jueves, 31 de enero de 2008

En las nubes


Coto de caza


Desde la altura
miro animales
telarañas
redes
metrópolis que laten furia
animales de caparazón luminoso
continentes de dramas
donde las lenguas lamen
su miseria oxidada
y las historias se truncan o renacen.

En ese brillo artificial percibo
el fondo negro de sus abalorios:
parpadeo que me provoca no me ciega.

Remonto hacia la noche
en el vientre del pájaro.
No hay geografía que valga
desde estas alas de metal,
sólo el presentimiento de ciudades
que respiran su luz
para atraer incautos
a sabiendas de que,
bajo las nubes,
todo se ha vuelto ya coto de caza.


Vuelo Tijuana-México, mayo 23 de 2000 y 01:30 hrs.

viernes, 25 de enero de 2008

Cuando ronda la muerte

En realidad todos estamos a las puertas de la muerte. Cuando niños, mis hijos se asustaban cuando yo decía "no sé si mañana voy a amanecer muerta" pero es algo que siempre me ha quedado claro.
Lo difícil es aceptar la otra muerte, la de alguien más. Y últimamente he pasado ya algunos sustos. Porque por más que sepamos que es un paso más, nos asusta tener que prescindir de quienes queremos, nos duele no verlos cuando se nos antoje, nos martiriza pensar en no tener más sus palabras...
Y ahora pareciera que le toca a él, al más fuerte de mis hermanos. Todos son unos animalotes como siempre he dicho, pero él ha sido diferente. Si se marchó de la casa a los once años con un circo que visitaba Orizaba, es porque era diferente ¿no?. Pasaron años hasta que dimos con él y cuando volví a verlo parecía una estatua: enorme, bien formado, moreno y con un vozarrón que dejaba clara su presencia.
Decidió como pocos que viviría la vida a su manera, y ha sido congruente. Por eso ahora me dice que está satisfecho y que no tiene problemas por nomás llegar hasta aquí. Pero su decisión de no seguir las prescripciones médicas a pesar primero de la diabetes y luego de la insuficiencia renal, a todos nos ha afligido lo suficiente como para estar temerosos de lo peor en cualquier momento.
¿Y qué es lo peor? ¿Y para quién? Me queda claro que si un hombre decide con claridad sobre su vida, también debería poder decidir sobre su muerte. Pero una cosa es que me quede claro y otra que lo entienda y lo acepte, ni modo.

Por lo pronto quiero pensar en lo positivo: él ha pedido vernos a todos y creemos que es mejor ahora, cuando todavía disfrutará de esta reunión extraordinaria porque hace muchísimos años que no estamos juntos todos. Vivimos por distintas partes del país y es difícil coincidir pero en esta ocasión no hubo peros. Haremos que ésto sea una fiesta. Una despedida que recordaremos con la alegría de estar juntos como otras veces, cantando, recordando, comiendo y sobre todo, riéndonos mucho de nuestras aventuras. Para que esa risa que es pura energía, nos vaya preparando para lo demás...

martes, 22 de enero de 2008

Entre sueños


La casa de mi infancia





Se desvanecen sus paredes
entre los calendarios.
Ya casi es el otoño.
Los mosaicos de la entrada
perdieron sus colores
con el agua del tiempo.

Cuando duermo estoy de caza:
toco sus puertas, examino sus pasillos.
No la encuentro.
La casa de mi infancia
no está en mis manos ni en mis sueños.
Mi casa, si existió, ya nadie sabe dónde.

domingo, 20 de enero de 2008

A raíz de una carta...


Mi amigo escribió su tristeza al ver lo que sucede en un país de centroamérica, y por desgracia me parece que el modo en que ahora vivimos en la mayor parte del mundo, nos iguala más que nunca aunque no para bien... Aquí comparto lo que reflexioné al respecto.

