viernes, 30 de noviembre de 2007

Resabios de la mixteca


Tejedores de estrellas

Olor de chocolate con almendras,
recién cortadas ramas en el fuego
para envolver en lenguas de oro
la palidez de las tortillas.
Aroman la comida cotidiana
la hoja santa, las hojas de aguacate;
las bendice el mezcal con gusto suave
calentando jugoso la garganta.

En esa casa, prendedor del cerro,
el humo de la leña santificalos techos,
las paredes, los pies que la recorren.
Los cantos de los gallos se suceden
uando la madrugada desmadeja
su melena temprana por la rueca.

Los hilos que tejieron estrellas a la noche
recorren los caminos ancestrales.
Una mirada pervive en nuevas manos:
el ovillo de lana se desata,
desparrama color por el telar,
se perfuma con hojas de naranjo.

Silva el viento: su tacto poderoso
me trae olor a tierra,
me hace admirar las telarañas y las frutas
que penden de las ramas.

La noche sube, crecen las estrellas.
La luna está en las uñas de mis dedos
y el pueblo es un lucero que titila en el telar del cielo.


Bueno, algunas de mis compañeras poetas que estuvieron también en la mixteca conocen el lugar del que hablo en el poema, Tezoatlán, de donde incluso llevan un recuerdo (las fotos que tomé). Lo que me encantaría es que la familia que me hospedó allá pudiera leer aquí el texto, cosa que por el momento sé imposible. A ellos, los únicos tejedores de Tezoatlán, les dedico estas pequeñas letras.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Mientras suena la música


Mientras suenan los acordes, mientras la música se enreda en mis cabellos alrededor de mis oídos, claramente percibo cómo el tiempo se regresa, tengo brillantes los ojos, el corazón muy tierno, alborozado, y mi piel tiene el aroma dulce de la juventud.
Suenan las melodías y regresan los días al calendario, recuerdo con precisión de quién estaba enamorada cuando sonaba esa canción en la radio, cómo era el sol al entrar por mi ventana, de qué color eran las nubes.
Otra canción y ahora es un desgarre, un dolor, una punzada. Mi primera desilusión, la soledad más grande, las lágrimas, insomnios, malpasadas..
La música siempre me trastoca. A veces vuelvo a tener quince años, me convenzo de que estoy enamorada hasta el tuétano, y otras en cambio estoy segura de que jamás permitiré al amor que toque de nuevo a mis puertas, que mi amargura va a volver oscuro el universo, que mi dolor va a empantanar al mundo y que no hay posibilidades de ver la luz de nuevo.
Anoche yo leía y de fondo puse un disco de "oldies" que me grabó Alex. En algún momento me dí cuenta de que mis mejillas estaban inundadas. Pero si yo estaba leyendo, nada qué ver. Es esa travesura de la música que ya he padecido varias veces. No sé si el llanto me cura, me renueva. Sólo sé que la música hace eco en mi pecho porque dispara muchas cosas: recuerdos, emociones. Es más que ver fotografías, es como encontrar tu imagen en el espejo de hace treinta años...

lunes, 26 de noviembre de 2007

Días de guardar...

Los últimos días transcurridos han sido toda una experiencia familiar. Hacía mucho no recobraba esa sensación de no tener sentido del tiempo, de compartir con la familia día y noche, comer a toda hora, bromear, desvelarse, hacer juegos de mesa, salir apretujados en autos a paseos, conocer más de cerca a la familia.
Hablo de la "nueva" familia que recién encontramos en San Diego y que nos convidó a pasar los días de asueto en su casa. Vino la mamá de Alex, su hermano menor y su novia desde el DF y Francisco llegó de su vacación en Guadalajara para integrarnos. Incluso nuestros dos perros se unieron a las tres de casa en otra manada armónica y feliz -siempre que no le pregunten a la chiquita miedosa-.
Aprendí cosas de mi nueva familia: la tolerancia hacia situaciones que por saturación pueden resultar incómodas; la unión y el respeto a pesar de situaciones difíciles; la claridad y lucidez de Lety para manejar sus posturas y exponer sus puntos de vista sin rebuscamientos ni disimulo y sin atropellar sensibilidades.
Y luego de estar con ellos unos días vinieron todos a casa, a conocer Ensenada en el caso de la Güera y Eduardo y mi tocaya, su novia. Lástima que sentí que ellos estuvieron decepcionados del paseo y de la convivencia familiar. Su actitud me hizo pensar que un día sin hacer compras no es un día excelente y conduce al aburrimiento pero probablemente debo entender que para ellos el viaje era para eso, para hacer compras y no para estar con la familia, lo cual por supuesto debe respetarse.
Por lo demás, creo que pasamos horas deliciosas disfrutando la excelente cocina de Lety, la impresionante buena afitrionía de sus hijos y su esposo, la calidez de su hermano y cuñada, y en fin, para muestra, las fotos...
Y si siempre he mencionado que no sé qué sería de mí sin mis amigas, pueden imaginar lo que diré respecto a la familia.
Doy gracias a la vida porque en estas últimas semanas me ha regalado con muchas emociones y sentimientos que habían estado aletargados por un tiempo. Así que como dijo Frida: ¡Viva la vida!

