martes, 16 de septiembre de 2008

Vaya noche mexicana...

No me refiero a la pequeña reunión que hicimos ayer con unos amigos en una cenaduría cercana donde probé un exquisito pozole que me sorprendió, sino al hecho de que en esta fecha siempre señalada para nosotros, no tengamos nada qué festejar. Escuché por la calle donde está el parque a un hombre hablando de los quienes dieron su vida y su sangre por nuestra libertad y me quedé reflexionando sobre eso. ¿Somos libres? ¿De qué? No podemos elegir estudiar o no, en dónde, trabajar en dónde, comprar qué. Estamos en manos de un gobierno que tiene una sola idea fija que permanecerá durante lo que resta del sexenio, o sea hacerse ricos no importa a qué costo. No importa si para ello haya que empeñar aún más al país, empobrecer aún más -sí, es posible, siempre lo logran- a la gente.
Me supo muy amargo ese festejo artificial y falso en el Zócalo, mirando a toda esa pobre gente que se deja embaucar por los medios y acude a "celebrar". Ahora viene aquí el desfile de unas 30 o 40 escuelas por lo que escuché. Yo tenía ganas de ir a fotografiar pero creo que será más deprimente ver a las criaturas quizá pensando que sí, que todo eso de los héroes y la patria es verdad y que ellos son nuestro futuro, cuando en realidad les hemos cancelado su futuro.
En fin, gajes de este ya cansado oficio de ser una ciudadana más de este país...

No hay comentarios: