martes, 30 de diciembre de 2008

Dos textos del día veintiseis


Uno
Otra vez confirmar que no tienes raíces, que hoja al viento de toca peregrinar, cruzar caminos, quizá mares, sostener otras manos o soltarlas.
Llorar pero sin detenerte ni aflojar tu esperanza, apretar fuerte los ojos y los dientes cuando la soledad te de su dentellada.
Otra vez sin saber en dónde para, a dónde se dirige tu destino, quién va a cerrar tus ojos.
"Levántate y anda", no hay que desfallecer ahora. Lázara, no te detengas, no te dejes caer, no pierdas estos pasos aunque te confundan, aunque tus plantas caminen sobre cardos, no caigas, no te hundas, no pierdas la esperanza.

Dos
No sé lo que hago aquí, ni cómo vine.
Este páramo salado que me agrieta los pies
calcina el pensamiento.
Falta el aire conocido y azul que respiraba,
ese aroma inocente como de hoja tierna.

Soy una hormiga que ha perdido el rumbo,
que no tiene conciencia.
No hay seres en estos alrededores infinitos,
ni siquiera sé si asomen las estrellas.
Sólo sé que es enorme el vacío que me llena,
y al tocar con mis dedos esta arena me doy cuenta:
estoy gritando en medio de tu corazón y tú no escuchas.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Después de Nochebuena


Ayer no hizo el frío que esperábamos, y tampoco cayó lluvia. Lo que llovió fueron fuegos artificiales, mi perro Estuardo no paraba de temblar por los tronidos.

A veces da la impresión de que la navidad no es mas que eso: millones de puntos de luz palpitantes delineando las casas de los que tienen la suerte de vivir bajo techo. De que la navidad no va más allá de las enormes filas en las tiendas y comercios, o un delicioso y excesivo banquete.
Creo que en general hemos perdido mucho el rumbo. Hemos llegado al punto de tener en nuestras manos el hueco de lo que fue la navidad, cuando los comerciantes o manipuladores no le habían colgado etiquetas con un precio. Nos dejamos llevar, corremos a comprar no importa qué, tenemos que sentirnos poderosos derrochando más de lo que tenemos.
Recuerdo cuando la navidad significaba tener la presencia de toda la familia, de los que vivían fuera de la ciudad, que llegaban contando cosas extraordinarias, que nos relataban cómo funcionan los elevadores o, más adelante, las escaleras eléctricas. Cuando todos mis tíos se volvían niños y hacíamos panes de lodo en el patio, jugaban con la pelota, salíamos a caminar de madrugada.
No me recuerdo desenvolviendo regalos y estoy segura de que aunque pocos, debió haberlos. Tampoco recuerdo alguna comida en especial. Recuerdo en cambio a mi abuelo tocando la guitarra, a toda la familia en el patio rompiendo las piñatas y a los niños esperando al final por su aguinaldo, esa canastita llena de dulces, nueces, silbatitos de barro, silbatos de plástico con forma de pájaros a los que se les ponía un poco de agua para que "cantaran" al soplarlos.
Y cómo olvidar las "Ramas", grupos de niños que se hacían maracas con corcholatas insertadas en un alambre, adornaban con globos y pazcle -heno- una rama de pino y salían a las calles cantando las canciones en donde pedían aguinaldo en cada casa. Siempre quise salir a cantar la Rama y no para recibir los dulces o dinero, sino para sentir que era parte de todo eso que ocurría en la navidad...

Paola finalmente fue a casa de su papá. Yo no salí de casa porque en la mañana me caí debido a que se me dobló un pie y por la noche ya tenía muy fuerte el dolor y no podía moverlo con comodidad.
Nosotros pedimos pizza -comí muchísima-, tomé una copa de vino y estuvimos viendo una serie que rentamos en la televisión. Una rutina cotidiana que pronto dejará de existir...
El día de hoy esperamos la visita del Güero y Lety que vienen de San Diego a dejarme unas cosas. Es alentador ver que una puede elegir a su familia: se elige estar con ella, acercarse en los tiempos difíciles, compartir las alegrías...
Por lo demás, mi hermano ha estado estable después de todo, aunque siempre con sus altibajos. Ya pasó su cumpleaños y acaba de pasar Nochebuena, así que estamos de plácemes contando con su compañía.

El día de hoy me antojo chocolate, tengo una reserva del que hicieron para mí en casa de Marisol, allá en Tezoatlán, y pienso convidarlo a la familia que viene...

