza se veía áspera y maltratada. Los senos recién nacidos parecían todavía de un niño varón, pero se veían urgidos por una energía secreta a punto de reventar... Un tierno toro de lidia”. ¿Qué novelón tan parecido a la realidad? ¡Ah, pero claro! es que estamos en el mundo del realismo mágico, en el mundo de las miles de “puticas tristes” que no lo son porque les da la gana, sino, precisamente porque una cultura machista, perpetuada por la literatura, por los textos escolares, por la tradición, ha enseñado a los varones que tienen derecho a darse esos gustazos con virgencitas indefensas, con pieles ásperas y maltratadas.

Qué odiosa es literatura que reproduce el esquema de la mujer objeto; esa literatura que se vende como pan caliente y llega a los salones de clase y se convierte en un texto obligado, para que a los chicos no se les olvide que a los 20, los 40, los 80 o los 90, la sociedad les da el derecho de quitarle la ropa a una niña y violarla, sin que nadie le importe su indefensión, y su desgracia.

Yo protesto contra esta literatura sexista, venga de donde viniere, así el autor de marras se llame Gabriel García Márquez, que más bien debería haberse ocupado, a estas alturas de la vida, por contarnos historias que nos den luces para salir de esta noche negra de Colombia, donde los niños y especialmente las niñas, se han convertido en carne tierna para roedores humanos.

Yo me uno al coro de muchas mujeres que como yo estamos indignadas con la tal novela de las putas tristes, porque ya estamos cansadas de que la literatura hable de las putas que venden su cuerpo por el hambre y de que guarde silencio ante los “putos” de todas las pelambres que se acuestan con niños y niñas, no por hambre, sino por saciar sus inseguridades y por reafirmar un poder que no tienen.

¡Por Dios, señora, si es sólo ficción!, dirán algunos. Pero cito a Florence Thomas cuando escribe: “el lenguaje es el fundamento de la reproducción del sexismo; es un aparato de construcción y de representación de la realidad y por consiguiente de la acción sobre ella por medio de elaboraciones simbólicas. A través de él internalizamos ideas, imágenes, modelos sociales y concepciones de lo femenino y de lo masculino, entre otras. En este sentido no habrá ni devenir femenino, ni nuevos sujetos, si dejamos el trabajo sobre lo simbólico y sobre el lenguaje, todo ese sistema de representaciones del mundo que conforman los pilares de nuestras identidades.

Este domingo, en el suplemento Generación, de EL COLOMBIANO, Fernando Rodríguez L., director del suplemento cultural Blanco y Negro del diario madrileño ABC, argumenta que esta novela tiene prosa de maravilla pero una historia sin fuerza, endeble, mínima y aburrida. De acuerdo, y agrego: qué bueno que a la literatura se le despegue la aguja que marca siempre hacia burdeles llenos de putas y no hacia ellos como epicentro de una tragedia social que crece con el hambre y las desigualdades.

sábado, 24 de octubre de 2009

Los amigos



Hace varios años que tengo un amigo de esos que todos quisieran tener. Es discreto y respetuoso aunque a veces resulte un poco gruñón. Tiene un corazón de melcocha, un humor casi ingenuo, un apetito infantil, pasión por su auto, entrega a su trabajo y por encima de todo, una generosidad a toda prueba.

Esta mañana me avisó que descubrió un tesoro en las segundas, y pensó que yo debía tenerlo. Me contó de qué se trataba y no me sentí convencida de ir en busca de esa maravilla de la que tanto me habló.
Desayunamos juntos en mi casa y se marchó para hablarme dos horas más tarde diciendo que vendría por mí para ir en busca del tesoro, y si una vez mirándolo me negaba a traerlo a mi casa, entonces ya ni modo.

Llegamos a Valle Verde y encontramos un excelente lugar para estacionarnos. Casi de prisa me condujo a la tienda donde podría ver cara a cara ese hallazgo.
En efecto, ahí, en medio de los triques y el polvo, brillando con su propia luz, estaba un mueble con el que cualquiera puede soñar. Madera maciza, herrajes, cajones... en perfecto estado. Justo lo que una escribidora puede desear para pasar las horas dibujando letras, construyendo historias, persiguiendo versos...
Para cuando me di cuenta ya estábamos apalabrando con el segundero el precio y tiempo de entrega. Nos pusimos de acuerdo en cómo le voy a hacer para pagar, -mi amigo insistió en obsequiarme una parte del mueble- y de regreso a casa ya venía configurando nuevamente la sala de mi casa que tendría que recibir con bombos y platillos a su nuevo integrante.

