viernes, 30 de enero de 2009

Por una rendija pasa el sol


Me fui a la cama con mi negra cobija de silencio. Me miraba la noche sin saber qué pensar: ¿Qué tanta sufridera es esa? ¿Por qué no disfrutar sencillamente la deliciosa oscuridad, la tibieza del silencio? ¡Qué ignorancia! cualquiera sabe que la noche dura poco, que su negrura silente es pasajera, que ni siquiera la luna iluminada es permanente.
Ciclos, estamos hechos de ciclos. Ahora ríes, ahora no. Ahora vuelas, ahora no. Ahora te aman. Ahora no.

jueves, 29 de enero de 2009

¿Será el frío?

Ahora resulta que me aqueja una reuma en la mano y en un pie. Raro, porque hay que convenir en que el frío no está tan intenso como en los días pasados, en los que anduve temblando dentro de la casa y no podía dormir.
No sé si será el frío o este silencio que aunque no lastima, pesa. Siempre he dicho que me agrada el silencio porque deja que mis oídos, tan sensibles, descansen. Pero hay de silencios a silencios. Y el de esta noche es uno negro y fuerte como el café, como el dolor, como la ausencia...

miércoles, 28 de enero de 2009

Tenemos en el olvido...

A quienes en el pasado nos dieron un país lleno de sueños de igualdad y justicia. Es bueno conocerlos, pues ya es mucho pedir recordarlos. Y es bueno ver que al menos alguien sabe con quiénes es nuestra deuda. Aquí un fragmento de lo que dijo AMLO en el zócalo:
Sin rodeos, López Obrador subrayó que en México subsiste una república aparente, simulada, falsa, con poderes constitucionales, pero en los hechos un grupo ha confiscado todos los poderes. “Esta especie de dictadura encubierta, no sólo ha nulificado la vida democrática, sino que ha causado una profunda desigualdad económica y social. Hay pocos que tienen mucho y muchos que tienen poco”, acusó.

El flagelo de la delincuencia es producto de la falta de crecimiento económico, de oportunidades de empleo y de bienestar, es el fruto podrido de esas políticas antipopulares que se han venido imponiendo a lo largo de 26 años, mencionó al afirmar que dicho fenómeno que azota a todo el país no se resolverá con policías y soldados, con cárceles, con amenazas de mano dura, con penas más largas, con leyes más severas, sino a partir de un cambio profundo en todos los ordenes de la vida pública de México.
Andrés Manuel nos recordó las palabras de Miguel Hidalgo quien enseñó que “el pueblo que quiere ser libre, lo será; que el poder de los reyes es demasiado débil cuando gobiernan contra la voluntad de los pueblos”.
Y cuando no tengamos lo suficientemente claro del por qué estamos en esta lucha, porque hay algunos que a veces se preguntan: Y qué nos proponemos y qué buscamos. Nada más no olvidemos las palabras de Morelos, cuando les dijo a sus allegados: “Quiero que hagamos la declaración de que no hay otra nobleza que la de la virtud, el saber, el patriotismo y la caridad; que todos somos iguales, pues del mismo origen procedemos; que no haya privilegios ni abolengos. Que todo el que se queje con justicia, tenga un tribunal que lo escuche, lo ampare y lo defienda contra el fuerte y el arbitrario.

Que como la buena ley es superior a todo hombre, las que dicte nuestro Congreso deben de ser tales a que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia, y de tal suerte se aumente el jornal del pobre, que mejore sus costumbres, alejando la ignorancia, la rapiña y el hurto. Que se eduque a los hijos del labrador y del barretero, como a los del más rico hacendado y dueño de minas”. Y cuando necesitemos fortalecer nuestras convicciones, emulemos a Juárez cuando decía “que el enemigo nos venza o nos robe, si tal es nuestro destino; pero nosotros no debemos legalizar un atentado, entregándole voluntariamente lo que nos exige por la fuerza”. Y cuando nos falte idealismo, pensemos en ese extraordinario luchador social, Ricardo Flores Magón, que decía: “Cuando muera, mis amigos quizá escriban en mi tumba: ‘aquí yace un soñador’, y mis enemigos: ‘aquí yace un loco’. Pero no habrá nadie que se atreva a estampar esta inscripción: ‘aquí yace un cobarde y un traidor a sus ideas’”.