En la foto mi obra "Árbol genealógico", para recordar que mis raíces vienen de lejos y son tan profundas que este cambio será como un otoño, y cuando acabe, mi follaje estará reverdecido y sano, y podré sentirme renovada.

martes, 23 de diciembre de 2008


Esta es mi primera taza de café decente en el Tomas de la Diez, a donde fuimos a refugiarnos un poco del frío luego de pasar a recoger el tanque de gas que Carlos me prestó.
Este día fuimos Paola y yo a mi depa porque me ayudó a armar un estantero y a dar unos toques de pintura. También se hizo algo de limpieza y noté que sí se siente frío, no lo había sentido hasta ahora. Me dí cuenta que el camión del agua pasa casi a media mañana haciendo tremendo escándalo.
Los estantes quedaron mal, por la noche que Alex y yo fuimos a dejar el tanque, él me hizo notar en qué consiste pero ahora hasta mañana lo arreglo.
El frío está tremendo, aunque son once grados el aire es heladísimo y esta casa va de mal en peor con lo húmeda que se siente. Tengo ropa tendida dentro de la casa desde ayer y no ha secado, hace rato dejé media hora prendidas las hornillas de la estufa a ver si eso ayuda un poco.
Al parecer mañana es el gran día, o mejor dicho, la gran cena, pero para nosotras, Paola y yo, será más que común. No tenemos ánimos navideños para pasar Navidad. Yo no haré nada en casa por obvias razones y espero que ella pueda ir a casa de su papá o de alguien para que no se quede sola aunque las dos convinimos en que si nos quedamos solas no pasa nada. Pero sé que yo voy a estar con Alex...
Ella lo que más desea es que se acabe este año en el que no le fue nada bien de salud pues haciendo recapitulación se da cuenta de que en realidad de la mitad del año hacia acá estuvo enferma y quiere ya dejar atrás ese capítulo.
Yo me resigno a esperar lo que hace falta para que inicie mi nueva vida, intentando configurarme todo en mi cabeza para que no me tome por sorpresa.
En fin, la letra de la canción me sigue dando vueltas en la cabeza, como un eco que espero sea cada vez más chiquito: "Esto de jugar a la vida, es algo que a veces duele"...

lunes, 22 de diciembre de 2008

Humedades



"Por algo pasan las cosas", dijo mi tía Cris. Espero que no tengan que pasarme seguido todas estas cosas que me suceden últimamente con todo y que han servido para que una red de familiares y amigos me tienda su mano y su hombro...
Llueve mucho, aunque a veces son sólo pelitos de gato pero mojan. Esta casa está más helada que nunca porque ya se está desmantelando. Las paredes del estudio se ven como si no estuvieran terminadas, hay huecos por todos lados.
En mi nuevo departamento no aparecen humedades, o al menos no todavía. Y menos con el hecho de que van dos días en los que no hay agua en las llaves. Dicen que escasea más en verano, por lo que debo prevenirme.
La generosidad de la familia y amigos me tiene cubierta: me prestarán un tanque de gas, y me acaban de obsequiar un futón y un refri pequeño. Eso me aliviana tanto como para sólo tener que comprar el calentador para la regadera, que encontraba yo tan caro. Y falta apuntar que también voy a poder tener colchón para mi nueva cama individual. La cama no es nueva, sólo su talla en mi "nueva" vida.
Porque vivir sola no es nuevo para mí, pasé montones de años así, criando a mis hijos y deseando que la soledad fuera otra cosa, algo que pudiera uno sacudirse y dejar colgado -o mejor aún, tirado- en alguna parte. Años deseando tener a alguien con quien compartir los miedos, las angustias, las responsabilidades de los hijos y la escuela, los médicos, la renta, todo.
Dios aprieta, solamente. Nunca terminamos ahorcados y cuando fue mi tiempo, tuve al compañero que necesitaba. Cuando se cumplió nuestro ciclo, como ahora, cada uno fue a buscar su vida por su lado, sin distanciarnos y sin dejar de apreciarnos.
Esta vez espero que será igual. Aunque los años no pasan en balde y una no tenga más piel lisa ni esté al tanto de la moda en la música o canciones y en cambio ya conozca cualquier cantidad de achaques... Espero que la amistad y el cariño prevalezcan, pienso que no puede ser de otra manera.
Este aprendizaje, como todos, me será difícil. Por eso ahora tengo la cara llena de humedades, pero no nos engañemos: es solamente lluvia, y pasajera.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Comienza la mudanza


Por lo pronto estoy llevando en la cajuela del auto las cosas del estudio, que es lo más copioso de mis cosas porque a lo largo de los años he reunido material tanto didáctico de mis cursos y diplomados, como para trabajar. Además tengo los libros que ha editado Conaculta con el Conarte de Nuevo León, especiales para los niños, y algunos en los que yo participé también.
El problema será meter en una superficie que es la tercera parte de lo que actualmente ocupo, todo eso que tengo. Espero que alguna escuela oficial me haga caso y pueda llevar a donar algunas cosas.
El día de ayer en uno de los viajes me quedé afuera porque la chapa se quedó trabada. tuve que ir a buscar a un cerrajero que me abriera y en eso perdí tiempo pero al menos pude armar dos estanteros y acomodar ahí las cosas. Necesito calcular bien el espacio.