Ahí está, instalado cómodamente al pie de la ventana, y no lo he llenado de cosas porque es tan especial que debo buscar precisamente eso, las cosas especiales que contendrá en sus espacios, los pequeños secretos, los papeles valiosos, los recuerdos.
Y a riesgo de que parezca un perico, seguiré repitiendo mientras viva: ¿Qué sería de mí sin mis amigos?
¡Gracias, Edgar, por haber encontrado ese tesoro, compartirlo, y ayudarme a tenerlo en mi casa, que es tu casa.

PD ya está la foto, aunque no le hace justicia al mueble. Al menos pueden imaginar el resto de su belleza...

viernes, 23 de octubre de 2009

¿Cuántos faltan?

El primero fue mi padre. Luego una tía de mis hijos y después mi hermano. Ayer me habló Elsie del DF para avisarme que Karen murió recién el día 20. Hoy por la mañana, otra tía de mis hijos...
Karen tenía 47 años y cáncer, además de dos hijas. La conocí cuando ella y Elsie eran novias de sus respectivos. Salíamos en parejas y recuerdo bien que Karen en un fin de semana en que fuimos a la casa de Tequesquitengo con la familia de Jos, su novio, estuvo en la alberca con Mauricio mi hijo enseñándole que podía flotar ahí también porque él tenía la creencia de que sólo flotaba en la alberca donde estudiaba natación. En ese tiempo me impresionaba que ella intentaba dejar de fumar y para ello llevaba un riguroso récord para, reloj en mano, fumar "solamente" un cigarrillo cada 30 minutos, y ni siquiera a la alberca se metía sin el cigarrillo en la boca...
No puedo más que seguir pensando en que no tenemos la vida comprada y que debemos apresurarnos a entender que hay que hacer lo que debemos de manera expedita, no para cuando "haya tiempo", porque con más frecuencia de la imaginada, podríamos descubrir que no lo hay.
Por eso entonces disfruto a mis amigos, comer con ellos, conversar, salir juntos, escribirles... y confieso que me hace falta hacer llamadas telefónicas, que son infrecuentes en mi caso debido a la aversión que le tengo al aparato.
No somos nada que no sea lo que sentimos y aprendemos. Podemos, por lo tanto, ser la luz o la tiniebla, o aprender a serlo a lo largo del camino que nos toque.
La vida es una increíble secuencia de cosas que nos tocan, agreden, maduran, aniquilan o engrandecen... es un toro al que, ni modo, hay que agarrar por los cuernos.

miércoles, 21 de octubre de 2009

La palabra nueva


Antes de irme a dormir he visitado el sitio de Pat, que puso unos poemas para niños, y recordé el texto que ahora comparto, que es de Luis Carlos Flores Mateos, de quien no sé nada porque en su libro "Para los niños ajenos", que compré en 1972, no se aporta ningún dato al respecto.
En los talleres para niños con los que trabajo, me gusta contarles este poema que los intriga y sorprende: El título es el del principio.

Mi mamá dice que tiene congoja.
Congoja, con-go-ja...
¿Será un pastel?
Con-go-ja...Sí, ha de ser
algo como las jericallas de Chonita.
¿Quién se la habrá traído?
Seguramente mi hermana,
que llegó ayer muy noche,,,

Con-go-ja... La habrán guardado en el aparador,
con llave,
como el chocolate, el azúcar y las rajas de canela.
¿Me arán antes una probadita a ver si me gusta?

Congoja, congoja... Temblará como los faanes
y será...¿de qué color será?
¿Amarilla? No...
Congoja... hoja...
¡Verde! Eso es: ¡verde! Pues claro: congoja, hoja,
y olerá como las hojas de naranjo
para el lavado de la nena.

¿Venderán congoja en la tienda de la esquina?
-"Quiero cinco centavos de congoja".
Llevaré un plato. ¡Huy cómo tiembla la congoja verde!
Se mueve como los flanes.
¡Y qué rica!...

