viernes, 28 de agosto de 2009

Echar de menos...

Esta es una ciudad pequeña que si bien tiene actividades, la verdad es que uno debe esforzarse mucho por entretener sus horas de ocio o los fines de semana. Es quizá lo que provoca que una tienda a convocar a los amigos con frecuencia, a visitarlos, salir con ellos, inventar algo.
También está el caso de mi amigo el del corazón atropellado, quien a pesar de la distancia porque vivía en otra ciudad, cuando yo estuve en crisis hace unos meses, siempre me envió mensajes de apoyo y ánimo, y lo menos que puedo hacer ahora es corresponder, aunque será también a distancia. Pero admito que no hay como estar a un lado del amigo, escuchando su sentir y sus palabras.
El caso, sin embargo, es que también voy a regar mis plantitas de allá, mis amigas a quienes veo muy poco y tienen años acompañándome por este medio: Maritoña en San Juan Teotihuacán, Marielena Cerecero allá creo por Lomas Lindas, las poetas de Azcapotzalco Estela y María Elena Solórzano, en fin, gente cercana y querida que espero visitar un poco.
No puedo ocultar mi júbilo por la proximidad de una cercanía a mi familia, hermanos, tías, primas etcétera, que tan rara vez ocurre o al menos para lo que quisiéramos.
Aquí me esperará esta casa con su terraza nueva, a lo mejor también con nuevos vecinos, mis plantas si no son calcinadas por estas insólitas temperaturas de 37 grados, y claro, mis amigos.
Voy a ver museos, a comer en el mercado, a andar en el metro, a reconocer a esa ciudad tirana que no deja de hechizarnos.
Y como cereza del pastel, iré con Pablita a Veracruz, siquiera por un fin de semana.
¡Pura vida!

jueves, 27 de agosto de 2009

Temperaturas


Son casi las once de la mañana y pretendo intentar no hacer un escándalo por el hecho de que estamos a 33 grados, como en los últimos tres días que nos tienen agotadas, secuestradas y más mensas...
El lunes Sofía mi alumna inició una copia del natural, un jarrón que el año pasado me regaló una sobrina. Ayer concluyó su sesión de seis horas de esta semana, así como su cuadro. Como aquí va la foto, sobran palabras.
Le dejé un buen de tarea para estas próximas semanas en que no voy a estar porque me traslado al DF con Pablita a la revisión médica de la que esperamos muchas cosas, entre otras, según Paola, que ya le retiren el medicamento... Veremos, dijo el ciego.
Me llevaré a mi perrita Nube que por dicha ha mejorado y está más contenta aunque también desmayada por el calor en estos días.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Cosas y casos

A veces sucede que la vida nos pasa encima, y resulta que nos toma por sorpresa. Damos por sentadas una serie de cosas que a la mera hora, resulta que no estaban tan definidas o tan sólidas o tan permanentes como pensábamos.
Las relaciones con los demás son difíciles, particularmente las de pareja.
Y cuando uno de los involucrados es un verdadero artista, más difícil aún.
Porque el artista vive de y para su arte. No está consciente de los convencionalismos, no considera prioridades tener casa, socializar, convivir con los hijos.
Quien se relacione con alguien así, debe saber a lo que se atiene, sólo basta ver la serie de películas que hay sobre el tema: Picasso, Giacometi, por ejemplo. El arte es la única prioridad, por encima de la propia supervivencia o salud. Por tanto, queda atrás todo lo que se relacione con la pareja y demás.
Claro, estar con un artista es un poco tocar también la gloria, departir con alguien diferente, con un punto de vista que no tiene que ver con el común de los mortales. Pero hay que tener solvencia de todo tipo para poder estar a la par de un artista, y sobra decir que no es fácil. El artista siempre parece egoísta a los ojos de los demás. No tiene tiempo para entregarse a otra cosa que no sea el arte, su trabajo. Y de ahí derivan los problemas.