Por la noche una cena "para que me distraiga", aunque confieso que en mi cabeza y en mi corazón, la zumbadera tristona de la separación nunca se acaba.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Veleta

Decía la letra de una canción que cantaba Amparo Ochoa "Esto de jugar a la vida es algo que a veces duele..."
Y sucede que en estos días, alternativamente voy cambiando de ropajes: de pronto soy optimista y me siento agradecida con la vida porque tuve a Alex mucho tiempo; de pronto me siento asustada como una rata vieja y achacosa que quién sabe cómo enfrentará la vida; de pronto se me viene la gotera del llanto con sólo mirar las cosas que hemos tenido y reunido por todos estos años... y también de pronto me llena la esperanza, la convicción de que todo pasa, que voy a estar bien, encontraré trabajo y viviré de la mejor manera.
¡Ay dolor! Pa qué digo que no si sí...

La mejor manera

Quizá nuestro quehacer con el lenguaje nos permita hablar de la manera como lo hacemos Alex y yo. Quizá nuestros entendimientos estén conectados quién sabe desde cuando y quién sabe cómo exactamente. El caso es que cuando nos hablamos muchas veces nos entendemos de una manera amplia y vívida, si es que eso puede dar a entender algo.
Así seguimos, indagando en nuestros interiores qué hay en los recovecos que no estaban tan a la mano, no aparecían en la superficie a simple vista.
Ahora que se ha replanteado nuestra relación y que podemos seguir siendo amigos, hemos hablado de nuevo sobre lo que somos por dentro. Entendemos en paz que hemos cumplido un ciclo dichoso, que crecimos y aprendimos lo suficiente para seguirnos apreciando profundamente, que vivimos tantas cosas que el cariño se mantendrá inalterable a través de los tiempos y distancias.
Viene ahora la emoción de lo que se comienza, con todo y su incertidumbre. Estar solamente con uno cada día sé que no siempre es divertido, que luego de tantos años sentiremos muy grande el vacío al no estar a un lado la otra mano, la otra voz, los otros pasos.
Es solamente cosa de costumbre. Aprenderemos a vivir sin eco por el momento, a tomar decisiones sin considerar a alguien más, a hablar realmente solos y a disfrutar de la vida de una manera diferente.
Para mí es retomar la punta de alguna de mis vidas. Conozco las dos caras de esa moneda y no puedo negar que me siento aprensiva, pero eso es momentáneo por el cambio. Sé que todo en la vida tiene dos caras y que dependerá de mí cuál vea.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Así comienza un día...

Tenemos la creencia de que "por algo pasan las cosas". Y nunca falta la ocasión para corroborar el dicho.
Ahora que estoy empacando para mi mudanza, encontré una de las tantas libretas en las que he escrito y leí el siguiente texto. Su lectura me indica que no importa lo que pase, no importa cuán gris encontremos el cielo: el tiempo cura y las cosas vuelven a su color... Mi texto es de hace cuatro años.

Así comienza un día: con el sonido sordo del ventilador y la ventana encandilada. Afuera bufa el camión de la basura y la gatita duerme en su caja, pelusa huérfana que no quiso morir al pie de un árbol y llora con modestia porque ya está enterada de mucho a lo que no tiene derecho.
Encima de las sábanas el cuerpo, mi otro cuerpo, la patria en que me duermo.
Así comienza un día, como si no hubiera cambios ni estuviéramos a novecientos kilómetros (ahora son tres mil quinientos) de mis cosas y mis libros, mis amigas, mis hijos y una historia.
Comienza con el antojo de un café y los gorjeos del verano, preámbulo de la próxima canícula -Dios nos agarre confesados- y la presencia contundente del sol.
Una ciudad es todas las ciudades y aquí también hay tulipanes frente a mi ventana. Sé que faltan las piedras, los faroles, sé que las iglesias son distintas. Pero al final, después de tanta maleta y despedida pongo los mismos discos, escribo en mi libreta y me procuro un café, como en cualquier otra parte.
Y así comienza un día.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Lluvia dentro y fuera...



Pues tanto que me gusta que llueva que para que no me queje, está lloviendo dentro de la casa. Encontramos a la lluvia plácidamente instalada en el comedor pero sobre todo en mi estudio: en donde está la chimenea, en donde está mi escritorio, a un lado de la puerta. Las paredes están empapadas, mis cuadros puestos sin ton ni son a salvo de goteras, y el ambiente helado.
A través de la ventana puedo ver cómo las ráfagas de aire disparan a la lluvia como rehilete y la delgada palmera de enfrente parece bailar el ula ula...

