sábado, 6 de diciembre de 2008

Pequeño homenaje a la maestra Enriqueta Ochoa

Hasta ahora que tuve un poquitín más de tiempo para reflexionar sobre su partida y su obra. Aquí uno de sus poemas:


Bajo el oro pequeño de los trigos

Si me voy este otoño
entiérrame bajo el oro pequeño de los trigos,
en el campo,
para seguir cantando a la intemperie.
No amortajes mi cuerpo.
No me escondas en tumbas de granito.

Mi alma ha sido un golpe de tempestad,
un grito abierto en canal,
un magnífico semental
que embarazó a la palabra con los ecos de dios,
y no quiero rondar, tiritando,
mi futuro hogar,
mientras la nieve acumula
con ademán piadoso
sus copos a mis pies.
Yo quiero que la boca del agua
me exorcise el espíritu,
que me bautice el viento,
que me envuelva en su sábana cálida la tierra
si me voy este otoño.

1 comentario:

StingIndigo dijo...

Más ad hoc no podía quedar este poema para la muy sentida partida de la maestra, de doña Enriqueta Ochoa.

En verdad es triste su partida pero por otro lado es confortante que haya trascendido a mejores lares con sus letras y su muy hondo sentir que cala dentro de quienes le leemos habitualmente.

Descanse en Paz.