En la vida ordinaria, cuando no hay artistas de por medio, las relaciones de pareja son difíciles. Y cuando existe un rompimiento muchas veces caemos en el error de querer sacar un clavo con otro. No es más que eso, un error que pagaremos más tarde.
Lo digo porque está viviendo una situación semejante una pareja de amigos, y veo que ella, equivocadamente desde mi punto de vista, se está apresurando a relacionarse nuevamente con alguien más.
Creo que primero hay que retflexionar, sanar las heridas, renovarse, y luego salir al mundo y a sus tentaciones. Creo que en toda relación que acaba hay un período de luto que hay que cumplir para llegar sano a cualquier otra opción.
Pero no es más que mi punto de vista. Veo con tristeza a mis amigos equivocarse y hacer cosas que les van a costar más tarde, pero no puedo hacer nada que no sea estar ahí para cuando me requieran.
Y mientras tanto, hacer votos para que pronto encuentren la calma y lucidez que les permitan seguir su camino sin atropelladuras, sin dolores.

lunes, 24 de agosto de 2009

Llenar los días


En el ocaso, cuando la hora de las hadas,
cuando no es noche ni es día,
esperas esa sensación que te dará sorpresas.
Nunca se sabe por anticipado
si tendrás un cosquilleo feliz
o un doloroso graznido del ave solitaria.

Esa señal te asignará a la noche,
que alistará los sueños invocados:
quizá podrás volar sin alas
o regresar a tu pasado.

No sabrás cuántos sueños han poblado tus horas
despertarás entusiasta o cansada
según las posiciones de lo astros.

Y te preguntarás de nuevo
si con eso se llena cada día,
cuando por la mañana abras tus ojos.

viernes, 21 de agosto de 2009

¿Lluvia!


Supongo que por ser temporada de ciclones y esas cosas, algo nos está tocando porque en pleno primer día de la Verbena, comenzó a llover por la mañana.
Siempre provoca en mí la lluvia la misma evocación por mi terruño y sus verdores, como recién escribí a una amiga. Aquí no hay aguaceros -los niños creen que eso es el señor que vende agua-, y no alcanza a percibirse el delicioso olor a tierra húmeda como en el sur del país, donde las calles se convierten en ríos.
Además, he visto en las noticias que estamos en la peor sequía creo que de treinta años, de modo que la escasa lluvia que ha caído aquí se agradece aunque sólo sirva para que recordemos cómo es ver llover.
En mi casa, las luces encendidas, agua caliente para té, la terminación de mi bordado sobre el maíz y por encima de todo, una flojera infinita y la disposición de sentarme a la ventana a ver pasar la vida, esta vez desde adentro.

jueves, 20 de agosto de 2009

La vida de todos modos

Estuve alicaída como era natural con lo de mi hermano. No podemos exculpar del todo a las hormonas y en fin, a la triste condición humana que a veces no amanece con todo de su lado.
Releyendo mis escritos me doy cuenta de que he sido injusta porque he hablado mucho de lo que siento, naturalmente, de cómo percibo lo que me sucede. Peo ha habido de todos modos mucha luz y no la menciono, abatida como estuve por la oscuridad de mi amargura o cerrazón.
Tengo que hacer notar también la cantidad de correos que recibo de mis amigas, el cariño que siempre depositan para que yo lo reciba, sus llamadas en mi cumpleaños, sus cuidados o regalos. todo eso he tenido también, sin mencionarlo.
Y es gacho ver cómo la mente nos hace jugarretas y el simple extravío de un teléfono nos pone a sentir que nadie llama, que ya no le importamos al otro, etcétera.
Fantasmas en la cabeza siempre sobran. Qué bueno que hay días como el de hoy, en el que amanecí con energía y claridad para ver estos errores, omisiones de cosas importantes que había dejado atrás y que, curiosamente, son parte de lo que me está apuntalando para seguir con mi vida.
Gracias, amigas, gracias amigos, gracias familia, gracias Alex.

lunes, 17 de agosto de 2009

Nunca puedes cantar victoria


¿Quién serás esta noche en el oscuro sueño, del otro lado de su muro?