Hoy me tocó ir a ver un departamento en el que muy probablemente viviré. No queda lejos de aquí y por lo pronto, no encontré ninguna gotera. Necesita el calentador de agua, el tanque de gas y la instalación para la lavadora. Tampoco tiene clóset así que habrá que inventar algo. La dueña parece accesible y más tarde veremos si hay algún arreglo...

Por lo pronto me encanta que la casa en que vivimos huele a café en cuanto uno llega de la calle. Es el olor del hogar, la calidez de tener un techo. Para estas temperaturas y estas lluvias, me alegra tener ese techo y el café...

Por otro lado, me llama la atención y me sorprende gratamente, que la gente haya tenido la conciencia de no excederse con los adornos navideños. El planeta nos agradeceré no encender los miles de foquitos acostumbrados. Ya sea la crisis o la depresión, me parece beneficioso evitar todas esas cosas que como dije antes, me parecen superficialidades. Poner un nacimiento es muy agradable y no tiene uno que gastar en luces.
Pero lo mejor es compartir con los amigos esa taza de café, un pan dulce, una película, un abrazo. Dar, pero dar de uno mismo y de a deveras...

lunes, 15 de diciembre de 2008

Amanece después de la lluvia


Después de todo siempre vamos a tener muchas cosas con ópticas distintas, aunque se trate de una sola. Habrá tantos puntos de vista como cabezas en la tierra, ni modo.
El día de ayer cundo describí mi panorama no tenía el cielo más azul ni mucho menos. Me sentía "despedida" de la vida de alguien y me resulta dolorosa la idea.
Como lloraba por los rincones me acerqué a Alex -que aún dormía- en espera de disipar un poco la tensión que tenía. Fue bueno, porque me tranquilizó diciendo que tengo telarañas en mi cabeza y que debo ver las cosas de otro modo, no como final sino como inicio. Dijo además que no va a dejar de apoyarme mientras necesite o encuentre empleo y yo me sentí más tranquila aunque admito que de todos modos adolorida. Me atemoriza pensar que terminemos distanciados luego de todo este tiempo juntos porque en cada empresa o sueño, siempre estuvo.

Él no ve las cosas tan negras ahorita como yo, quizá porque ha tenido más tiempo para madurarlas. No he podido asimilar el cambio y además no tenía ninguna cabeza mas que para lo inmediato que era el peligro en que estaba la vida de Paola.
Ayer cuando salimos a comer él me preguntaba si no me hace ilusión tener mi propio espacio. Creo que más o menos voy entrando en eso. A él va a ser la primera vez que le toque vivir solo y sé que será una experiencia para disfrutar y aprender.

En fin, literalmente amanece para nosotros a pesar de la lluvia, a pesar de la nublazón que a veces nos enfría bastante el corazón. Sigo pidiendo a Dios que me de luz para entender estos caminos y sobre todo para aceptar lo que me falta con respecto a Alex, que es difícil porque significa admitir muchos errores de mi parte que han desembocado en la bifurcación del camino que tuvimos.
Siempre fuimos buenos amigos y compartimos muchísimas cosas. Él asegura que eso no va a cambiar y yo tengo que creerle a pesar de mi paranoia, y vislumbrar, como él, una vida apacible y amistosa entre nosotros.
Creo que debo ver nuestra relación como a un gran árbol porque ha dado innumerables frutos, grandes o pequeños, dulces o desabridos, pero sobre todo ha plantado sus raíces en nuestros corazones y grande e importante parte de nuestras vidas. Es un árbol vigoroso y enorme de los que no admiten tala alguna. El árbol que nos permitirá ser felices donde quiera que estemos.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Llegada





Paola pudo dormir un poco en el avión porque nos levantamos antes de las cinco de la mañana para estar a tiempo en el aeropuerto de Toluca. Al salir de la casa había siete grados pero al llegar a Toluca en cuanto sentimos el aire comenzamos a temblar de frío con todo y lo ensarapadas que estábamos.
El vuelo fue un poco incómodo porque estaba lleno de niños chiquitos a los que les dio por llorar al mismo tiempo. El de adelante tosió hasta vomitar al señor que estaba a un lado y los tres de atrás patearon nuestros asientos por las tres horas y media del vuelo.

Sé que a mucha gente no le gusta la lluvia. Ayer que llegamos estuvo lloviendo en el camino pero a mi me dio gusto. Porque estaba de regreso, porque venía con Paola y porque llegaría, al fin, a casa.
Para mí la lluvia nunca ha sido deprimente ni me impide salir a hacer cosas en la calle. Así es mi tierra, mayormente nublada y lluviosa, su nombre, Orizaba, significa "lugar en donde cantan las aguas", y estoy marcada por la lluvia. Sé que a veces paree que llorara el cielo y también sé que a veces es la lluvia la lágrima que quisiéramos dejar escapar. Pero aquí estoy, de todos modos, disfrutando de la lluvia.