martes, 27 de enero de 2009

Sigo buscando trabajo

Pues parece mentira pero con todo y ser la nueva y flamante directora del Colegio Unifront (Colegio Ensenada), la señora Ana Laura es un desorden en dos patas que únicamente me hizo perder tiempo y esfuerzo. Nunca atendió mis llamados telefónicos, las veces que hablé con ella es porque fui a buscarla al colegio, me pidió mi proyecto de clases por escrito y al final, sin atenderme personalmente, me remitió con otra persona que dijo que no me necesitan y que cuando les haga falta me llaman.
Todo eso después de que Ana Laura me dijera cuánto podrían pagarme, cuál era el horario y a qué alumnos habría que darles clase. Le pedí a su secre que le dijera que me hablara y jamás, obviamente.
Me pregunto cómo alguien así puede "dirigir" un colegio, pero para colmo, parece que en Ensenada esa actitud es una especie de costumbre local...
Así que seguimos en la búsqueda. Me dan ganas de hacer caso del puro gusto y lanzarme con la Maga y la Maestra a Chihuahua y San Luis Potosí a hacer lecturas y talleres por el puro deseo de estar con mis tremendas amigas y en contacto con la poesía, que aquí por supuesto está ausente.
Pero para conseguirlo tendremos que ponernos en serio con nuestor plan de vender tortas porque si no, con qué ojos, como dijo el ciego.

lunes, 26 de enero de 2009

Y parece que las cosas se acomodan

Muchas veces, desde niña, pensaba que debería ser como los caracoles para llevar mi casa a cuestas por donde quiera que fuera. Es porque nos mudábamos con frecuencia y siempre resultaba muy pesado llegar a casas o ciudades diferentes, conocer gente nueva, escuchar distintos ruidos. Encontrar nuevos lugares a las viejas cosas es algo que lleva tiempo. Y la experiencia nos va ayudando a encontrar más rápido esos espacios.
Así me pasa ahora: lenta pero creo que firmemente las emociones se me van acomodando, la rutina empieza a formarse de nuevo tímida, incipiente, muchas veces aún desconcertada.
Alex y yo sufrimos del mismo mal, y cuando nos sentimos deprimidos nos hablamos para consolarnos. Una vez que comienzo a entender que no puedo cambiar nada y que debo aceptar lo que sucede, subo el primer peldaño hacia la sanación. Con la amistad que nos ha unido por tantos años, no nos es posible alejarnos una de otro. A veces comemos juntos o nos vamos al café o vemos una película. Pero todavía a veces me descubro en la casa hablando en voz alta con él, preguntando alguna cosa, como si estuviera. Son momentos difíciles pero pasan y de ese modo, poco a poco nos vamos instalando en esta novedosa vida que nos estamos trazando. Es bueno saber que no estamos peleados, que no rompimos lazos y que, cada quien desde su trinchera, seguirá pendiente del otro mientras nos dure la vida.
Este fin de semana me trajo tranquilidad haber pasado el sábado con Alex y haber comido con él y con Paola el domingo. Es el modo como dejo de sentir que estoy abandonada. Es un poco sentirnos como novios, cariñosos pero cada uno en su casa.
Como le dije a la psicóloga: estoy echada pa delante porque sé que de esto nadie se muere, no importa cuánto duela.