- Mamá, ¿Cuándo me das congoja
de la que te trajo anoche mi hermana?

Pérdida de sueño o perdida de sueño...

Anoche me invitó Paola a ir a ver el espectáculo de los comediantes que vinieron al Festival de Octubre del que ya he hablado. Yadi me hizo favor de pasar por mí y nos lanzamos. Estuvo divertido aunque la última parte resultó bastante acartonada debido a que los chistes ya eran viejos.
Pero creo que la energía de la risa me dejó con mucha chispa y se me fue el sueño. No tenía ganas de ver tele ni de leer de manera que me puse a experimentar con mis pinceles, que hace rato que están abandonados.
Como siempre, me "metí" al cuadro. Poco a poco sus caminos me fueron atrapando, fui entendiendo el dictado de los colores, los cambios, qué quitar y qué poner... y en ésas anduve hasta que noté que temblaba: hacía frío. Cerré la ventana del estudio y seguí otro rato. Pero el frío no se me quitó y pensé que quizá era hora de terminar. Comencé la tarea más ardua: limpiar y guardar. Gradualmente me voy despegando del cuadro,, voy entrando a la otra realidad, la que indica que hace frío y que debe ser un poco tarde, la que me alerta con los ruidos de mi estómago acerca de que no he probado bocado... y cuando terminé y puse otra cobija en mi cama, vi la hora y quedé verdaderamente atónita: casi eran las cinco de la mañana.
¿Cómo pude no darme cuenta del transcurso del tiempo? Por estar fascinada, claro está. Y no es que haga cosas extraordinarias, que la obra sea gran cosa, no.
Es que resulta delicioso perderse entre los matices, las dudas, los avances de la creación recorriendo e lienzo o el papel pincel en mano, hacer las mezclas -batidillos, las llamo- terminar manchada hasta las cejas ¡pero feliz!
Así que este día, que comenzó a las nueve de la mañana para mí, he andado como sonámbula por las horas, las calles y las conversaciones que no por eso dejaron de ser interesantes y atractivas.
Merino quizá me vio más lenta que de costumbre pues debía esforzarme para encontrar las palabras o para recordarlas al platicar con él sobre nuestro eterno tema de las artes plásticas o la litertura... ni siquiera el café que me invitó sirvió para acelerar las revoluciones de mi cerebro...
Pero en fin, ya es noche otra vez así que voy a disfrutar del sueño...por lo pronto, y al no haber más a la mano, en brazos de Morfeo, ni modo...

miércoles, 14 de octubre de 2009

martes, 13 de octubre de 2009

La vida, la vida



Como saben, la vida siempre busca el modo de estar presente, de seguir, de no agotarse.
En el caso de las plantas, lo vemos con frecuencia cuando por más agua que les falte, siempre conservan algún brotecito, pobremente nutrido apenas con la humedad del ambiente.
Esta vez que estuve en Huajuapan, Alicia mi anfitriona me convidó unos piecitos de varios de sus cactus. Entre los que había en su casa vi uno que a ella le fascina por las flores que da. Me dijo que eran unas flores hermosas y luego pude ver que el cactus comenzó a florear.
Claro que me lo traje en una botella vacía de agua entre las cosas de la maleta sin grandes esperanzas de que pegara, por el clima, por la tierra y por el maltrato durante el viaje. Pero siempre me he llevado bien con las plantitas y en cuanto lo sembré se recuperó y siguió creciendo. Hasta el punto en el que, para mi asombro, está floreando.
Como se ve en la foto, tiene una gran ampolla que está a punto de convertirse en una flor estrellada, que ya verán cuando reviente.
Ah, la vida, la vida. Pensar que también nosotros somos como las plantas...

lunes, 12 de octubre de 2009

Bodegón de Sofía



Clase de hoy

Serenata

Corre la luna al centro de la noche
corro por algodones y perfumes.
Un pulso me demarca
el territorio azul de tu morada.
Tiembla la gota de canción sobre violines
y en el pecho un pozo
donde canta la luz.

domingo, 11 de octubre de 2009

Casa del sueño


Esta es la nueva era
parida con la rotura gigantesca
de una vida quemada por el rayo.
Es la nueva canción entre las venas
adormcida
tímida
calma de pera verde entre los huertos.