Es momento para agradecer a mis lectores y amigos por tanto apoyo y atenciones ahora que ya estamos en casa. He de seguir necesitándolos a todos ahora que nuevas condiciones en mi vida me marcan un derrotero que por ahora me parece difícil ya que me veo precisada a buscar un lugar en dónde vivir sola...
Todo comienzo debería ser alentador aunque implique un final previo, y deseo con mucha fuerza poder ver así mi actual circunstancia.
Sin ustedes, amigos, sé que no lo lograría. Gracias a todos por estar aquí.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Historia gráfica de un día libre









Datos para documentar la enfermedad



Pablita afuera de su habitación en el tercer piso,en el proceso de su acicalamiento mientras transcurrían los trámites, y por última vez en la cafetería antes de salir del hospital.

Para que tengamos una idea del modo en que fue tratada la enfermedad, aquí unos datos de lo que le fue aplicado y seguirá tomando:
29 botellas de suero medicado y glucosado
7 venoclisis
15 muestras de sangre
4 punciones lumbares
19 inyecciones (faltan 9)
2 Estudios Dopler (ultrasonido en arterias del cerebro)
3 placas de tórax
2 tomografías
2 resonancias magnéticas
1 sonda nasogástrica
8.5 pastillas al día

A mí me duele aplicarle las inyecciones y solamente me concentro para que no le duelan. Debe tomar yakult con cada toma de pastillas y por encima de todo, seguir con una dieta equilibrada.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Primera salida


Bueno, para qué hablar de los trámites y esperas. Mejor dejo aquí por lo pronto, la primera foto de Paola en "plan social". Resulta que mi amiga Elsie -que además es madrina de Paola- nos alcanzó en el hospital y al terminar los trámites, ya tardezón, nos invitó a comer en el centro de Tlalpan, que es un pueblito encantador con su iglesia, parque y mercadito.
Ahí encontramos un restaurante muy mexicano y degustamos igualmente, comida típica mexicana.

Por otra parte, Paola tiene débiles las piernas, cuando camina se va un poco chueca pero dijo el médico que es por sus lesiones y que se irá recuperando poco a poco. Por lo pronto nos dio el primer susto después de su salida porque sus piernas flaquearon y fue a da al piso, lastimándose las rodillas pero sin que pasara a mayores. Ahora sí anda como santocristo, con manos, brazos y rodillas moradas. Pero loca de contento, igual que todos nosotros.

Amigas, amigos, familia: ¡¡¡Estamos de plácemes!!! Los milagros existen.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Ahora síííí!!!




Definitivo: mañana hay que estar a las nueve de la mañana en el hospital para comenzar a tramitar el alta de Paola.
Ya pedimos las citas para dentro de tres meses; como se observa en las fotos es cosa de tener paciencia, el proceso puede tomar hasta dos horas y de ahí todavía fuimos a pedir la cita para el Dopler a otro edificio, pues cada estudio es en edificios diferentes.
Hasta ahora Paolita ha estado bien, ya se siente con un pie en el estribo y se desespera un poco pero entiende que debe tener todavía un poco más de paciencia. Camina más y conversa con otras pacientes, hay una chica de 20 años en otra habitación que se va con ella a llorar y a contarle sus miedos porque los médicos aún no saben lo que tiene.
La señora de junto en la misma, sin saber quién es ni dónde está. Es una verdadera pena estar en un lugar en donde las personas padecen cosas que para uno son traumáticas, no cabe duda que para ser médico hay que tener madera.
El clima en la ciudad es una delicia, no hemos padecido fríos excepto por la primera semana que estuvimos aquí.
Este día estamos rendidos. No tuve tiempo de tomar foto de Paola por andar en las salas de las citas, y siento que no voy a poder dormir, pese al cansancio, por la emoción de ir a recoger a Pablita.
Ahora sí veo de cerca el momento de regresar a nuestras casas, con nuestros amigos y casi casi a nuestra vida anterior...

martes, 9 de diciembre de 2008

¡Confirmación!