viernes, 16 de noviembre de 2007

Todavía Tabasco

Luego de una semana de poesía y alejada de noticias, acabo de volver a la realidad: Tabasco y Chiapas. Un reportaje en la televisión nos hizo ver cómo una señora abrió las puertas de su casa para recibir no solamente a su familia damnificada sino a varias familias más, y como resultado tiene a 30 personas en su casa, convertida en cada rincón en campamento.
Los vecinos pueden ir a bañarse a su casa, lo hacen más de cien personas. La señora de la casa cocina para todos y a pesar del transcurrir de los días dice no estar cansada. Le gusta conversar, conocer a las personas que están bajo su techo y no las ve ni las siente como ajenas, sino también como familia, paisanos, tabasqueños...
Quizá para algunos esto sea extraordinario, pero si recordamos un poquito, cuando hemos estado de turistas por nuestros estados, cómo es la gente, de qué manera comparte lo que tiene, si recordamos el terremoto del 85 en la ciudad de México o San Juanico, veremos que así somos, que esencialmente nos consideramos una sola familia.
Y esto me hace regresar a Huajuapan, Tezoatlán, Cosoltitlán, Petlalcingo, Tepezulapan, todas esas comunidades que visitamos y en donde fuimos recibidas exactamente como personas de la familia, cuando ni siquiera conocíamos nuestros nombres. A mí me hospedó una familia de tejedores en su casa prendida al cerro, con sus paredes a los cuatro vientos rodeadas de naranjos y limoneros. Me acogió su cocina de carbón, su chocolate hecho en casa. Pero sobre todo me cobijó su calidez, su generosidad, su manera de ser grandes con esa modestia que nos ruboriza a quienes olvidamos cómo es ser así.
Por eso cuando miré el reportaje y recordé Huajuapan me sentí conmovida, agradecida, comprometida. Esa es la gente de donde vengo, a la que pertenezco y a la que siempre debemos honrar. Ése es el México que es nuestro a pesar de todo y en todos los rincones.
Seguiremos apoyando a Tabasco y Chiapas con nuestro esfuerzos y nuestros corazones para que recuperen sus edenes. Es lo menos que podemos hacer.

jueves, 15 de noviembre de 2007

Regreso a la realidad...


Luego de una semana caleidoscópica en Huajuapan de León y sus comunidades o agencias como las llaman, el Encuentro de Mujeres Poetas concluyó con un recital en Bellas Artes, anoche.
Llegamos rendidas y con escaso tiempo para prepararnos para tal presentación, pero haciendo del hotel en el df un gigantesco guardarropa común con todo y la tlapalería para acicalarnos, pudimos estar listas y a tiempo para las lecturas.
La última lectura y el último abrazo por lo pronto, luego de la conivencia de una semana. Todas mujeres, todas poetas, todas sensibles y locas: nada más maravilloso.
Para mí en lo personal no fué difícil la conivencia, tuve compañeras de equipo jóvenes y talentosas y sobre todo, cálidas y amigables. Nuestros anfitriones fueron como padres, de tal modo queregresé con una maleta cargada sólo de los regalos que me dieron.
Pero los regalos que traigo en mi corazón son mayores y más abundantes. Don Paulino me recibió como cada que voy, en su casa, con una comida espléndida y un abrazo familiar que siempre me ha hecho sentir que pertenezco a esa familia. Y al final, su bendición en mixteco.
Guadalupe y Saúl con su hija Libertad, estuvieron en el museo de Huajuapan buscándome hasta encontrarme, y luego de cuatro años de no ir por esas tierras, sí que fue un encuentro. Como siempre, mis amigos me llevaron y trajeron por Huajuapan siempre que tuve necesidad, y me regalaron con su cariño como si nunca hubiéramos estado lejos.
El último día encontré por fin a la maestra Isabel, otra de mis anfitrionas a quien había buscado sin éxito durante los días anteriores.
En fin, es tanto lo que traemos del Encuentro que cuesta desmenuzarlo, es como si fuera en la montaña rusa de las emociones y recuerdos así que dejaré que se asiente todo un poco para intentar comunicar lo que pasó.
Y además, ¡esperen las fotos! visitamos lugares hermosísimos y gente maravillosa. Pero como no he llegado a casa, habrá que conformarse con este adelanto por lo pronto...