Nueva morada, nueva casa
ato de luz en el umbral
clavel rosado encima de la mesa
jaula sin pájaros, sólo alas.

Casa que vuela por las noches
cuando la luna,
cuando el sueño
que apacigua el motor rumoroso de su centro
donde las vidas minúscula cobran importancia,
se asoman sin la amenaza de los pasos,
exploran los rincones y los pisos,
suben o bajan escalones
averiguan si ya es profundo el sueño de quien duerme,
propinan el pinchazo
gota de sangre que garantice un poco más de vida
y terminó la madrugada
los gallos rompen la noche a picotazos
y se asoma la mañana.
Velos de luz le dan fisonomía a las cosas,
los objetos recobran su sentido
y en la cama esa mujer a punto de dejar los sueños,
la calidez de las mantas que la arropan,
las horas en que fue a otros mundos.
Se le tensan poco a poco los músculos
se recobra a sí misma,cambia el ritmo de su respiración,
abre los párpados aunque todavía no vea.
No pudo ver la huida de las vidas diminutas hacia las madrigueras.
Ahora es turno de ella, pone los pies en el piso
como si detuviera el giro de los sueños,
se incorpora.
Esa mujer comienza el nuevo día sin darse cuenta
de que su vida se quedó en la noche.

viernes, 9 de octubre de 2009

Qué cerca está la muerte

Claro, ya lo sabemos pero tendemos a creer que quizá esté más cerca de otros que de nosotros.
Esto viene a reflexión porque anoche me llamó Mauricio mi hijo impresionado porque resulta que en el trabajo él viaja con mucha frecuencia a Querétaro, y cantidd de veces lo hacía acompañado de uno de sus colegas.
El caso es que la última vez -ayer o antier- su amigo se fue solo, desconozco la razón por la que no fue Mauricio.
Pero a cierta hora de la tarde llamaron de un hospital de Querétaro para informar que el compañero se había accidentado y se encontravba aparentemente grave, en el lugar.
Lo primero que hice fue dar gracias por mi hijo, y en seguida,, como se lo dije a él, pedir por el otro muchacho. "Hay que estar en oración", y me contestó que por eso me llamaba, para que con mis "buenas conexiones" -según él- pidiéramos por la salud del joven y la tranquilidad de su familia.
Por eso me recuerdo lo cerca que tenemos a la muerte. Porque bien podría haber sido yo la desafortunada que estuviera escuchando terribles, dolorosas noticias.
Hoy llamé para saber más sobre el joven y lo único que me informaron fue que hasta el momento "está estable". Y sigo rezando para que regrese pronto a su familia, o para que, si nos es la voluntad de Dios, les de resignación y fuerza para superar tan mal trance.
Que Dios nos ayude.

PD: Me llamó Mauricio: su amigo tiene seis costillas rotas, un pulmón perforado y trauma craneoencefálico. Chocó contra un árbol, mismo que cayó y desbarató por completo el espacio donde va el copiloto... El joven sigue estable.

Casi nueva

Sí, después de la reacción de mi cuerpo la semana pasada, ahora me siento energizada y optimista, y al decir de Iris, "he vulto a ser yo". Ahora estoy tomando unas gotitas de lo de las flores de Bach y veré cómo resultan.

Revoloteando mis papeles en busca de unos documentos, encontré un puñado de poemas que alguna vez me dedicó un poeta y que tiene largo tiempo que no había vuelto a leer. Para documentar mi vanidad, darme ánimos ahora que las añoranzas y melancolías me rondan con la llegada del otoño y el presagio del invierno, compartiré el poema que esta mañana me levantó más el ánimo:

XIX (HOYUELOS)

Si cuando amaneces
ya no sientes este abrazo,
ni los besos en los hombros orillados
o en tu cuello.
Si ya no te das
ese minuto para recibirme,
si tus camanances no me dan esa sonrisa
detrás de los rayos que el sol
coló entre la cortina
y que no son sino mis dedos
y el latido que roban de la aurora.
Si pones más distancia a la distancia,
es demasiado inhumano tu castigo
a quien no pudo callar cuánto te amaba
en aquella orfandad de las palabras.

