viernes, 28 de noviembre de 2008

Otro viernes



Hoy llevé de contrabando a Pablita un par de bollitos de plátano rellenos de queso que hicieron de comer en casa de Coquito, y las pequeñas gorditas que compré ayer afuera de la iglesia de Azcapo.
Para cerciorarnos de que no hacíamos mal, a la hora del reporte médico preguntamos al doctor si Paola debe tener una diete especial, y dijo que no, con lo que respiramos aliviadas pues como quiera, la comida del hospital no es lo máximo.
La encontramos más serena, más hecha a la idea de que tendrá que pasar al menos una semana más encerrada en el hospital. Ni siquiera puede bajar a la cafetería porque tiene conectado el suero, ni modo.
En algún momento de la visita llegó un señor diciendo que alguien abajo buscaba a los de la cama 372. Se nos hizo muy raro y Mauricio bajó de inmediato. Era Héctor que estba esperando para entrar pero nosotros teníamos el pase y además sólo permiten la visita de dos personas a la vez. En la foto, Paola y Héctor.
Es impresionante que Héctor haga el viaje en metrobus para ver a Paola, es algo que apreciamos muchísimo pero sabemos que así es la familia.

Lo malo de hoy fue la caminadera debido a la estación del metrobus que cerraron, y si de por sí llegamos con los pies cansados, ahora nos fue como en feria.

Mañana, otro fin de semana lentísimo y con poco movimiento en el hospital. Desconozco la razón pero es cuando menos visitas hay. Quizá como mucha gente viene de fuera, se queda toda la semana y en el fin salen a sus casas o algo así.

Por lo pronto estoy ideando qué puedo llevarle de comer a Pablita para que se le haga comida de fin de semana, de paseo, de premio...

Hoy nos tocó llevar más dinero a la caja del hospital, y nos sigue faltando el requisito del seguro social... pero creo que lo más canijo será que los donadores puedan acudir en la hora y los días en que nos asignen.

Rocío dijo que me acompañará al hospital mañana o el domingo. Sandra no puede hasta la próxima semana porque anda ya en los trámites para el trasplante de riñón de su marido en La Raza.

Esta noche antes de llegar a casa pasamos a comprar pan dulce para el desayuno de mañana y en lugar de merienda, escogimos comer cochinadas: habas con chile, chicharrones de harina picosísimos, y garbanzos con chile...

3 comentarios:

ADM dijo...

Oye!!! Qué gusto ver a Paola tan repuesta y sonriente, e igual gusto ver la foto de Héctor, después de muchos años de no saludarlo. Realmente es mejor que un periódico este "blog" tuyo, una real maravilla; se entera uno hasta de las nutritivas y deliciosas habas, garbanzos enchilados y demás que cenaron.
El próximo fin, si todo sale bien, pienso hacer un viaje relámpago a esa Ciudad para visitar a Paola y a Colín. Abrazos. ADM.

ADM dijo...

Otro sábado...se acerca la Navidad:
Ya debes, además de todo lo que ocupa tu mente en estos días, empezar a planear una gran preposada...(con piñata, cánticos del 'tunante' y todo lo que amerita), rociada generosamente con ajenjo para brindar por la magnífica recuperación de Paola. Qué problema lo de la sangre, verdad TÚ...!!!. Lástima que tuve hepatitis. Abrazos.

Liz Durand dijo...

Ah, qué nutriticio resulta para mi ánimo ver los comentarios que me dejas, Cosa. Será una alegría que vengas a ver a tu ahijadasobrina y ojalá que para entonces, los médicos nos tengan la maravillosa noticia de que podrían darla de alta...