Carlos, lo más triste es que tú hablas de tu patria y sin embargo siento que miro a cualquiera de mis niños mexicanos que hacen exactamente lo mismo para allegarse de recursos, en los márgenes de las carreteras, bajo inclementes días de sol, sin un solo arbusto en los alrededores y sin tener qué ponerse para paliar el sol, sin agua, solamente polvo seco, tierra, así se ven cada tanto los grupitos de ancianos y niños. La primera vez que me tocó me detuve a preguntar qué hacían, si vendían algo o por qué estaban ahí tanto tiempo. Venimos a pedir, dijeron. No tienen comida y sus casas no se miraban en todos los alrededores, a menos que fueran cuevas, que no es difícil. Se mantienen apostados al margen de la carretera porque saben que hay paisanos, gente que trabaja en los Estados Unidos y que viene a ver a sus familias, que saben cómo se vive la pobreza y vienen dejando bolsas con ropa y con comida en el recorrido hasta sus lugares de origen.
Sé que se llora, que se pregunta uno muchas cosas, sé también que da vergüenza tener al menos más de un par de zapatos en casa... pero la humillación es peor porque sabemos que estamos así precisamente por lo que dices, porque nuestros pueblos no tienen memoria o definitivamente nacimos con algún maleficio que nos impide seguir levantando la cabeza como hicieron nuestros próceres, especie extinta.

Yo sueño con mi autobús amarillo porque me representa de algún modo la manera en que podría seguir intentando por medio de los niños, que las cosas cambien. Aunque yo no lo vea, aunque tarde mil años, quiero el bús amarillo para seguir poniendo mi granito, el más pequeño, invisible pero cierto como nuestra esperanza.

Carlos, reciba mi más solidario abrazo. Y no deje de ver ni de sentir, porque ésa es la memoria...

miércoles, 16 de enero de 2008

Carmen, Ana Gabriela...

Por orden cronológico, me enteré primero de la salida de Carmen Aristegui de la estación de radio donde tenía su programa. Tiene muchos años que hemos seguido a Carmen por los medios en donde ha trabajado porque respetamos mucho su trabajo. Sobra decir que es una mujer inteligente, valiente y con convicciones. Que la hagan salir de la radio por insistir en poner el dedo en la llaga, por buscar incesantemente la verdad desde todos los ángulos y por no de dejarse silenciar o modificar, es un hecho por demás lamentable.
Tanto como lo es la renuncia de Ana Gabriela Guevara a su carrera deportiva. Esta mañana anunció su decisión de salir del deporte, decepcionada por un sistema que le ofreció y prometió muchas cosas que no han sido cumplidas. Porque no pidió para ella, porque quiso ver por los cuadros base como ella los llama, no por los deportistas que por las razones que sea ya son famosos; porque la corrupción y la tocadera de puertas la desgastó y decepcionó, nos vemos precisados a mirar en la pantalla la imagen de una giganta profundamente triste, despidiéndose de una parte de su sueño porque en él estaba México, nuestro país, pero de una manera diferente, de una forma en que no podemos verlo.
Y también me desgasto al ver por tantos años esta misma película borrosa y llena de rayones. Si se restaurara en imagen y sonido lo sorprendente sería su actualidad, como si recién se hubiera grabado. Desde que tengo razón hay crisis económica, el campo es un desastre, los pobres son más pobres, el dinero no alcanza, la corrupción es la madre de todas nuestras pesadillas...
Y desde entonces ha habido quienes solos, con su única voz, han lanzado denuncias y protestas, han empeñado su vida y su palabra, han sido consecuentes con sus convicciones.
Respeto mucho a alguien así, viví muy cerca de uno. Lo menos que puedo hacer entonces es seguir intentando colocar el minúsculo grano de mi arena en este batidillo en el que hemos de vivir hasta que decidamos lo contrario.
Y soñar y soñar en el autobús amarillo...

lunes, 14 de enero de 2008

Por eso, por eso...


Antes de que se me olvide tengo que comentar acerca de lo que estamos viviendo económicamente en el país. Increíblemente, en mi caso y el de muchas personas que conozco, pagamos un dineral por concepto de consumo eléctrico sin que sepamos por qué y sin que sirva para algo la visita de inspectores tras inspectores que vienen, revisan, apuntan, se van... y todo sigue igual, no disminuye el monto del recibo.
Y desde luego que eso no es todo, ya habrán visto los aumentos galopantes y solapados en las tiendas, pero eso sí, nuestro espurio en turno avisó que bajan las tarifas de electricidad para la industria, y nosotros bien gracias...
Sabemos bien las condiciones de pobreza que vivimos en la mayor parte del país, y precisamente lo comento porque me invitó una señora a participar en eso de dar regalos de reyes para los niños de algunas colonias marginadas. Le dije que me apuntara y cuando me dio la cartita de una niña de once años me acordé de mi propia infancia y lo que más tristeza me dio es ver que sigue habiendo niños en esas condiciones.
Me explico: en su cartita la niña solicitó: una falda y blusa escolares, zapatos y calcetas y el suéter del uniforme. Ah, y si se podía, una despensa. Eso era todo. Ninguna golosina, ni un juguete ni nada para su diversión.
Es lo que me enfurece y amarga cuando veo que para alguna gente el desperdicio es cosa natural, o que vive en una burbuja desde la que no se da cuenta cómo vivimos la mayor parte de las personas en este país.
Por eso, por eso sigo concentrándome en soñar el autobús amarillo que va a llegar a esos lugares en donde los niños no conocen las crayolas...y sé que más temprano que tarde, comenzará a rodar.
La ilustración fue hecha por una de mis alumnas de Monterrey...