Jorge Luis Borges


Comenzó este desasosiego que me inquieta porque al principio no le encontraba la razón, no me lo explicaba. Es una sensación de angustia, de incomodidad.
Cuando me detuve a pensar lo suficiente para darme cuenta de que no es por la muerte de mi hermano -porque no es esa la clase de tristeza lo que siento- me enteré de que tiene que ver con las fechas y el clima.
Las fechas, porque al acercarse el cumpleaños de Paola viene también el aniversario de los primeros síntomas de su grave enfermedad y el recuerdo de todo eso todavía me estremece, y peor si lo relato a alguien, pues no puedo hacerlo sin temblar.
Y el clima porque ya retirado el calor que nos trajo locos, el ambiente ha enfriado y sobre todo por las noches, lo que me hace recordar, junto con la luz que ha cambiado, mi separación de Alex.
Por eso digo que una nunca puede cantar victoria: creí que estaba más superado este asunto. que mi tranquilidad dependía exclusivamente de mi fiera voluntad.
Me equivoco: si pasa un día entero sin que hable con Alejandro, mi corazón pega un brinco cuando suena el teléfono. Me doy cuenta de lo mucho que pretendo y que en el fondo no soy, y me pesa.
Estoy tratando de no precipitarme al pozo de las lamentaciones y mucho menos de predisponerme con actitud equivocada hacia el otoño que viene, y sé que va a costarme. Dos veces he intentado leer la carta que escribí y sellé el día último del año pasado para que fuera leída el último día de este año. Contiene la esperanza de que, al leerla, me encuentre con que estoy mejor que entonces. Tenía tanto dolor y tanta soldad que la escribí a manera de tabla de salvación, pensando que no sería posible estar peor que en ese momento y menos aún al cabo de un año.
He vencido esa tentación de leerla y lo he hecho porque en el fondo es un sabotaje hacia mi esfuerzo para estar bien, pues aunque Alex y yo ahora somos amigos, perdí definitivamente a mi pareja y eso es algo con lo que tengo que lidiar.
Así que sigo aquí dia por día, contando solamente pequeñas victorias de veinticuatro horas de duración, lo mismo que duran las batallas...
¡Cuántas cosas me han sucedido este año! Definitivamente tengo mucho qué aprender,

sábado, 15 de agosto de 2009

Sorprendente

A veces una no puede creerlo, pero la vida sigue, exactamente igual que antes, durante y después de que nos ocurra una tragedia. Es el caso: tenía que poner obra en una exposición colectiva el día 14 y ni siquiera me acordaba por lo ocurrido con mi hermano. Cuando vi el tiempo estaba encima y salí corriendo el mero día para montar lo poco que llevé.
Al salir nos fuimos a un bar en donde la música fue increíble, una verdadera descarga, un pasón que necesitaba para dejar correr mi emoción. Rock del bueno, con buenos músicos y buena compañía.
Y el día de hoy, finalmente, se vinieron a despedir las nietas de Iris, que de paso se llevaron los trabajos que habían terminado del taller. Cansadas, de tanto argüende, paseo, mitote, fiesta, playa, sol, amigos. Pero felices y con la idea de retornar el próximo verano.
Cosas que terminan, cosas que comienzan. Eso es vivir, sencillamente.