Para el anecdotario: ya encontré la olla para hacer palomitas a la vieja usanza, tenía muchos años de no comer palomitas como las de mi infancia. Y ahora el siguiente objetivo es encontrar la licuadora porque esta mañana hacer agua de guayaba fue un ritual que me tomó usar una jarra de vidrio, una ensaladera y un improvisado colador porque el que tenía se lo dejé a Alex. Trituré la fruta con una cosa para hacer batidos y le tomó años. Pero al menos el agua quedó rica, según confirmó mi amiga Iris que observó divertida las maniobras para luego acompañarme a La Pradera, en donde su amiga Adriana nos ofreció unos tacos de lengua, sesos y cabeza sencillamente incomparables. Años de no tomar un consomé de borrego...

Y por si fuera poco, el amigo Piere me entregó este día mi computadora ya compuesta y recompuesta y como me instalaron línea telefónica hace tres días, estoy de nuevo conectada con el mundo desde mi casa...

sábado, 24 de enero de 2009

Densidades

Amanecí deprimida, con la garganta angustiada y con dolor en el pecho, dolor agudo y punante. Sé que no estoy en riesgo de infarto, solamente aquejada por el mal de amores. ¿O debería decir desamores?
No me quise hundir yme trepé a la caminadora. Cada queno podía pasar saliva pedaleaba fuerte y cuando me ci cuenta había pasado media hora.
No tengo que preguntar por qué. Tengo que buscar el modo de sanar, de recuperarme, buscar en ese espacio que construimos Alex y yo por diecidiete años la fuerza o la materia que me permita continuar mi vida de manera más cómnoda y tranquila. A veces me desespero por sentirme decaída, por respirar sin que entre el aire, por tener los ojos hechos agua y la gar4ganta atorada. Pero me digo que es normal, no puede camiar todo de pronto, me debe llevar tiempo acomodarme en este espacio que todav ía percibo incierto y doloroso, este espacio nuevo que Alex al parecer tiene mucho más claro que yo, al que no termino de acostumbrarme porque ni siquiera lo tengo definido.
"Morirás sola", dice un verso. Todos morimos así, nadie nos acompaña a cruzar ese umbral, pero creemos de todos modos que habrá alguien que por lo menos cerrará nuestros ojos ya sin brillo. Solos iremos a entregar las cuentas, cargaremos cada quien nuestra maleta de comas más o menos buenas, dejaremos una huella más o menos profunda, pero iremos solos no importa el silencio o el escándalo que hagamos en el último momento, de cualquier forma no se podrá salir por esa puerta acompañada...
¿Vivirás sola? Eso es más incierto, está más difuminada la imagen, quizá por inesperada, quizá por no deseada. ¿Pero en verdad es sola? ¿O sólo a veces y en cierto estado de ánimo? y después de todo ¿no sucede en cualquier tiempo, acompañada a sola? ¿Cómo descifrar la estrañeza de esta nueva especie de soledad? ¿Cómo explicar su rara densidad que pesa?
Enero 22, 2009

domingo, 18 de enero de 2009

Aviso

Sigo sin tener internet es por eso que no he respondido algunos correos pero sé que me siguen en el blog, así que ojalá me tengan más paciencia para cuando volvamos a enlazarnos por correo. Un abrazo cariñoso para todas y todos los que me han dado sus palabras de aliento y apoyo, no los dejaré en mal y cuando menos pensemos, estaré de nuevo en pie y brillando...

Señoronas

Pienso en ustedes, mis amigas, cuando alguien me dice que debo socializar, que no puedo ser tan solitaria. Lo que ocurre es que quienes me ven aquí no saben de qué manera estamos conectadas, hasta qué grado siento y sé que están conmigo con su abrazo y sus palabras siempre, no nada más cuando algo me sucede.
Es invaluable para mí poder escribirle a alguien de lo que siento y pienso y saber que me entiende tan exactamente que a veces no es siquiera necesario que de yo mayores detalles. Vaya, es ya muchísima ganancia recibir correos impecables, sin faltas de ortografía, comprensibles, lógicos y por si fuera poco, inteligentes y cálidos.
Entonces para qué quiero "socializar", si mi red de amigas está siempre a la distancia de un correo, si sus palabras de aliento, de alegría, de solidaridad están a la vista cada que yo quiera o necesite, como ustedes.
Así que pienso en ustedes, en lo rica que soy porque ese cofre de mis tesoros hace tiempo que no está vacío, y me da por pensar que más bien deben socializar quienes tengan esa necesidad de bullicio y por qué no, de superficialidad pasajera que a mí no me ha llamado la atención y sin lo cual me la paso tan bien como aquellos que tienen la costumbre de socializar y establecer relaciones quizá superficiales y muchas veces pasajeras.
Me quedo con ustedes, mis amigas, confidentes, cuasi madres, hermanas, compañeras, cómplices, donantes, mujeres hermosas, inteligentes, comprensivas, sensibles, señoronas. Y delante de cada una de ustedes, con profunda reverencia, me quito el sombrero.