Publicación del libro de Estela Guerra

Aunque no lo he leído porque por lo pronto está a la venta sólo en la capital del país, sé lo que le ha costado trabajar esos textos hasta su publicación, y todas quienes ponemos nuestro empeño en el trabajo de la palabra sabemos lo que cuesta, así que va desde aquí una muy calurosa felicitación pero también un reconocimiento a su esfuerzo y empeño.
Lo publica la universidad, así que ya sabrán, seguro vale mucho la pena. Tiene cuentos y relatos urbanos, y ahora sólo nos resta esperar alguno de poesía...
Espero seguir su ejemplo y ponerme las pilas, a ver si este año ya publico alguna cosa, ¿no?

viernes, 11 de enero de 2008

Pensando en alguien que me inspira...


Tejedora de luz

para Norma Durand González


Ella mira la vida con sus manos
y no hace caso de callos ni de penas.
Hila en lo oscuro sus luminosas horas,
las cuenta por el ruido que hacen,
estudia los murmullos que provocan.
Vive en la sombra de un lugar ajeno,
en donde el resto de nosotros pierde el paso.

En su memoria guarda penumbras minuciosas.
Ella estira sus dedos incansables tocando mi cabeza,
calculando el volumen mis huesos,
averiguando de quién heredo mis facciones.
Para ella soy así: una delgada niña quieta
que cambia el timbre de su voz
conforme avanza el tiempo.
Y si ella no ve en mí más que a la niña,
su certeza me devuelve fiel mi infancia.

Yo necesito recordarla cada vez que me pierdo,
cuando es más densa la angustia de la luz.
Yo necesito recordarla con su esplendor de ovillo
para saber como ella que contra todo puedo.

lunes, 7 de enero de 2008

Recomenzar


Pasaron ya los Reyes. Como cada año, coseché mi ración de muñequitos para hacer tamales en febrero, y eso me pone contenta, contrario a la mayoría que se queja o de plano se traga los muñequitos, como yasabenquién...
Muy recomendable la rosca de la Ribera, en Tijuana, que nos recomendó Lety. Es distinta de la que estamos acostumbrados en el centro del país, aunque creo que últimamente los pasteleros se han puesto creativos y decidieron modificar la rosca tradicional para presentarla ahora rellena de queso crema, de pasta hojaldrada rellena de nuez, con cubierta de mazapán, en fin, espero que eso no provoque que dejen de existir las tradicionales. Tengo ya más de una docena de muñequitos de toda talla que he guardado de muchas de las roscas que me ha tocado compartir con familia y amigos.

Los aguaceros estuvieron torrenciales en Tijuana, nos tocó visitar una zona donde el lodo parecía gelatina y había que adivinar los precipicios para no precipitarse...Aquí en Ensenada creo que no llovió tanto y al menos sucedió durante la noche.

Comenzamos bien el año, no estoy tan pesimista como en días pasados aunque ya se sabe que así me sucede, allá de vez en cuando amanezco con intenciones de cortarme las venas pero eso por dicha no dura mucho y retorno al camino del optimismo a ultranza porque este mundo y esta vida que tenemos no deja que sea de otra manera. O quizá ni es el mundo ni es la vida, sino simplemente, en mi caso, esta manera de ser y de sentir.

Claro que tenemos propósitos, no que hagamos una lista y pongamos palomitas, pero sí una idea clara de lo que se quiere alcanzar, y comenzaré por encontrar trabajo. En el fondo de ese cofre donde están los pensamientos y deseos, permanece discreto pero persistente el de un autobús escolar pintado de amarillo chillón que fungirá como aula móvil para que yo vaya por la ciudad o las ciudades impartiendo talleres de pintura a los niños de colonias marginadas. Es un sueño que veré realizado más tarde o más temprano, no sé cuándo ni cómo. Si me lees, tú, quien seas, ayúdame a seguirlo soñando...
¡¡¡Salud y alegría para todos!!!