Como Paola ya está permanentemente inalámbrica, aquí en la cafetería del hospital.
El Dr. Briseño me dijo en el reporte que Paola tolera muuy bien el medicamento y no hay razón ya para que se quede hasta el fin de semana. Esto lo respondió a la pregunta de ella sobre si creía que pasaríamos aquí la navidad...
Me dijo que tendrá que venir en tres meses a una resonancia, otra punción lumbar y otro Dopler, estudios que deberá hacerse una semana antes de su consulta médica.
Yo estoy atónita. Apenas me entra en la cabeza que va a terminar toda esta especie de pesadilla durante la cual nuestras vidas dieron tremendo vuelco y conocimos el miedo más horroroso.
Debo admitir que sigo teniendo miedo, tengo la sensación de que, como la primera vez, quizá cuando ya estemos en casa algo resulte mal y ella se descomponga.
Y sigo sin saber exactamente qué hice para merecer que Dios me quitara este dolor de encima.
Sé que somos muchos los que estamos felices con la noticia de que por fin los médicos tienen la certeza de que Paola va a recuperarse aunque le tome mucho tiempo.
Los estudios del INDRE que salieron negativos confirmaron lo que ellos habían sospechado y la bacteria que se alojó en su sistema nervioso es lo que están atacando. Explicaron que toma mucho tiempo que un medicamento llegue al cerebro, no es como cuando va al hígado o al estómago, de modo que por eso el tratamiento será largo.
Tampoco es que hayan desaparecido los riesgos, pues el doctor dijo que tenían que ser francos y que al menor síntoma de Paola teníamos que remitirla al hospital.
Cuesta trabajo retomar la cotidianidad después de todos estos largos, pareciera que interminables días. Me siento aprensiva de pensar que pronto volverá al trabajo, a conducir el auto, a vivir sola.
Pero siempre he estado convencida de que tenemos que vivir o enfrentar la vida con valor y optimismo y seguiré con esa idea porque también ella tiene que tener su vida entre sus manos.
Bueno, creo que ya me puse un poco densa, en realidad estoy esperanzada y feliz.

En la foto, la ciudad en una hora de la mañana en la que parece no haber muchos habitantes, y cuando fuimos a recoger unos papeles pasamos por un precioso parquecito lleno de piñatas que ya por estas fechas están en todos lados. ¡Qué ganas de llevármelas!

Esta semana




Paola mejora notablemente con la medicación, aunque ella se desespera por tener cara de luna llena. Todo el tiempo debemos tomar en cuenta que es efecto de la medicina y es pasajero.
Aunque las pastillas resultan muy agresivas para el estómago y debe tomar muchas al día, es mucho mejor que estar conectada a una botella de suero día y noche.
Ahora que ya no lo tiene dice que se siente rara de "andar suelta". Aunque la verdad todavía no descansa por las noches ya que como le han puesto 21 botellas de suero todavía se debe levantar al baño por las noches y su vecina de cama o habla por los codos todo el tiempo o hace acciones incomprensibles como ponerse a escupir súbitamente. Los médicos no saben todavía lo que tiene y ayer en la mañana se la llevaron para un electroencefalograma.
Paola escuchó que, si todo sigue como va, podrían darla de alta con seguridad esta semana. Tengo el corazón en la boca desde que me lo dijo, y apenas puedo creer que haya pasado todo este tiempo con tanta angustia y tanta pena.
Me llama la atención que ya no apareciera la inflamación en el Dopler, porque el Dr. Orrego había dicho que podría tardar hasta seis meses en desaparecer. La juventud se impone, indudablemente.
Ayer cuando fui a mostrar como cotidianamente mi recibo de pago a la Lic. Tere Díaz, mientras hacía su registro me dijo que estaba hermoso mi rebozo. Es que iba yo vestida de Maga, con el rebozo que me regaló y con un color que igualmente hubiera yo elegido para mí. Gracias, Maga, disculpa el despojo que según dijiste, te encantó. En la foto cuando llegué a casa, y no sale el color real, precioso rosa mexicano.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Viejos tiempos





Hace sólo un mes... Oh Dios, nos urge volver a nuestra vida cotidiana. En estas fotos no están todos nuestros niños peludos. ¡Vaya que también los extrañamos!

La ciudad en domingo









Parece que o todos estaban durmiendo, o todos se lanzaron a las tiendas atacados por la fiebre navideña...

Pablita sigue sin dormir bien pero esta misma noche le quitan la sonda de las venas, a ver si Dios quiere que la den de alta esta semana, luego de que la observen con la medicación en pastillas.

Escaparates de la ciudad...(Dedicado a Piercito)







Algo que no he podido hacer todavía, excepto por el día en que mi tia Tere me invitó un café que tuvo que ser del Starbocks, es tomar un café DECENTE. (Léase del Tomas de Ensenada). Espero recuperarme cuando podamos retornar al hogar, dulce hogar...