Si en el aire móvil ya no adv iertes
subrepticio mi cariño,
entonces dime qué debo hacer para olvidarte
y que cn el olvido ciego
se restañe la herida que dejé en tu orgullo
de saberte mujer
entera y de una sola pieza.


Camanance: Hoyuelo que se forma a cada lado de la boca en algunas personas cuando ríen.

lunes, 5 de octubre de 2009

Consecuencias del reiki

Mañana hace una semana que fui a una sesión de reiki con una chica que me recomendó Merino. Nunca había ido a ninguna y de hecho, ignoraba yo en qué consiste.
Llegamos a una casa pequeña muy agradable, con atmósfera de paz, música y vistas aéreas de paisajes irlandeses en una pantalla de televisión.
Pasé primero y se me indicó recostarme en la camilla de masajes. Había una música de tipo orienta, al parecer especial para inducir la relajación. Luego de practicar algunas respiraciones profundas se me pidió cerrar los ojos y así estuve durante 90 minutos, excepto que en algún momento me tuve que voltear boca abajo en la camilla.
Al terminar, la master reiki hizo referencia a mis padecimientos, algunos de los cuales ya tenía yo identificados, y la manera como me estaba "alineando". Dijo que probablemente me sentiría cansada en las próximas horas, o tendría un poco de diarrea o quizá me diera gripa.
Al día siguiente cuando desperté fue como si en la noche hubiera yo tomado pastillas para dormir y siguiera bajos sus efectos. No fui capaz de levantarme ni siquiera para ir a comprar agua, con tanta sed que me dio. A duras penas a las tres de la tarde me pude bañar para dar mi clase de las cuatro, y me fui a la cama temprano por el cansancio.
Otra cosa que noté fue una especie de alergia o reacción en los ojos, que me provocaba lagañas, visión borrosa y comezón en las pestañas, percibiendo cierta resequedad.
Siguieron los días más o menos en ese tenor, hasta el día de ayer, en el que no me sentí al cien por ciento bien pero sí considerablemente mejor.
Mañana es la siguiente de probablemente siete sesiones para quedar completamente bien y pienso seguir con el tratamiento.
Lo que me sorprende mucho es cómo puede la master reiki proyectar la energía, o visualizar la mía, para poderme ayudar. Ni siquiera es un masaje, por lo que resulta completamente subjetivo el asunto, y sin embargo pude palpar las consecuencias, ya que no existe otra razón para justificarlas.
Pero cada vez estoy más convencida de que la mente es una maravilla, y estoy dispuesta a experimentar esta curación, sobre todo porque me hace mucha falta y más en estos tiempos en los que cualqurier médico, por inepto que sea, cobra dinerales y receta medicamentos carísimos sin que siquiera pueda garantizarnos la sanación, ya que no todas las veces le atina a la enfermedad.
Por otro lado:
Las crías de las lechuzas siguen creciendo y dieron sus primeros vuelos.
Comienza el festival de octubre, ayer hubo un video cubano en la explanada de Cearte y la semana pasada un monólogo.
Espero poder aprovechar todo lo que pueda de este festival cultural, viene de nuevo el ballet chino pero creo que está algo caro...
Ah, ya tengo chaca chaca otra vez, ¿ya lo había dicho?

jueves, 1 de octubre de 2009

2 de octubre no se olvida

He recibido de mi querido amigo Óscar Wong este recordatorio poético sobre la tragedia que nos pesará siempre, y lo comparto a manera de homenaje a los caídos y en conmemoración de una fecha que no podemos olvidar.



Mi madre cuenta

Mi madre cuenta
que nací hambriento;
era rechoncho y colorado
(dice);
tenía una cuna
heredada de otros niños
-mis hermanos-
y por eso tengo
la sangre de colores.
“Naciste hace más
de veinte años,
atormentado, predispuesto”.

Pero miente, mi madre miente,
porque yo nací
“... un día
que Dios estuvo enfermo,
grave”,
nací una tarde descubierta
entre gritos y otras cosas
que me duelen:
Tlatelolco, dos de octubre.

Óscar Wong

(De su primer poemario He brotado raíces, Edit. Katún, Méx., 1982, p, 13)