Hoy fuimos de visita a ver a mi madre a Tijuana. Mi hermano no mejora, ahora tiene más sondas para sacarle el agua que tiene en los pulmones, quisieron operarlo pero no aceptó. Está muy desmejorado y no dejo de pedir a Dios que lo socorra y nos de fuerza. Paola sigue bien, se terminó los polvos vitamínicos y necesitará más pero ya vendrán en camino de parte de su tío Roberto. Mauricio en las mismas, sin empleo y yo esperando por el mío que no se ha concretado. Pero luchando, como siempre.

miércoles, 14 de enero de 2009

Los dias siguen pasando

Y no termino de ubicarme porque todo es nuevo y diferente pero al final las cosas son las mismas y aunque yo no soy exactamente la misma, se hace el intento.
Mi alumna de siempre acaba de volver a tomar clases conmigo, ahora en mi nueva casa. Las cortinas ya quedaron puestas, falta solamente una.
Y estoy preparando el proyecto de trabajo para el lunes, asi que con la idea en la cabeza de mantenerme ocupada espero que los dias pasen como las pastillas que me tomo de madrugada cuando la migraña me convierte en algo dolido y desmadejado...

jueves, 8 de enero de 2009

Ya casi queda lista

Conforme se van acomodando las cosas, aunque no estén todavía en su sitio permanente, y conforme se van haciendo las conexiones de la estufa, del gas para el calentador, etcétera, la vivienda se va convirtiendo en hogar.
A la rosca de reyes no fueron todos los que quedaron pero supongo que estuvieron quienes tenían que estar porque sabían que era importante para mí, por simple que sea una partida de rosca. Recibir a los amigos es ofrecerles tu casa, y por ahora este lugar en donde habito está todavía en vías de ser mi hogar.
A veces hay sonidos, música, palabras, que me recuerdan que no estoy en lo que fue mi hogar por tantos años: no estoy con Alex. Bueno, supongo que sucederá por un buen tiempo y tengo que atemperarme porque de lo contrario nunca me recuperaré. Mi humor cambia a lo largo del día, a veces me siento optimista pensando que voy a estar bien, que estoy comenzando bien a pesar de todo, pero a veces sí me ataca la soledad, me doy cuenta claramente cuán solos estamos cuando tenemos una pena porque no podemos compartirla cabalmente y además, cuál es el caso de agobiar a los demás con esa sufridera que es más bien individual, personal, pesada.
Ayer hice de comer por primera vez: arroz rojo con verduras y pollo en mole de chile colorado. No estuvo mal para la primera vez.
Esta mañana se me fue acomodando la cocina pero casi terminé cuando llegó Alex para que fuéramos a comer.
Todavía no tengo internet ni teléfono en casa, y creo que quizá la próxima semana.
Desde ayer, por la ventana, veo pasar a los escolapios rumbo a la escuela que está a la vuelta de mi casa. ¡Qué tiempos aquellos cuando estaba en las escuelas en Nuevo León! Espero que, a pesar del silencio de la directora que me ofreció el empleo, la oferta siga en pie y cuando menos lo piense me encuentre yo de nuevo frente a un grupo...
Por otro lado, Pablita tiene hoy su primera consulta de seguimiento después del hospirtal... veremos.
Mi hermano sigue internado desde el día último del año. Pido a Dios que le de fuerza para continuar.