Sí, un domingo más





Desde antier por la noche Mauricio y yo andamos un poco desconchinflados: a él le vinieron escalofríos y dolor de estómago junto con el de los músculos de los hombros. Le dí te y masage y pareció sentirse mejor.
Pero ayer amaneció igual, con náusea e incipiente dolor de cabeza. A mí me comenzó un dolor igual en cuanto terminamos de comer en casa de Coquito, con Alfonso que ya había llegado. Antes de salir hacia el hospital me tomé una pastilla que no funcionó y cuando llegamos tomé otra que tampoco hizo efecto. Cuando bajé del piso para que Mauricio pudiera subir, una señora me regaló otra pastilla porque me vio agarrándome la cabeza con las manos...pero tampoco sirvió.
Pablita estuvo contenta con la visita de Alfonso, ya se sabe que él es siempre tan ocurrente que resulta cómico y se pasan ratos muy gratos en su compañía.
De regreso en el metrobús nos dirigimos a una farmacia para comprarme una inyección porque ya era migraña mi dolencia.
La caminadera por el cierre de estación fue más agradable porque Alfonso nos enseñó un atajo que resultó encantador: encontré casas muy antiguas protegidas por el INAH, una especie de delegación con murales que no sé todavía quien pintó, una iglesia y sé que también hay un convento. Algunas casas tenían placas de cuando fueron construidas, en los años cuarenta.
Ya en casa de Coquito de nuevo, Alfonso fue el encargado de aplicarme la inyección, que para mayor desgracia, tampoco funcionó y optamos por ir a casa porque definitivamente siento que me hace falta dormir más. Mauricio había mejorado pero todo el día anterior no había comido casi y le preparé panecillos para cenar. Ambos nos tomamos un par de pastillas para dormir -de las naturistas- y el día de hoy abrí el ojo hasta las nueve de la mañana, con la noticia de que Pablita nuevamente no pudo dormir bien y ya tiene una vecina de cama.
Mañana es el día en que -supuestamente- recogemos los resultados del INDRE para que los médicos decidan si pueden dar de alta a Paola esta semana.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Pequeño homenaje a la maestra Enriqueta Ochoa

Hasta ahora que tuve un poquitín más de tiempo para reflexionar sobre su partida y su obra. Aquí uno de sus poemas:


Bajo el oro pequeño de los trigos

Si me voy este otoño
entiérrame bajo el oro pequeño de los trigos,
en el campo,
para seguir cantando a la intemperie.
No amortajes mi cuerpo.
No me escondas en tumbas de granito.

Mi alma ha sido un golpe de tempestad,
un grito abierto en canal,
un magnífico semental
que embarazó a la palabra con los ecos de dios,
y no quiero rondar, tiritando,
mi futuro hogar,
mientras la nieve acumula
con ademán piadoso
sus copos a mis pies.
Yo quiero que la boca del agua
me exorcise el espíritu,
que me bautice el viento,
que me envuelva en su sábana cálida la tierra
si me voy este otoño.

¿Últimos pinchazos?





Muy de mañana llegó Sandra con mi sobrino César al departamento. Salimos a desayunar al mercado, colorido y perfumado porque estaban los puestos de flores. Tuve la intención de comprar nardos para perfumar la casa pero al regreso lo olvidé.
Ya en casa conversamos un rato para ponernos al corriente y finalmente emprendimos la salida rumbo al hospital. Llegamos a modo de comer en la cafetería, que tiene buena cocina y barata.
Entre tanto recibí mensajes de Pablita solicitando montones de golosinas... ya estamos preocupados pero como dije, será cuando salga de alta del hospital que veremos de convencerla de dejarlas.
El trayecto en el transporte fue diferente porque ignoro la razón pero había menos gente en el metro. Aunque ya en el metrobús sí hubo bolas y montones. Lo que me llama la atención ahí es que los hombres siempre ceden sus asientos a las señoras. Creo que esta ciudad es más civilizada de lo que la televisión -ya lo sabemos- deja ver.
Sandra llevó para Paola dulces regionales que espero no se hayan terminado para hoy.

Este medio día iremos a casa de Coquito a comer, como siempre, y ahí estará el Cosa esperándonos para ir al hospital para que al fin pueda ver en persona a su ahijadasobrina.
Tengo la sensación de que este día está más frío que los demás. Por suerte mi tía Tere también me mandó, entre otras cosas, un hermoso rebozo de lana que perteneció a su mamá y ahora tengo por herencia, delicioso y calientito.
El reporte médico indica lo mismo: Paola está en observación pero hasta ahora, el reciente Dopler indica que YA NO HAY INFLAMACIÓN, lo que nos lleva directamente a que siga recibiendo completa la dosis de medicamento y disminuya la de esteroides para ver si a partir del lunes le quitan sonda y comienza ya a tomar pastillas para su tratamiento ambulatorio...
¡Crucemos los dedos!

jueves, 4 de diciembre de 2008

Otro día de piquetes...