jueves, 13 de agosto de 2009

Cálida despedida


Estuvimos tomados de su mano, rodeando su partida y deseándole paz. Escuchó, cuando puse mi mano en su pecho, que le pedí que descansara. Todos estuvimos sobriamente tristes, despidiéndonos por sólo un tiempo y sólo de su cuerpo. El médico estuvo desconectando cada vez más cosas, pendiente de los datos de los aparatos. Hasta que dijo que hacía no sé cuántos minutos que ya no respiraba, y que su corazón, tan grande, se movía por reflejo.
Después, en la funeraria, también estuvimos con él como cuando en su casa: música, amigos, y la cada vez más cierta sensación de que no se había ido. Los rezos fueron un consuelo, los de las dos iglesias. Toda la noche estuvimos ahí, leyendo las cartas que le llevaron, tomando café, conversando.
Al medio día vino la misa de cuerpo presente, sobria. Nuevamente nos despedimos, a petición del sacerdote, rociándolo con agua bendita. Su hijo leyó un hermoso poema dedicado a su padre, y sorprendentemente, nunca le tembló ni se quebró su voz. Porque estábamos contentos de que hubiera dejado de sufrir, porque pudimos despedirnos, porque estuvo la familia.
Coronó la tarde el viaje al crematorio y casi noche, la urna con sus cenizas llegó a su casa, para seguir siendo anfitrión de su familia.
Esta mañana se rompió el encanto: mis hermanos venidos del DF regresaron, mi madre volvió a su casa y yo ya estoy en Enenada. No siento su ausencia, no siento que lo extraño. Tengo la sensación de que en cualquier momento tomaré el teléfono, marcaré su número y seguiremos conversando como siempre.
Sí, Descansa en paz, manito. Nosotros intentaremos lo mismo.

En la foto, mis demás hermanos y su hijo montando una guardia.

lunes, 10 de agosto de 2009

Descansa en paz


Jared Omar Durand Goytia
Nov1956-ago 2009


Jared:
Hace apenas dos semanas me fui a empinar los papalotes que me hiciste.¿Cuánto pensaba en ti entre más hilo soltaba! La lejanía convirtió en un puntito esa magia de papel elevada por las nubes. El viento lo hacía colear, y el instinto o el cuerpo solitos, recordaron qué hacer para elevarlo. No se cayó ni se me reventó el hilo. Aun que ya no lo viera, tiraba de mí con fuerza y yo seguí soltando metros y más metros. Y pensaba en el que hicimos una tarde, de niños, y llevamos a empinar a la lomita. También voló tan lejos que el hilo se rompió.
Y hoy, en el hospital, también se rompieron tus hilos, también te fuiste a volar sin ataduras. ¡Qué pobres nos quedamos sin el viento de tu risa! “Descansa”, fue lo último que te dije pegada a tus oídos, y te quedaste al fin más dormido que nunca, descansando. ¡Cuánta contradicción con tu reposo, que anhelábamos tanto! Porque se nos vinieron muchos llantos: el de la infancia, tu ausencia, tu reencuentro...y el de tu sufrimiento que tan eterno se nos hizo.
Y aquí nos tienes, hechos un mar de lágrima por esta súbita orfandad desconocida, la de perder un hermano en plena vida.
Mi papalote está guardado. Su estructura, construida con tus indicaciones y tus otras manos, las de tus hermanos, descansa aquí en mi casa. Tiene tu corazón, tu risa encima. Y sobre todo, tiene el aprendizaje de tu vuelo.
Cuando me toque volar, me prestarás tus alas para que rompa el hilo.
Tu hermana Liz

martes, 4 de agosto de 2009

Ah, la luna, la luna...

Remedio casero



En el espejo bruñido de la noche
siento el miedo,
me asustan las presentidas fauces del dolor.
Cada vértebra es un pozo de angustia,
las horas por venir un túnel sin final.

Por la rendija se asoma la luna.
Debo tomarla para aliviar mi fiebre.
No la alcanzo,
no cabe en el vaso,
no la puedo tragar.

Una voz dice a mi oído
"la luna no te va a curar".
No es soluble en el agua,
imposible aplicarla en las heridas.

Yo quiero un poco de su nácar para ayudarme a dormir.
quitarle a la noche el vaho de mi dolor,
soñar que se sueltan
las amarras de mi espalda.

No haré caso de la voz.
Sé que la luna en dosis adecuadas
es un remedio casero que nos heredan las hadas.
Es cuestión de saber cómo posarse
en el espejo bruñido de la noche.


Desde la tarde en que salimos a la miniterraza en busca de alivio por el calorón que se sentía en casa, vislumbramos la redonda belleza de la luna. Para la noche, nacarada y no tan fresca, la energía de la luna ya me había tocado. Y aquí estos modestos versos, que desde luego nos recuerdan a Sabines.