lunes, 5 de enero de 2009

Una casa vacía

Desde hace días se oye el eco de nuestras voces en la que fuera nuestra casa. Esta noche por todo lado parece zona de desastre: cajas con cualquier cantidad de cosas, libros, mis muñecos, mis cuadros, mi material de día de muertos, un inexplicable árbol de navidad, etcétera.
La otra casa, la que apenas comienzo a llenar de mí, mis cosas, mi presencia y mi esencia, ya va tomando cuerpo. Por las noches crujen sus maderas y esta mañana pude darme cuenta de cuánta luz entra por todo lado, ya que anteriormente como estubo nublado o con lluvia no había podido apreciarlo.
En la entrada ya tengo dos macetas, que es lo que le va dando vida. Y mañana, para comenzar a llenarla de calor humano, vamos a partir la rosca de reyes en mi casa. Ya tengo estufa con gas, gracias a la pericia de Edgar, pero sigo sin el calentador de agua para la regadera.
En fin, poco a poco... por ahora estoy moida, mi columna me está matando que anoche no me dejó dormir.
Pero la buena noticia, es decir, el notición, es que ya tengo empleo a partir del próximo lunes, y será como me gusta, con niños.

Textos del día dos...

Despierto de la noche espesa y dolorosa,
abro los ojos a una luz amarga.
El horizonte dónde queda,
a dónde apunta la rosa de los vientos.
Nada es azul ni verde, nada es blanco,
la oscuridad palpita entre mis venas.
Soy una sombra fragmentada
por las partículas de ausencia que proyectas.

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Nada es eterno y lo sé pero no sirve
saber que pasará toda agonía.
Este dragón consume cada fuerza
que en el dolido corazón quedaba.
Signos de luz espero en el mañana
mientras el llanto lava mi condena.
Afuera el zopilote de la ausencia
pretende su banquete con mis huesos.
Pues bien, que espere hasta que muera
o se aleje, infeliz, cuando yo vuelva.


enero 2, 2009

jueves, 1 de enero de 2009

Día uno. (Adiós a la cotidianeidad, en la foto)


A lo mejor eso es todo: un camión cargado de muebles traqueteados, familiares, queridos. A lo mejor somos eso por dentro: patas desvencijadas, maderas gastadas, aromas rancios. O quizá podríamos ser, a veces, un gran cuarto vacío en donde el eco nos gasta su pesada broma.
El frío adentro y afuera, marcas de polvo alrededor de cuadros que no están, fotografías que son cuchillitos de palo, llaves que sirven sólo para cerrar...
Calendarios que no tienen más hojas, lámparas fundidas, anillos que se dejan de usar.
A lo mejor también podríamos ser un cuarto más pequeño que no aprisione al eco, un mueble renovado con aceite, con olor a hogar tibio y querido. Podríamos ser rayo de sol en la maána, pintura en la pared, llave que abra, reloj acompasado.

Día uno y no sé qué voy a ser, no sé con cuál de los pasos iniciar, mis pies caminan torpes, avanzan simultáneos el que quiere pisar plano y fuerte y el que se queda atrás. En el centro, la mordida que recuerda que tengo corazón, uno pequeño y lastimado que palpita y busca el ritmo, la tibieza, quizá alguna certeza. En la cabeza confusión, vidrios mojados, algunas flores secas.

(Esto no es permanente, lo sé. Pero he de apurar hasta la última gota para dejar atrás un vino que puede hacerme mal. No es malo llorar, no te inquietes. No lloro porque sea tu culpa, es solamente que la vida a veces nos encaja una espina que saldrá más tarde y olvidaremos esa picadura. Pero ahora, para mí, es tiempo de aguacero, es temporal que como todos, pasa. Habrás de tener paciencia para verme atravesar las densas aguas, o te harás del olvido que permita que no veas cuánto moja el agua.)