Paola ahora sí tiene adolorido el cuerpo. Lleva muchos días sin tener mucha movilidad y los músculos comienzan a reclamar. Eso sin contar con los montones de piquetes que ha tenido que padecer para que canalicen sus venas. Todavía hoy la pincharon y no salió nada de las venas, por lo que tuvieron que dejarla descansar unas horas antes de volver a intentar. Pero al menos eso sirvió para que, ya inalámbrica, le dieran permiso mediante un pase especial de ir a visitar la cafetería. Un poco de aire y vista diferentes no le debían caer tan mal.
Además, mi prima Gaby y mi tía Tere quedaron de alcanzarnos allí, de tal modo que al rato llegaron a comer y estuvimos conversando hasta las cinco.
Durante ese tiempo Pablita se enteró de que todo lo que tomara de la dulcería sería cargado a la cuenta de la mesa y prácticamente no dejó nada en los anaqueles: llevó de todo para la habitación, me acordé de los hamsters que tenía ella de chiquita...
Con eso de los medicamentos suceden varias cosas: uno le provoca ansiedad, y no sé si el mismo, le provoca gran apetito. Pero entre ambas cosas ella parece estar convertida en una especie de cookie lady que espero podamos manejar una vez que esté fuera del hospital.
Porque para nada pienso reñirla por la comedera de galletas si no tiene otra manera de calmar esa ansiedad que no solamente le provoca la medicina sino su estancia y su enfermedad. Lo que me llama la atención y me parece tierno es que se ve exactamente como cuando tenía trece años...
Lo que me gusta de todo esto es que al menos ya no intenta no comer o estar pendiente de no subir de peso. Sabe que tiene que comer y sabe lo que debe comer, así que por ese lado ya tenemos una ganancia porque está dispuesta a alimentarse sanamente cuando esté por su cuenta.
Mañana me acompaña mi hermana Sandra, llegará temprano supongo que para invitarme a desayunar...

Otra cosa que no he comentado de las personas de esta ciudad, es lo mucho que leen. Veo señores con aspecto de obreros en el metro, leyedo libros -no libro vaquero sino libros de verdad- y sobre todo los jóvenes o leen sus textos escolares o, según he podido observar, libros de cuentos cortos y novelas. Los veo con libros en las escaleras del hospital o del metro, en las bancas, en los transportes. Eso habla del nivel cultural que tienen de por aquí, y me parece envidiable porque la verdad sea dicha, no en todos lados se ve que la gente no de paso sin un libro.
El clima ha sido benigno, si bien el depa donde estamos es bastante frío, pero al salir al tráfago cotidiano entramos en calor.
Mañana llega el Cosa de Mérida, que viene a visitar a Paola; hay que recordar que los títulos nobiliarios que posee de "tío" y "padrino" le confieren tremendas responsabilidades con las que aparentemente vendrá a cumplir...
Cada noche al llegar a casa, Mauricio y yo tenemos los pies hinchados y doloridos. Hoy encontró un sobrecito de sales para remedio, pero no tuvimos agua caliente y yo me contenté con darme masaje con una crema y subir las patas al sillón viendo la tele.
Por la noche dijo Paola que la enfermera hizo una masacre pero al parecer ya tiene de nuevo canalizada la vena. Es horrible saber cuánto sufre con todo y que sea para que se cure.
Tenemos mucha esperanza de que ya no falte mucho para que salga del hospital...

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Cosas que no he comentado...






























Las diré después. Por lo pronto Paola hoy quedó más adolorida por la punción, y espero que no le impida pasar buena la noche. El hambre que le provocan los medicamentos es impresionante y entre las galletas y los esteroides va recuperando su aspecto de adolescente. Las noticias del médico: no hay reporte de infectología con respecto al BAAR gástrico aún, mañana le hacen el Dopler y hoy le hicieron radiografía.Sigue la dosis completa de medicamentos.
Su ánimo está muy bien, insisto en que es valiente y está al tanto de lo que tiene que soportar mientras buscamos recuperar su salud. Le duelen mucho las venas.

Lo que no he dicho antes es acerca de esa comunidad que son las personas que tienen a un familiar hospitalizado en este instituto: se convierten en una fraternidad en la que todos apoyan a todos: quien tiene manera de transportarse traslada a quienes no; comparten cobijas cuando pasan la noche sentados en una silla prácticamente a la intemperie; comparten la comida y el agua para tomar, y si algún familiar no llega a tiempo, alguien de todos modos visitará a su paciente.
Me impresiona y me deja con un nudo en la garganta ver hasta qué punto somos iguales los seres humanos. La verdad es que todo esto, como tantas otras cosas que he vivido, me siguen dando oportunidad, como he dicho antes, de mantener mi optimismo y mi fe en la humanidad. Este calor que se percibe de la gente ante nuestro dolor, ante el miedo de no conocer el futuro de nuestros seres queridos, esta calidez que se transmite por medio de sus voces, apretones de manos, buenos deseos, son joyas raramente vistas porque fuera de ese lugar, en donde vive cada uno, la vida está llena de superficialidades, para qué mentir.

Ahora que he tenido el apoyo, las oraciones, las llamadas, cartas, correos y tantísimos buenos deseos de amigos, conocidos, taxistas, desconocidos, no puedo sino agradecer esas bondades. Y sigo esperando, en su momento, demostrar que soy merecedora de todo eso.