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Recital

El motivo por el que ando por estos lares es que voy rumbo a Oaxaca, a participar luego de algunos años de ausencia en el XV Encuentro Internacional de Mujeres Poetas en el País de las Nubes. El día de hoy tendremos una lectura en la Delegación Coyoacán, en el Foro Hugo Argüelles, a las siete de la noche, previa al viaje que inicia mañana a las siete de la mañana en autobús.
Es un viaje caleidoscópico: paisajes que no se imaginan, personas que vamos conociendo y reconociendo a lo largo de las horas de trayecto. Estar por una semana entre mujeres que hacen lo mismo que una, que atraviesan por las mismas dificultades, que en cierto modo piensan igual y tienen una sensibilidad que empata con la de una, es algo verdaderamente maravilloso. Tengo grandes amigas salidas del Encuentro. Han sido confidentes, maestras, cómplices, en estas aventuras que me da la vida.
Estoy ansiosa por iniciar el viaje. En Huajuapan de León, a donde llegaremos antes de partir a las comunidades, también tengo amigos entrañables que sólo podemos saludarnos cuando asisto al Encuentro. Y siempre son tan cálidos y cariñosos como si nos viéramos cada día, como si nos saludáramos cotidianamente.
Asistir al Encuentro que ideó Emilio Fuego hace crecer el corazón, hace aprender a querer más no sólo a nuestros semejantes sino a nuestro país, a esos rincones que tiene encaramados entre nubes, olorosos a leña y a rocío. Estar en el encuentro es, por sí mismo, un poema...

martes, 6 de noviembre de 2007

Ofrenda


Aquí la ofrenda-instalación en el edificio de Moneda 4 donde al tiempo que recorría las salas con las exposiciones temporales, escuchaba un concierto de música cubana donde el pianista terminó aporreando el piano ante el desbordado entusiasmo de la concurrencia. El cantante era bueno y lamento no conocer el nombre del dueto. Si mi amiga Estela Guerra, presente en el concierto me lee y conoce a los artistas, sería bueno que nos dijera sus nombres para darles su crédito.
Como bien suponen, el corazón está hecho de flor de muerto y también me encantaron los candeleros de lámina.

Calacas en el Zócalo


Aquí la muestra de lo poco -pero bueno- que quedó en el centro de la muestra de ofrendas y altares.
Estas calaveras de Frida y Diego con su Fridita fueron blanco de las lentes de todo parroquiano que pasó por ahí y desde luego no fuimos la excepción.
Tengo entendido que fueron creadas por gente de una fábrica de papel y miden diez metros, las colocaron con grúas y me parecen una muestra exacta del dominio y el arte que tiene el artesano mexicano.
Me encanta que el gobierno del DF aliente estas expresiones que sirven para mantener vivas nuestras tradiciones y para apreciar la obra de nuestros paisanos.

lunes, 5 de noviembre de 2007

Viaje al centro


Bueno, a muchos centros: emocional porque veo a mi demás familia, al centro del país y al centro de la ciudad de México, tan cálido y estremecedor.
Ayer domingo nos lanzamos mi hermana Rocío, sus hijos y yo a visitar lo que quedó de los altares de muerto en el zócalo con tan mala suerte que ya los habían retirado. Pero fuimos a Moneda 4 a escuchar música cubana y tomé fotos del impresionante interior del lugar así cómo de una Ofrenda-instalación. Caminamos mucho disfrutando esas calles centenarias y hasta tomamos energía de las piedras de las pirámides que están en el Museo del templo Mayor, en donde también vimos las ofrendas prehispánicas.
El paseo por esa zona terminó y nos trasladamos a casa. De ahí partí con Mauricio a la hermosa colonia Roma para visitar a Héctor, que recién salió del hospital y se recupera ya en casa de Ariadna su hija. Lo ví sumamente delgado pero con mucho ánimo y en franca vía de recuperación. Dios nos escuchó a todos y aquí tenemos a Héctor con nosotros otro tramo. Su nietecita Ari es un encanto, además del natural de tener cinco años de edad...
En cuanto sepa cómo pasar a la máquina de mi hijo las fotos de mi cámara compartiré las hermosuras que vimos por el centro.
Ah, y me olvidaba, también supe que salió mi Catrina en el periódico el vijía de Ensenada, así que pongo su dirección por si quieren conocerla...http://www.elvigia.net/noticias/?seccion=generales&id=39184&como=

jueves, 1 de noviembre de 2007

Tabasco

No se puede evitar derramar lágrimas al ver a nuestros compatriotas sufriendo como están a causa de las lluvias y los desbordamientos. Es impresionante ver a las familias desperdigadas, atrapadas, sin saber unos de otros, divididas por el agua. Los albergues no pueden ser hasta ahora suficientemente bien atendidos, las personas están con hambre o frío y requieren medicamentos que no tienen. La situación es crítica y más allá de culpables o ineptitudes, Tabasco nos necesita a todos.
Hay acopio en la Cruz Roja en la ciudad de México, también pusieron un tráiler en el zócalo para recibir ayuda, necesitan mucho de agua embotellada y comida en latas, así como pañales, cobijas y toallas sanitarias. La Casa de Tabasco en la Colonia Juárez, en las calles de Berlín, también está recibiendo ayudas. Sé que hay una cuenta a nombre de la Cruz Roja para quienes pudieran hacer depósitos en efectivo.
Pero lo efectivo es que nuestra solidaridad y nuestros corazones estén allá, con tanta y tanta gente como nosotros que ahora le toca estar viviendo con angustia. Una oración al menos, seguro que los ayudaría...